“Más allá del paso de carteras, lo que está en juego es fijar el rumbo que ayude a acelerar o que retrase aún más la reconstrucción”
Pedro Sánchez ya ha dado oficialidad a los cambios en su Gobierno. Más allá del paso de carteras, lo que está en juego es fijar el rumbo que ayude a acelerar o que retrase aún más la reconstrucción

Actualizado el 31/03/2021 a las 06:00
Pedro Sánchez dio a conocer este martes oficialmente los cambios introducidos en el Gobierno tras la salida de Pablo Iglesias para concurrir a las elecciones autonómicas del 4 de mayo en la Comunidad de Madrid en una comparecencia en la que puso énfasis en que las cuatro vicepresidencias quedan en manos de mujeres. Pero no es tan feminista la distribución de los altos cargos del Ejecutivo. Sin duda, el presidente quiso restar importancia a un cambio político evidente. El paso de Nadia Calviño a la vicepresidencia segunda, el acceso a la tercera de la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, y la incorporación de la navarra Ione Belarra a la cartera de Derechos Sociales y Agenda 2030, pero sin el rango institucional que mantenía el secretario general de Unidas Podemos, ha reequilibrado el Consejo de Ministros a favor de su parte socialista. A ello contribuye, sobre todo, la ausencia personal del líder morado. Sánchez declaró que sigue “intacto el acuerdo de coalición”. Pero si acaso formalmente. Porque la alianza entre PSOE y Unidas Podemos no puede sustraerse a los reiterados anuncios de Ángel Gabilondo sobre su indisposición a entenderse “con este Pablo Iglesias”, al que no deja de alinear con un extremismo montaraz. Ni el presidente, la cohesión del Gobierno ni el llamado ‘bloque de la investidura’ están en condiciones de soslayar el desafío que ayer lanzó Iglesias al erigirse en representante de “los intereses de la mayoría”, a pesar de la “correlación de fuerzas dentro de la coalición”, frente a las “oligarquías que ejercen poder político, económico y mediático”. Una correlación que él evaluará ya desde fuera del Ejecutivo y en función de los intereses a cortísimo plazo de Unidas Podemos en Madrid. Y ‘oligarquías’ como término con el que trata de excluir de lo común a quienes legítimamente puedan moverse por intereses distintos a los de la marca morada. Con Iglesias fuera del Gobierno, lo que urge ahora es que el Ejecutivo de coalición determine cómo va a afrontar lo que queda de legislatura. Porque lo que está en juego, más allá del cambio de carteras, es fijar el rumbo que ayude a acelerar o que retrase todavía más la reconstrucción del país.