“Siendo clave la vacunación, la Administración no puede añadir interrogantes”
La dilatada deliberación sobre la segunda dosis de AstraZeneca a los vacunados menores de 60 años ha introducido una inquietud inconveniente. La Administración no puede añadir interrogantes

Actualizado el 25/05/2021 a las 06:00
Las dos semanas transcurridas desde el final del estado de alarma permiten suponer que no van a cumplirse los peores augurios sobre los efectos de la vuelta parcial a la normalidad que ello supuso, aunque haya indicios de ralentización en la caída de la incidencia de la covid en algunas comunidades que obligan a mantener la alerta. Sin caer en un exceso de triunfalismo, los ocho millones de ciudadanos con pauta completa, que se suman a los inmunizados por contagio, empiezan a hacer visible la luz al final del túnel de esta crisis. Navarra presenta la primera semana entera sin fallecidos por covid desde finales de julio, y lleva ya quince días por debajo del centenar de contagios diarios. A la certeza de que serán una ínfima minoría las personas que rehúsen inmunizarse en el conjunto del país se le une la constatación de que ninguna de las variantes del virus identificadas hasta el momento sortean la eficacia de los productos validados por la Agencia Europea del Medicamento. Precisamente, la proliferación de cepas constituye el argumento definitivo para proseguir con la campaña de vacunación e incrementar en lo posible su ritmo. Y para que los países desarrollados doten cuanto antes a las regiones empobrecidas del planeta de viales que atajen la extensión de la emergencia sanitaria. El Gobierno ha asumido el compromiso de que las comunidades hayan vacunado al 70% de la población para finales de agosto. Pero, situada la meta, sería mejor que el Ejecutivo dejase de identificar ese 70% con la inmunidad de grupo puesto que es probable que sea preciso un porcentaje mayor para una inmunización colectiva. La dilatada deliberación sobre la segunda dosis a los vacunados de menos de 60 años con AstraZeneca ha introducido una inquietud inconveniente. Sobre todo, al establecerse un consentimiento informado para quienes prefieran continuar con el preparado anglosueco, que deberán manifestar ser conocedores “del infrecuente riesgo de desarrollar un síndrome de trombosis”. Siendo la vacunación clave para combatir el virus, lo que necesita la ciudadanía de la Administración es que no refleje dudas y añada interrogantes, ni traslade la responsabilidad sobre algo tan crucial sobre los ciudadanos.
