Iguales en Navarra

Actualizado el 08/03/2021 a las 06:00
La calidad democrática de una sociedad se mide, de manera principal, por la igualdad de derechos, trato y oportunidades entre mujeres y hombres que es capaz de garantizar. Se mide por su reconocimiento de la diversidad, la pluralidad social y las minorías, y por el compromiso de sus poderes públicos para garantizar el ejercicio y la protección de sus derechos y también de sus responsabilidades y obligaciones.
La igualdad de derechos, trato y oportunidades, y el respeto a la dignidad de las personas, deben estar en el centro de las políticas públicas, y éstas, ser lo suficientemente específicas para acabar con cualquier forma de discriminación.
La causa de la igualdad entre mujeres y hombres ha hecho en Navarra un recorrido sólido de décadas que es imparable. La sociedad navarra nunca va a dar un paso atrás en materia de igualdad. Navarra no va a detenerse, y no lo va a hacer porque los avances en igualdad son patrimonio de toda la sociedad. Patrimonio de quien cree en ella, de quien apuesta por ella, de quien la apoya y de quien la impulsa.
El compromiso de las mujeres y los hombres que formamos la sociedad navarra con la causa de la igualdad es completo, pero será más, será mejor y seremos más, si partimos del reconocimiento de la existencia de feminismos y no de un único feminismo monolítico; y si asumimos que la causa de la igualdad no se defiende exclusivamente desde una única ideología. Estaremos así mucho más cerca de que todas las mujeres se sientan representadas, sin matices, sin exclusiones y sin condiciones. Elaborando nuestro compromiso a partir de nuestras propias experiencias en nuestro contexto personal y social, y desde las vivencias y necesidades de cada una de nosotras.
No se puede ceder a la tentación del desdén ideológico, no sirven los filtros ni las categorizaciones. Sólo sirve trabajar mucho y juntos, mujeres y hombres, sumar y ejercer con responsabilidad la encomienda que tenemos de trabajar por la igualdad de nuestros derechos, avanzando al mismo paso que los hombres, y sin tropezar con nadie.
Debemos abordarlo con políticas plagadas de sensatez, responsabilidad y rigor. Políticas que deben corresponderse con la realidad exacta de las mujeres en Navarra, atender a sus problemas reales, luchar por sus oportunidades, analizar cada ámbito territorial y establecer medidas concretas para todas nosotras. Efectivas, audaces, rigurosas y excelentes. No hay ninguna otra alternativa.
El 8 de marzo se conmemora la lucha de la mujer por su participación en la sociedad en igualdad con el hombre y en su desarrollo íntegro como persona. Toda la maquinaria estará, seguramente, preparada para la celebración. Y lo haremos, celebraremos. Pero debemos reflexionar sobre los motivos que tiene Navarra para celebrar. Porque no debemos obviar la brecha salarial, el aumento de las cifras de paro femenino y las de mujeres que abandonan el mercado laboral, las mujeres rurales que van marchándose de su entorno, lo que acabará con nuestros pueblos, así como los datos de violencia de género, que son tremendamente dolorosos.
A pesar de eso, celebraremos desde los balcones, desde la política, desde nuestras decisiones, desde la pelea diaria por las cosas de comer, desde la lucha personal y colectiva por la igualdad, celebraremos que no vamos a parar y que seguiremos asumiendo nuestra responsabilidad, la de todas y la de todos los navarros. Todos somos elementos activos y debemos asumir nuestra obligación de trabajar fomentando la igualdad entre mujeres y hombres desde nuestras respectivas áreas de actuación.
Queda camino por hacer, quedan metas que alcanzar, quedan necesidades a las que dar respuesta y quedan retos que afrontar. Enormes. Queda diseñar el alzado de esa sociedad avanzada en derechos, justa, democrática, cohesionada y solidaria, para la que ya estamos colocando los cimientos. Queda también acertar con las medidas más eficaces de prevención, de corrección y de eliminación de toda discriminación, el gran legado para mejorar la condición de las mujeres en Navarra.
Los conceptos de igualdad, paz y libertad deben ser una marca de esta tierra, deben ser distintivo, seña del presente y del futuro de Navarra y deben ser también el símbolo de las generaciones presentes y de las futuras. Nunca daremos un paso atrás. Las mujeres y los hombres de esta tierra estamos comprometidos en esta lucha.
Isabel Olave Miembro de UPN y parlamentaria de Navarra Suma