Compromiso firme con Ucrania
"El viaje del presidente Sánchez a Kiev para reunirse con Zelenski refleja la anomalía de un trance histórico que recuerda la necesidad de no olvidar los estragos de la guerra"

Publicado el 22/04/2022 a las 06:00
El viaje ayer del presidente Sánchez a Kiev para entrevistarse con Zelenski, escenificó el terrible anacronismo que representa la invasión del país por la Rusia de Putin y cómo las consecuencias se expanden interpelando a la ciudadanía española y al conjunto de los europeos. La anomalía que supone ver a un jefe del Gobierno acudiendo casi clandestinamente, por razones obligadas de seguridad, a un escenario en plena guerra constituye una imagen tan fuera del tiempo de paz y libertades de que disfruta la UE que ha de constituir un aldabonazo añadido para las conciencias siete semanas después de que Putin iniciara la contienda. Aldabonazo no solo para hacer realidad “todo lo posible” que Sánchez prometió ayer para socorrer al pueblo cruelmente atacado. También para que una sociedad como la española, acomodada en su bienestar y la cobertura de sus derechos protegidos constitucionalmente, valore lo que representa la conquista de la democracia, la pertenencia a un espacio pacificado y libre como el que encarna la Europa unida y la necesidad de comprometerse con la seguridad -la propia y la compartida- que se ve amenazada ahora por el fantasma de la guerra. Sánchez confirmó ante Zelenski que España redobla el envío de material militar al país invadido, además de movilizar un equipo de forenses para levantar acta de los crímenes de lesa humanidad que se atribuyen al ejército de Putin. Iniciativas de solidaridad que tienen su imprescindible reverso en la acogida humanitaria a los refugiados y cuya entereza está sometida a una doble prueba de resistencia: la evidente de la ciudadanía ucraniana, con su presidente al frente, pero también la de la española, en su caso para mantener el compromiso que exige este trance histórico ante la envergadura de lo que está en juego. Los estragos que nos llegan de la guerra -singularmente la escalada de la inflación- son apenas un reflejo de la devastación bélica que se perpetra desde hace casi dos meses a las puertas de la Unión. Conviene no olvidarlo.