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Opinión
OPINIÓN

Debacle bursátil, rescate y elecciones

Juan Pablo Montes
Juan Pablo Montes
DN
  • Juan Pablo Montes
Actualizada 17/05/2020 a las 06:00

A nadie puede extrañar que nuestro Ibex 35 arroje, en lo que va de año, unas caídas muy superiores a sus homólogos europeos. El 28% que nos dejamos por el camino contrasta con el 21% que cae el Eurostoxx 500 o el 18 % de la bolsa alemana. Igualmente, nuestra prima de riesgo ha sido la que más se ha tensionando, duplicando su valor en los últimos meses.

Nos podemos cuestionar, por qué se castiga tanto a nuestro país. La razón no es otra que la aversión a las políticas que, un gobierno social-comunista como el nuestro, pueda llevar a cabo en una Europa que no ve con buenos ojos la implantación de recetas populistas, sobradamente fracasadas en los países que se han aplicado. Si a esto añadimos una gestión nefasta de la pandemia del coronavirus, junto con la elaboración de unos presupuestos poco creíbles, ya tenemos el caldo de cultivo para entender por qué estamos tan mal.

Tasas de paro por encima del 20%, un déficit público de dos dígitos, y una deuda que superará ampliamente el 115 de PIB, son previsiones creíbles, y su materialización obligará a nuestro gobierno a pedir un rescate a Europa sí o sí. Ya nadie lo duda, la cuestión es saber la fecha y, sobre todo, los recortes y reformas estructurales que el gobierno de Sánchez va a estar obligado a ejecutar.

A este respecto, no puede ser que la única fórmula, para salir de la crisis defendida por nuestro gobierno, sea la de más subida de impuestos y más gasto social. Tampoco creo que sea la solución acudir a las instancias europeas solicitando un billón -con b- a fondo perdido, como hizo recientemente nuestro presidente. No estamos en condiciones de exigir nada -y menos gratis- ya que tenemos una economía muy frágil, con un sector clave, como es el del turismo, paralizado totalmente y que, directa o indirectamente, supone más del 25% del PIB, a lo que hay que añadir, el enorme coste que para el estado va a suponer hacerse cargo de las nóminas de 21 millones de españoles. Solicitar ayuda, sin un plan de reformas y sacrificios, raya la soberbia y la ingenuidad.

En este sentido, no estaría de más que nuestras autoridades recordasen cómo, en la crisis griega de 2015, el presidente Tsipras, junto con el ministro de finanzas Varoufakis a la cabeza, tuvieron que aceptar todas y cada una de las condiciones impuestas por el consejo europeo para salvar al país, a pesar de las iniciales actitudes desafiantes y casi chulescas, de los mandatarios helenos. Así las cosas, un país como el nuestro, que debe enfrentarse a vencimientos y nuevas emisiones de deuda por importe superior a los 200.000 millones de euros en los próximos doce meses, debería vigilar, con mucha prudencia, sus políticas fiscales y trazar planes creíbles y sensatos. De lo contrario, seguiremos el paso de la deuda italiana a la que la agencia Fitch ya ha rebajado de rating situándola a un paso de “bono basura”, y de ahí al default, sólo hay un paso.

Pero no todo está perdido, seguramente, debido a la gravedad de la actual crisis y la ineptitud manifestada por nuestros actuales dirigentes, todo desembocará en la convocatoria de nuevas elecciones en un futuro no muy lejano en un escenario de fuerte recesión y crispación. En cuanto a los mercados bursátiles, la clave de todo es saber si los precios actuales reflejan ya el panorama que se avecina. Descontando recortes en beneficios empresariales en torno al 25% para este año y el siguiente, nuestro Ibex estaría ya en precio. No obstante, será la tardanza o no en encontrar una vacuna para el covid-19, el hecho clave que decidirá la evolución de los índices. A nivel técnico, cifras por debajo de los 6.000 puntos en el Ibex o de los 2.000 en el Eurostoxx se han demostrado, históricamente, como soportes fiables, que han dado fuertes beneficios a los inversores que hicieron cartera en dichos niveles.

Técnicamente, y si hacemos caso a lo sucedido en los últimos seis cracks, a los mercados todavía les quedaría una “segunda pata bajista” que coincidiría con los bajos testados en el pasado mes de marzo. De esta forma, con las caídas de las últimas sesiones nos encaminamos a unos precios francamente atractivos con la cotización de muchas empresas en mínimos históricos. A pesar del sombrío panorama dibujado en la primera parte de este artículo, no debemos confundirnos. La bolsa se adelanta a los acontecimientos y en el futuro veremos cotizaciones mucho más altas: habrá vacuna para el covid y en España gobernarán partidos constitucionalistas. Haremos los deberes impuestos por Merkel y compañía e iremos viendo, poco a poco, la luz. Ahora toca sufrir, pero con el convencimiento de que a lo largo del 2021 las cosas irán mejorando, gobernados por otra clase política que, esperemos, si esté a la altura.

Juan Pablo Montes Director Renta 4 Banco


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