"Sin el TAV Navarra se queda aislada y pierde competitividad"
Los fondos europeos y la determinación expresada por la presidenta navarra de apostar por el corredor ferroviario de alta velocidad podría ser el empujón que le hace falta

Actualizado el 16/06/2021 a las 06:00
La presidenta de Navarra, María Chivite, anunció ayer la intención del Gobierno central de destinar parte de los fondos europeos que llegarán a España a la construcción del corredor ferroviario navarro de alta velocidad. Es urgente desatascar este proyecto, cuyas obras van con una enorme lentitud y un retraso considerable respecto a las previsiones iniciales, desde que en el año 2010 los gobiernos de España y Navarra firmaron el convenio para su construcción entre Castejón y Pamplona. La crisis económica durante los primeros años, y la falta de voluntad política después, han llevado a este proyecto a una vía casi muerta. En estos momentos, apenas hay 15 kilómetros construidos y otros 10 a punto de acabar, de un corredor de 200 kilómetros. Los 32,5 millones ejecutados en el tramo navarro del TAV el año pasado son insuficientes para un proyecto presupuestado en cerca de mil millones de euros. Por eso, la llegada de dinero de Europa puede suponer un nuevo impulso a una infraestructura, que como señaló la presidenta Chivite, es necesaria “porque sin ella Navarra se queda aislada, significa perder oportunidades, perder competitividad y perder el futuro”. El Tren de Alta Velocidad cuenta con el apoyo mayoritario del Parlamento (Navarra Suma, PSN y Geroa Bai) y de la sociedad navarra, pero falta la financiación suficiente para que sea una realidad la salida a Europa y la mejora de trayectos y de tiempos con el resto de España. La oposición minoritaria de Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra a este proyecto tiene todavía menos sentido porque el coste es financiado en su totalidad por el Estado, y si esos millones no se invierten en Navarra se irán a otro territorio que dé continuidad al corredor Atlántico. Queda mucho trabajo por hacer, como la desaparición del bucle ferroviario de Pamplona y la construcción de la nueva estación; la conexión con el norte a través de la Y vasca, y con Zaragoza por el sur. Ya vamos tarde, pero la financiación que llegue de la Unión Europea es oxígeno para una obra estratégica de la que depende el futuro de la Comunidad foral.