"La hora de Casado"

Publicado el 21/02/2022 a las 06:00
La decisión de Pablo Casado de convocar para hoy al comité ejecutivo del PP constituye la primera medida adoptada por el líder de los populares para afrontar, de manera colegiada, la crisis sin precedentes desatada en el partido hace cinco días y larvada desde que Isabel Díaz Ayuso se reivindicó para pilotar la organización en Madrid tras su rotunda victoria electoral hace casi diez meses. Resulta elocuente de la debilidad que atraviesa el liderazgo de Casado que este no haya comparecido ante los suyos desde que su pulso con Ayuso reventara con las acusaciones cruzadas de corrupción y de espionaje político; imputaciones tan graves que ya no se solventan por la mera vía de dar carpetazo al expediente que Génova había abierto a la máxima responsable de la Comunidad de Madrid. Con la credibilidad del partido en mínimos de puertas hacia fuera, Casado encara un deterioro en la convivencia interna de los populares y un cuestionamiendo de su capacidad para seguir presidiéndolos que no puede continuar sorteando refugiado en el silencio, delegando en su número dos -un Teodoro García Egea al que sus correligionarios más críticos dan por amortizado- o permitiendo que lo único que se escucha sea la polifonía de los barones. El ruido proyectado al exterior subió ayer unos cuantos decibelios con la concentración de más de 3.000 simpatizantes de Díaz Ayuso a las puertas de Génova. Que militantes de un partido se manifiesten contra su dirección constituye tal excepcionalidad que interpela no solo a Casado, también a su rival, sobre el desgaste al que están sometiendo a la sigla que comanda la oposición en España. El polvorín sobre el que se asienta la presidencia de Casado le obliga y le urge a tomar decisiones. Enrocarse en Génova con la única pretensión de ganar tiempo no es la solución. Si el líder del PP opta por proseguir en su cargo, está forzado a plantear una apremiante hoja de ruta para recoser el partido. Si el paso es la renuncia, esta lleva aparejada un congreso extraordinario al que deberían llegar con una solución previa de consenso.