“En los próximos meses va a resultar básico impulsar el mercado interior, a la espera de que la pandemia evolucione positivamente”
En los próximos meses va a resultar básico impulsar el mercado interior, a la espera de que la pandemia evolucione positivamente y se amplíe el espacio a nivel internacional

Actualizado el 30/04/2021 a las 06:00
El impacto de la tercera ola epidémica ha supuesto la pérdida de 137.500 empleos en el primer trimestre de 2021. En los últimos doce meses esa pérdida ha restado 474.500 puestos de trabajo, de capital humano. Junto a los que habría que tener en cuenta los contratos que siguen pendiendo de ERTEs. Y son ya 1,22 millones los hogares familiares con todos sus integrantes en paro, cuando hace un año no llegaban a un millón. En Navarra, la Encuesta de Población Activa (EPA) nos deja la cifra de 35.900 personas sin trabajo, 800 parados menos en el último trimestre, pero son 9.300 desempleados más que hace un año. La persistencia de la pandemia con una alta incidencia en el conjunto del país explica que la economía española haya perdido un trimestre respecto a las expectativas de recuperación que se barajaban. A lo que podría sumarse otro trimestre de retraso por la dilación en el propio conocimiento de los proyectos que pueden verse beneficiados por los fondos europeos. El Gobierno central y los Ejecutivos autonómicos parecen perfectamente conscientes de la tardanza en la reactivación, como lo son también los principales actores económicos y sociales. Por eso mismo resulta crucial que se despejen dudas ante las todavía inciertas perspectivas del turismo veraniego. No se trata tanto de apretar el paso para atraer visitantes y estimular planes vacacionales, como de garantizar que, dentro de lo razonable, no se produzcan reveses epidemiológicos pasada la primavera. Es imprescindible que las personas sin empleo tengan posibilidades para mostrarse activas en su búsqueda. Que los trabajadores en ERTE vean la posibilidad de recuperar la normalidad laboral sin riesgo de pasar al paro. Y para ello resulta básico avivar el mercado interior. Con la contradicción que entraña que, mientras se apuesta por la novación del modelo de crecimiento en un plazo de tres a cinco años a cuenta de los fondos europeos, nuestro país deberá recurrir a sus nichos tradicionales de enriquecimiento y empleo para salir mínimamente airoso de 2021 y de 2022.