Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

"Así se empieza a entender tanta excursión a las granjas y tanta disputa folletinesca"

A quince días de las elecciones de Castilla y León, la mitad de los partidos no han publicado sus programas. Se veía venir. Tanto apurar la atención de los electores que al final ha habido que concederles el derecho inalienable a ignorar lo que votan, no vaya a ser que ante tal carga de información les venza el cansancio y opten por quedarse en casa. Sostiene Bryan Caplan en ‘El mito del votante racional’ que el votante-tipo tiende a ser irreflexivo en sus decisiones, y a menudo se guía por afinidades emotivas, más que por convicciones ideológicas o por intereses prácticos. A los veteranos de la transición aún nos martillea en los oídos el “programa, programa, programa” con el que Julio Anguita nos conminaba a acudir a las urnas debidamente instruidos. Antiguallas. Donde esté un buen rebaño de vacas que se quite la literatura electoral, que además de exigir esfuerzo lector suele dejar tras de sí un reguero de promesas incumplidas y de fantasías demasiado optimistas para los tiempos que corren. Porque los que corren son tiempos de urgencia donde ya no caben largos discursos en mítines que se eternizan ni debates razonados con datos y buenos argumentos. Los formatos comunicativos tradicionales han muerto, según los más sentimentales porque no llegan al corazón y según los pragmáticos por falta del gancho necesario para colar la mercancía. Últimamente menudean los estudios orientados a analizar los motivos que sostienen las adhesiones políticas de los ciudadanos en las democracias liberales; en una amplia mayoría llegan a la conclusión de que los individuos con mayor grado de conocimiento tienden a ser los más fanatizados -es el llamado ‘razonamiento motivado’-, lo cual viene a dignificar el papel del votante ignaro y voluble: al menos él no se encierra en su dogmatismo. Pero, por otro lado, movilizar a este elector apático obliga a ofrecerle incentivos emocionales que no se encuentran en los programas sino en la vertiente amenizadora de la campaña: menos reflexión y más show, en definitiva. Así se empieza a entender tanta excursión a las granjas y tanta disputa folletinesca. Son cosas que pasan.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE