"Estoy pensando en dejar mis desechos hogareños en el santo suelo, como hacen algunos otros"

Actualizado el 24/01/2022 a las 07:38
A servidora, lo mismo que a nuestro alcalde, no le gusta lo que se dice nada el nuevo sistema de recogida de basuras; le hace perder mucho tiempo, un tiempo tan valioso como el de cualquier miembro de la Mancomunidad. Cuesta deshacerse de la bolsa de orgánicos y de la de resto con ambas en una mano, mientras se pulsa el botón con la otra y se acerca la tarjeta al lugar adecuado y se aguarda a la luz verde para empujar el pedal y que se abra la tapa del contenedor para poder echar dentro la bolsa. Y después, claro, repetir todo el proceso con la siguiente. Como además llevamos también vidrio, envases y papel, convertimos en un “desde Córdoba a Sevilla” alrededor de los contenedores nuestro trabajo de recicladores sin sueldo. Confieso que en mi vida ha habido épocas en las que he deseado ardientemente tener diez brazos como la diosa Kali para llevar a cabo mis tareas de persona polifacética, como somos la mayoría de nosotros, pero el cielo nunca me concedió tal don, que he vuelto a echar en falta durante las abundantes lluvias de diciembre, cuando además de sostener, manipular y pulsar, debía mantener abierto el paraguas para no calarme hasta los huesos. Creo, señores de la Mancomunidad, que su nuevo sistema está haciendo que me replantee seriamente mi condición de vecina civilizada, porque estoy pensando en dejar mis desechos hogareños en el santo suelo, como hacen algunos otros. O eso, o me ponen una jaima sobre los contenedores, ya que por estos lares llueve mucho en primavera y ésta está al caer. No me atrevo a recordarles el gasto que hicieron para infantilmente rotular algunas calles con los títulos de Calle de la mugre, Calle de las más sucias de la ciudad, etc... porque era tanto dinero que pensé que tuvieron que equivocarse en el medio de comunicación en que lo leí. Seguro que mi jaima no valdrá 1.300.000 euros, aunque sin duda será más barato y sobre todo más lógico eliminar las absurdas tarjetas, ¿no les parece?