"¿Han sido reincidentes y contumaces o se han partido el pecho en la denuncia permanente de las políticas sectarias de Sánchez?"

Publicado el 19/02/2022 a las 06:00
Dos diputados de Navarra Suma, afiliados a UPN, votan en contra de la convalidación del Real Decreto del Gobierno de España sobre la reforma laboral. Desobedecen las órdenes de la dirección de UPN y se organiza un escándalo político que amenaza con llevarse por delante a UPN y a Navarra Suma.
Los portavoces del PSOE, sin datos, hablan de transfuguismo, de compra de voluntades, de precio, porque en sus batallas políticas les interesa involucrar al PP en oscuras operaciones políticas para emborronar un proceso de reforma laboral confuso que, desde la idea de su derogación total, termina en una reformilla reclamada por la UE para cobrar los fondos económicos europeos.
El PSN se frota las manos, no por frío, sino por gusto ante la posibilidad de fragmentar al único partido de oposición parlamentaria alternativa de gobierno, a UPN que ha gobernado Navarra durante cinco legislaturas y representa al 40% de los votantes.
Los socios del Gobierno se rasgan hipócritamente las vestiduras por unos supuestos pactos que UPN ha podido establecer con el de España para apoyar la reforma. Geroa Bai señala que si “los acuerdos no tienen coherencia política y corresponden a otros intereses, se lamina la estabilidad de las instituciones”. Podemos e IU denuncian la “vieja política”, mientras Bildu descubre el motivo real de la inquietud: “Esperemos que no deje de ser un accidente lo sucedido y que la derecha en Navarra no sea determinante”. Aquí está la coherencia política de los pactos del Gobierno en Navarra: excluir de la acción política a los 20 parlamentarios de Navarra Suma y al 36,57% de los votantes navarros.
La dirección de UPN, entre tanto, se siente ninguneada por sus diputados y reacciona con una celeridad pasmosa y, sin oír a los afectados, les pide el acta de diputado bajo la amenaza de expulsión del partido, sin valorar suficientemente hasta dónde puede afectarle el tsunami político desencadenado. Alega indisciplina de los diputados y permite, que los grupos políticos carguen, sin motivo suficiente, sobre ellos la responsabilidad de la aprobación o rechazo de la reforma y las consecuencias sobre la economía, el empleo y la recuperación económica vinculada con los fondos europeos. Es cierto que sus dos votos adquirieron el poder de inclinar el fiel de la balanza en el lado del sí o del no, pero la responsabilidad de la reforma, no lo olvidemos, es exclusivamente del Gobierno de España y de los grupos políticos que lo apoyan (ERC, Bildu, PNV y Podemos). Su aprobación o rechazo es sobre todo imputable a los 174 votos depositados en cada platillo por los grupos políticos. Sin ellos, los dos votos de UPN no pasan de ser dos votos perdidos en el hemiciclo, una anécdota parlamentaria significativa.
¿El Gobierno de España está en condiciones de pedir responsabilidades a los grupos citados, ERC, PNV y Bildu, en los que se apoya, o seguirá poniendo en almoneda el interés general de los españoles por el de estos grupos minoritarios que siempre exigen un precio? ¿Van a tener alguna consecuencia sus votos negativos a la convalidación de la reforma o seguiremos con la entelequia de una gobernabilidad inestable escorada hacia los nacionalistas y separatistas? ¿Seguirá siendo Bildu un partido de Estado?
La política exige el consenso y el acuerdo entre intereses contrapuestos. Los acuerdos exigen un “dame para que te dé” y, para que sean justos, debe estar equilibrado el dar y el recibir. La coyuntura política señaló a UPN y dio valor a sus dos votos. Cabe preguntarse ¿qué precio puso UPN a sus dos votos habida cuenta de que sus políticas son ninguneadas en Navarra? Hay materia en casi todas las áreas sectoriales de la acción de gobierno que UPN pudo legítimamente exigir. Las hay en Educación, Cultura, Vascuence, Juventud, Universidades, Infraestructuras, Hacienda, Becas, I+D, entre otras.
Los diputados fueron díscolos y ocultaron su voto, cierto ¿pero es esto lo mollar de la situación? ¿Han sido reincidentes y contumaces o se han partido el pecho en la denuncia permanente de las políticas sectarias de Sánchez? Por esto les hemos aplaudido. ¿Va ser UPN y sus diputados los únicos damnificados en este lamentable asunto? Un poco de prudencia.
Javier Marcotegui Ros Exconsejero del Gobierno foral