¿Todo irá bien?

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M Pilar Civeira

Actualizado el 23/04/2020 a las 06:00

El Gobierno de España acaba de anunciar la prolongación del Estado de Alarma. Esta medida supone que continúa el estado de incertidumbre de los ciudadanos. Aún no tenemos controlada la pandemia: todavía hay más preguntas que respuestas.


Estos días se oye de vez en cuando esta expresión: “todo irá bien”. Suelen pronunciarla personas que quieren animar a los ciudadanos y transmitir optimismo. Pero ¿tiene fundamento esa especie de profecía de que saldremos bien parados? En mi opinión, en Navarra podemos pensar que irá bien. Veo cuatro razones que nos invitan al optimismo en el entorno de nuestra Comunidad foral.


La primera es que esta pandemia nos llega cuando tenemos un sistema de salud sólido. No está de más recordar que nuestro sistema sanitario público es siempre de los más valorados de España por parte de los usuarios. Y junto a esas percepciones positivas disponemos de numerosos indicadores objetivos de calidad, tanto en el ámbito de la atención primaria como en la especializada y en los hospitales. En Navarra existe, además, un sector privado, en parte sin ánimo de lucro, también de excelente calidad, que apoya y complementa al sector público. El Gobierno de Navarra ha activado la coordinación durante esta crisis, y ha logrado una colaboración efectiva, muy necesaria cuando el problema es de todos. Todos los días aplaudimos el esfuerzo del personal sanitario, sometido a un intenso estrés, pero la situación se ha mantenido bajo control. Nuestro sistema sanitario no ha llegado en ningún momento al colapso que hemos visto en otras latitudes.Un segundo motivo para pensar que irá bien es que contamos con una importante aportación de la ciencia y de los científicos. En Navarra contamos con centros de investigación de excelencia, que van a ser críticos, sobre todo en el medio y el largo plazo. Todos los investigadores de Navarra, incluidos los que trabajan en empresas, hemos tomado la lucha contra la pandemia como prioridad. Recientemente, el Gobierno ha dotado una partida extraordinaria para proyectos de investigación relacionados con el covid-19. Es lógico, porque Navarra puede generar recursos científicos propios. Se trata de poner el talento de nuestros científicos al servicio de los grandes retos de esta pandemia: diseñar vacunas para prevenirla, medicamentos para tratarla con eficacia, métodos diagnósticos fiables que permitan conocer y contener su evolución. Es la hora de la ciencia.


En tercer lugar, la actitud de máxima colaboración por parte de los ciudadanos nos hace esperar que todo irá bien. El comportamiento responsable, yo diría que unánime, nos permite pensar que contamos con la resiliencia ciudadana necesaria para hacer frente a esta amenaza.


Existe una cuarta razón para la esperanza que me gustaría mencionar. El pasado 13 de abril la revista Forbes se preguntaba qué tienen en común los países que mejor han gestionado la crisis del coronavirus y su respuesta fue: liderazgo femenino. La posibilidad de contar con ese tipo de liderazgo en Navarra es otra fortaleza.


Un sistema sanitario sólido, centros de investigación cualificados, responsabilidad ciudadana y liderazgo femenino, son algunas razones para confiar.


Pero nuestra confianza sería ingenua si no señalásemos las condiciones requeridas para la buena resolución de la crisis. Yo destacaría sobre todo dos. Una se refiere a lo que pueden hacer los poderes públicos y otra que corresponde a todos los ciudadanos.


Las autoridades públicas han asumido un reto de gran entidad. El camino no está trazado y se puede avanzar sólo mediante la colaboración de los gestores con los expertos: científicos, investigadores, profesionales sanitarios de varias especialidades. Es importante que gobiernos y científicos sigan trabajando juntos para gestionar el presente y preparar el futuro. Es lo que da tranquilidad a los ciudadanos.


La segunda condición para salir se refiere a cada uno de nosotros. Estamos ante una crisis global, que puede afectarnos a todos y en la que todos somos parte de la solución. Esta vez, la salida no es responsabilidad exclusiva de los gobernantes, sino también de cada uno de nosotros. Probablemente tendremos que cambiar nuestros hábitos de vida. Es posible que tengamos que revisar nuestro comportamiento y esa tarea corresponde a nuestra libertad y responsabilidad. No somos marionetas de nadie, somos ciudadanos que asumen sus deberes, aunque sean costosos, especialmente cuando son costosos. Ahora vemos que en ello no se juega solamente nuestra salud, sino la de los demás.


En suma, pienso que sí, que todo irá bien porque estoy convencida de que en Navarra nos encontramos en un contexto favorable, por la colaboración de gobernantes, políticos, gestores, científicos, personal sanitario, empresas y ciudadanos. Y estoy segura también de que seguiremos la senda correcta en los siguientes pasos.


La solución está en nuestra mano y tiene algo de paradójico: si confiamos los unos en los otros, todos podremos confiar en nuestro futuro común.


Mª Pilar Civeira Directora del CIMA Universidad de Navarra

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