"Lo que decae no es el conflicto sino la atención"

Actualizado el 03/04/2022 a las 11:36
No te olvides de Haití. Con esta petición rubricaba Forges sus viñetas diarias tras el terremoto que arrasó el país antillano en 2010 dejando un saldo de trescientos mil muertos. Lo estuvo haciendo durante varios meses, consciente de la tendencia humana a desviar la mirada de los horrores una vez pasado el efecto del primer sobresalto. Pocas cosas ponen tan en evidencia la inconsistencia de nuestros buenos sentimientos como la rapidez con la que se desinfla la memoria de los hechos que los inspiraron. Empieza a ocurrir con Ucrania. Apenas empezada la guerra y después del baño inicial de incredulidad y espanto, ya se perciben señales de agotamiento informativo. Los enviados especiales vuelven a casa, se acortan los minutos de emisión en los telediarios y los todólogos de turno regresan a las murgas de siempre. No es que se avecine el fin de la guerra; por el contrario, arrecian los bombardeos, los combatientes mueren en las trincheras y los civiles en las calles, se multiplican las columnas de refugiados, cunde el desaliento y la amenaza de desastre total sobrevuela nuestras cabezas como un inquietante y diabólico abejorro. Lo que decae no es el conflicto sino la atención, sometida a la competencia de noticias menos relevantes pero más frescas, es decir, con mayor potencial de distracción. La actualidad es un circo de tres pistas donde los números se encadenan pugnando por distraer al respetable. La gente contemporánea mira los hechos de actualidad como productos audiovisuales de ficción sujetos a la ley de la moda, y no como acontecimientos situados en la realidad que le incumben de manera especial y que requieren, por tanto, una atención más allá del fogonazo instantáneo. No debe extrañar, pues, que esta semana los desastres de la guerra quedaran eclipsados por la bofetada que un actor propinó a otro en la gala de los Oscar, y que convocó a la intelectualidad a debates de una altura que para sí quisieran las resoluciones de la ONU. Escribes Will Smith en Google y te salen cinco veces más resultados que si pones Mariúpol. Estas son las proporciones que rigen nuestro interés y quizá no haya que darle más vueltas. A pesar de eso, no te olvides de Ucrania.