Putin, una amenaza para Europa

Publicado el 25/02/2022 a las 06:00
La autocracia dictatorial y expansiva de Vladímir Putin reveló ayer su verdadera naturaleza. El peor de los pronósticos se ha hecho realidad: una potencia nuclear como Rusia invadiendo un país vecino como Ucrania. Los ataques han provocado decenas de muertes y la huida de sus hogares de miles de ciudadanos. Un autócrata que se permite revisar la historia y corregirla a la fuerza representa un peligro directo para sus coetáneos. Más aún si pretende eternizarse en un poder sin contrapesos para extender sin límites las lindes de su país y sus redes de coacción e influencia. El discurso con el que Putin anunció el ataque a gran escala contra Ucrania fue tan demencial como aterrador al informar de que busca la “desnazificación” y la “desmilitarización” del país vecino y advertir de que impedírselo acarrearía las peores consecuencias. Resulta imposible acordar un marco de seguridad mutua en Europa en relación a Rusia cuando el interlocutor se vale del engaño para imponerse a la fuerza. Las imágenes de ayer hacen inevitable la sensación de que la UE, la OTAN y EE UU han ido por detrás del guión trazado por Putin. La propia lógica de que las sanciones solo pueden aplicarse tras la comisión de actos punibles alienta la temeridad de quien infringe las bases del derecho internacional. Aunque es todavía menos justificable que en los países democráticos se confiase más en las palabras de Putin que en su despliegue militar. Si Putin ha conseguido llevar la delantera se debe, entre otras razones, a que la UE no ha asumido compromisos colectivos para hacerse cargo de su propia seguridad junto a la OTAN. Pedro Sánchez admitió que el conflicto va a afectar a la recuperación económica tras la pandemia. Costes que los españoles debemos asumir como europeos y demócratas. Entre ellos hay uno ineludible para la unánime condena de la invasión rusa: la atención a los ucranianos que huyan de su país. Una obligación humanitaria. Y un deber para demostrar a Rusia que a este lado hay una Europa solidaria.