Acceso a la vivienda
Un censo "desactualizado" a las necesidades de los demandantes
Críticas a los criterios “no realistas” de niveles de renta y al límite máximo de 675 euros mensuales de alquiler para recibir la ayuda de Emanzipa


Publicado el 31/10/2023 a las 05:00
Otro de los puntos de debate del foto fue la negativa a muchos jóvenes demandantes que se quedan fuera del censo por nivel de renta, pero tampoco pueden acceder a viviendas del mercado libre. “Es un censo de hace mucho tiempo y no está actualizado a las necesidades de la gente actual”, comentaba Juan Las Navas, presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Navarra. “Lo que ocurre es que hay un segmento de la población, que coincide con la gente que está empezando a trabajar, que se está quedando fuera de las ayudas y del acceso a la vivienda”, añadió diciendo que “es necesaria una revisión del censo que se adecue a las necesidades de la sociedad actual”.
Según Sofía Gómez, “no es realista ni establecer unas rentas entre 3.000 y 20.000 euros ni poner el límite de Emanzipa en 675 euros mensuales”. “Empezamos a tener viviendas de alquiler a partir de los 700 euros”, informaba citando el dato de 2022 en el que se registraron unos 13.000 demandantes de viviendas en la Comunidad foral. Todo esto en referencia al alquiler, pero hablando de la compra “también habría que modificar algo”. “Los jóvenes no llegan a ese 20% de entrada que necesitan para pagar para acceder a un piso”, comentaba.
FALTA DE VIVIENDA 'ASEQUIBLE'
En esta línea saltaron a la palestra las condiciones que se tienen que dar para que se oferte vivienda asequible. “Lo primero de todo es que no hay suelo. Pero no sólo hace falta suelto, hace falta que se ponga para ese tipo de vivienda”, apuntaba Las Navas, que se mostró bastante crítico con la falta de soluciones inmediatas que se dan desde el Ejecutivo. “Desde el año 2009, prácticamente todo lo que se ha hecho ha sido vivir de la reposición”, añadía citando ejemplos de demandantes que comenzaban a vivir en viviendas de familiares que se quedaban vacías. Es decir, no entraban a vivir en bloques construidos específicamente para que entren demandantes.
“Esto vino porque realmente no se estaba ajustando el coste del suelo a lo que realmente tenía que ser”, reflexionaba añadiendo que la vivienda protegida “tiene un coste de suelo determinado y cuanto más se hace, más se encarece la vivienda libre”. Según él, que apuntó que para que los jóvenes puedan acceder a los alquileres “con precios razonables” tienen que hacerlo “entre tres”, la solución pasa por la colaboración público-privada. “Nos hemos reunido una vez como toma de contacto para ver la problemática”, confesó el presidente sobre una línea de trabajo junto al Ejecutivo que pasa por solucionar la problemática del suelo y “agilizar los trámites”.
Por su parte, Maite Arrondo, directora general de Vivienda, comentó que “obviamente” la promoción y construcción de viviendas es una medida y hay que “diversificarla”. “Pero no es la única opción, es parte y hay que hacer y batería de medidas complementarias”, prosiguió insistiendo en la idea de consenso entre ambas partes, que será, según Arrondo, “la única forma de vivienda sostenible”. También citó la necesidad de viviendas de “carácter permanente”.
