La realidad trunca la visión de Sánchez

Publicado el 19/04/2022 a las 06:00
El presidente Sánchez admitió ayer que España deberá rebajar las previsiones de crecimiento, pero siempre dentro de la ralentización que experimentarán Europa y el mundo como consecuencia de la invasión de Ucrania. Nuevamente soslaya las diferencias que afectan a nuestro país en cuanto a una mayor inflación, más desempleo, un déficit destacado y una deuda agravada por cada nueva crisis. Toda corrección del cuadro macroeconómico que se limite a simular un horizonte para España a imagen y semejanza de lo previsto para la zona euro incurrirá en una elusión inadmisible a estas alturas. Una vez más el presidente avanzó un enunciado económico de incierto significado para señalar a continuación que corresponde al Ministerio de Economía concretar pronósticos. Como si en ausencia de una posición más colegiada del Consejo de Ministros no tendría que ser el propio Pedro Sánchez quien asumiese la tarea de dibujar el futuro inmediato. La convicción mostrada por Sánchez de que a pesar de todo la economía española seguirá creciendo puede coincidir con el parecer de los centros de análisis, del mismo modo que su visión de las tensiones inflacionistas como un fenómeno coyuntural lleva algunos meses perdiendo sentido. Lo que importa es que el Gobierno centre sus esfuerzos en identificar y afrontar las especificidades españolas de la crisis y sus variantes. Y que lo haga desde una mayor asunción de responsabilidades. Las administraciones públicas están operando con presupuestos que ya estaban superados cuando el Gobierno logró su aprobación. La buena nueva del Next Generation se ha quedado en poco tras las tensiones energéticas y comerciales. La perspectiva de que Bruselas se mantenga flexible ante el equilibrio presupuestario de los próximos ejercicios, y de que el BCE pudiese continuar tanto con la compra selectiva de bonos como con el tipo de interés a 0 no pueden ser las únicas bazas que maneje el España. Es necesario que el ineludible incremento del gasto público no hipoteque sine die la necesidad que nuestro país tiene de reavivar inversiones añadidas a los fondos europeos.