La importancia de la alfabetización digital

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Sonia Ledesma

Actualizado el 28/05/2020 a las 10:11

Mucho se habla, sobre todo en entornos educativos y profesionales, del término alfabetización digital y de su importancia para beneficiarnos de todas las ventajas que la tecnología nos ofrece para el aprendizaje, la empleabilidad, el uso del tiempo libre, la inclusión y para participación en la sociedad en general. Sin embargo, ¿sabemos realmente a qué se refiere el término alfabetización digital? ¿Somos alfabetos digitales? ¿Tenemos las habilidades necesarias para hacer un uso competente de la tecnología? La alfabetización digital es la capacidad de una persona para realizar diferentes tareas de forma eficaz en un ambiente digital. Tener un smartphone, redes sociales, hacer fotos y vídeos y muchas de las tareas que hacemos cotidianamente tienen que ver con habilidades instrumentales de la tecnología que, sin duda, son necesarias e importantes en nuestra sociedad de la información; pero la alfabetización digital es mucho más. Tiene que ver con la aplicación de la tecnología, y además, con la comprensión de cómo hacer un uso adecuado que posibilita que nuestra vida mejore.

Ser alfabeto digital abre puertas y mejora nuestra calidad de vida tanto personal como profesional accediendo a la información, contrastándola, siendo más críticos y por lo tanto más libres; aprendiendo de otras personas, conectando y comunicándonos; colaborando para lograr objetivos comunes; siendo más creativos, inventando y reinventándonos; conociendo más sobre identidad y seguridad digital, sobre nuestros derechos y deberes en la red; aprovechándonos del potencial de aplicaciones y herramientas tecnológicas para obtener mejores resultados…

Ser analfabeto digital abre brechas ya que crea diferencias en el ámbito educativo y social, y también en el profesional y económico, que hoy ha quedado tan maltrecho. Superar la brecha digital requiere por una parte de una implicación institucional que garantice la igualdad de oportunidades para el acceso a la alfabetización digital, y por otra, es necesario romper con las trabas psicológicas personales que nos impiden adquirir las competencias para aprovecharnos de la tecnología que nos rodea.

La pandemia ha precipitado nuevas formas de enseñar en una escuela no presencial y ha puesto de manifiesto las carencias de niños, niñas y jóvenes en la realización de tareas básicas digitales. Las tecnologías aportan grandes ventajas en muchos de los aprendizajes, en cualquier etapa y área educativa. Generan curiosidad, despiertan su creatividad; permiten el trabajo autónomo y facilitan el trabajo en equipo; posibilitan la participación en clase y la interacción con amigos y compañeros… Es decir, trabajan en una realidad próxima a la que se van a encontrar en su futuro profesional. El éxito del e-learning (aprendizaje electrónico), al que el covid-19 ha precipitado de forma abrupta a la escuela presencial, pasa porque el grado de alfabetización digital de niños y de adolescentes, de docentes, y de madres y padres sea el adecuado.

La situación actual también ha visibilizado las lagunas en la alfabetización digital de muchos adultos y nos ha hecho conscientes de la necesidad de formación en el uso de tecnología para adaptarnos al tele-trabajo, al tele-estudio, a la tele-familia… Se hace necesario un aprendizaje continuo que facilite el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información para la inserción o mejora laboral, el ocio y la comunicación.

Tan necesaria es la alfabetización digital en las personas como en las organizaciones. Sin embargo, por falta de conocimiento, de presupuesto o de concienciación, la mejora digital de las empresas no siempre es prioritaria. El estado de confinamiento provocado por el coronavirus ha pillado fuera de juego a muchos negocios que han tenido que cerrar sus puertas temporalmente y que, de haber tenido ciertas competencias digitales, hubiesen podido seguir con su actividad de forma on-line. Son muchos los usos que una empresa, independientemente del tamaño, puede hacer de la tecnología en su día a día. Y muchas las herramientas y aplicaciones existentes para comunicarse con sus clientes, para promocionar sus productos, para escuchar al mercado, para gestionar, para vender, para coordinar… en definitiva para ser más competitiva.

Para que sea posible la alfabetización digital debe producirse un cambio de actitud respecto a la adquisición de nuevas competencias, distintas a las que sirvieron de formación para las generaciones del siglo XX, que se desarrollan en los ámbitos de la información, de la comunicación, de la creación de contenidos, de la seguridad digital y de la resolución de problemas.

Sonia Ledesma Pérez. Especialista en Educación Digital

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