Cuando el criminal es el bueno

Actualizado el 29/12/2018 a las 06:00
Caminas desde el edificio del Gobierno al del Parlamento y pasas, por este orden, junto a cuatro hinchables donde botan los niños, un circuito para montar en segway y, escasos treinta pasos más allá, la celda carcelaria. No tiene barrotes. Una...