"El año eléctrico más caro, pese al anuncio de Sánchez"
En este país, incumplir los anuncios y las promesas no tiene consecuencias

Publicado el 02/12/2021 a las 06:00
Pedro Sánchez expresó el pasado 5 de septiembre su compromiso de que “cuando acabe 2021 se habrá pagado de luz lo mismo que en 2018”. El 19 de octubre lo reiteró ante el Senado. Hoy, 2 de diciembre, el megavatio hora valdrá 220,6 euros, después de que noviembre se haya situado como el segundo mes más caro de la historia -193,4 euros- por detrás de octubre -200 euros-. Por lo que parece inimaginable que pueda cumplirse tal promesa. Requeriría que durante las cuatro semanas de diciembre bajase el precio de la luz de manera abrupta y sostenida para los pequeños consumidores, cuya tarifa regula el propio Gobierno. Supuesto desmentido por la tendencia que señalan los precios del gas y el CO2. A no ser que Moncloa se empeñe en mantener las palabras de Sánchez comparando únicamente las medias de los contratos del mercado libre. Cuando está claro que el presidente se refirió con su compromiso al PVPC (tarifa regulada), que es la opción recomendada por la Administración. El 10 de noviembre Pedro Sánchez anunció en el Congreso que España contará a partir de 2023 con “uno de los precios más competitivos” de la electricidad en Europa, gracias al auge de las renovables. En los dos meses que median entre uno y otro anuncio, el Gobierno se encontró con la negativa de los socios europeos a secundar las propuestas de una compra conjunta de gas y de la creación de depósitos estratégicos que abaraten su precio, entre otros. De modo que para que lleguen a cumplirse las previsiones gubernamentales en 2023 tendrían que concurrir dos circunstancias que difícilmente se alcanzarán en esta legislatura: la gestación de una política común por el abaratamiento de los costes energéticos en la Unión Europea y el desarrollo de las renovables en España hasta hacerse cargo de una gran mayoría de las necesidades de crecimiento y bienestar en nuestro país. Nuevamente el anuncio de Sánchez parece basarse en la presunción de que nos encontramos en el lado correcto del progreso humano. Desgraciadamente, en este país, incumplir los anuncios y las promesas no tiene consecuencias.