Economía

Goirigolzarri deja la presidencia de CaixaBank de forma voluntaria bajo la mirada del BCE

Se va por sorpresa justo antes de optar a la reelección de un cargo diezmado de funciones al que llega ahora Tomás Muniesa

Desayuno de Diario de Navarra con Jose Ignacio Goirigolzarri, presidente de CaixaBank.
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Jose Ignacio Goirigolzarri, presidente de CaixaBank, durante un desayuno de Diario de Navarra 
Desayuno de Diario de Navarra con Jose Ignacio Goirigolzarri, presidente de CaixaBank.

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Agencia Colpisa

Publicado el 31/10/2024 a las 05:00

El presidente de CaixaBank, Jose Ignacio Goirigolzarri, presentó este miércoles 30 de octubre por sorpresa al consejo de administración su renuncia voluntaria a la presidencia del banco. El ejecutivo da por cerrada "una etapa de cuatro años personal y profesional", según su entorno, en una decisión que llega de forma inesperada un día antes de que la entidad presente este jueves sus resultados.

Goirigolzarri ha indicado que "tras haber finalizado el mayor proceso de integración del sector en España, el banco está en un momento excelente y estoy seguro de que tendrá un gran éxito en el futuro". Aprovecha la coyuntura, con un resultado que se prevé récord, para dejar el cargo sin hacer demasiado ruido. La decisión ya la había tomado Goirigolzarri desde hace varios días y se la había comunicado a su círculo más estrecho de colaboradores en la entidad. De hecho, hay parte del consejo de administración que desconocía esta renuncia voluntaria por la que, además, no le corresponde ningún tipo de indemnización.

El banquero debía presentarse a la reelección en el cargo de presidente en la próxima junta del banco, que tendría lugar en la primera mitad de 2025. Sería para renovar otros cuatro años. Pero Goirigolzarri ha visto cómo su poder ha ido mermando desde que en 2021 accediera a la presidencia -limitada a funciones de auditoría, comunicación y relaciones institucionales-, considera que merece la pena irse.

Más aún al saber que su puesto se encuentra en la diana del Banco Central Europeo (BCE). La institución sigue pendiente de que la banca española disemine su actual estructura directiva, con un presidente y un consejero delegado, como ocurre en CaixaBank, aunque también en Santander, BBVA, Sabadell... Fuentes del entorno del ejecutivo descartan que Goirigolzarri se haya ido presionado por Fráncfort. "Son solo recomendaciones", insisten en el grupo.

Pero el consejero delegado de CriteriaCaixa -el primer accionista de CaixaBank, con un 31,1% del capital-, Ángel Simón, ya apuntaba la necesidad de cumplir con esa recomendación del BCE. "Como accionista de CaixaBank, iremos en la misma línea que el BCE", indicó en una entrevista en 'La Vanguardia'. Un histórico con menos poder El consejo de administración designó ya a su sustituto: Tomás Muniesa, hasta ahora vicepresidente. Será con efectos desde el 1 de enero de 2025 y como presidente no ejecutivo, pero previsiblemente con menos funciones de las que tenía Goirigolzarri. Por su parte, Gonzalo Gortázar, consejero delegado, se mantiene como primer ejecutivo.

Muniesa es un hombre de la casa, de toda la vida de CaixaBank. Vicepresidente del grupo desde 2018, se incorporó a la entidad con sede en la Diagonal de Barcelona en 1976, donde ha asumido distintas responsabilidades. Ha reconocido "la gran aportación de Goirigolzarri durante su etapa como presidente".

El consejo de CaixaBank ha valorado como "enormemente positiva" la gestión llevada a cabo por Goirigolzarri, y ha destacado su "contribución fundamental en el ejemplar y exitoso proceso de integración de Bankia". Por su parte, Gortázar ha agradecido "el gran compromiso y dedicación" y ha destacado "la enorme complicidad profesional y personal que han mantenido".

Goirigolzarri fue designado presidente de CaixaBank tras la fusión con Bankia, grupo del que había sido presidente desde 2012, en plena crisis financiera. En septiembre de 2020, CaixaBank y Bankia iniciaron conversaciones para integrarse en la que sería a posteriori el mayor banco de España con un reparto de funciones que ahora llega a su fin.

El banquero tranquilo que nunca quiso ser 'florero' en ninguna entidad

Curtido en fusiones, todos los movimientos de Goirigolzarri han ido dirigidos a ser y ejercer de número uno, pero sin grandes aspavientos La aspiración de José Ignacio Goirigolzarri (Bilbao, 1954) siempre fue ser un número uno con funciones de número uno. Así desembarcó hace cuatro años en la presidencia de la nueva entre CaixaBank. Aunque el reparto del poder le dejó con un cargo y muy pocas funciones ejecutivas. Él sabe perfectamente cómo nacen, se desarrollan y terminan este tipo de operaciones. 'Goiri', como le conoce el sector financiero, nunca había aceptado un cargo maniatado. Las quinielas siempre apostaron por su deseo de liderar la banca en España. Lo hizo, pero finalmente tuvo que convivir con un poder más limitado de lo deseado.

La vida de este bilbaino, formado en Deusto y vinculado a la banca desde joven, está repleta de fusiones. Desde 2001, en que completó la de Banco Bilbao Vizcaya y Argentaria; tanto le curtió que ya se veía como presidente de BBVA para suceder a Francisco González. Pero en 2009, su 'jefe' decidió permanecer en el poder y eso le revolvió. No quería seguir siendo el 'número dos' para toda la vida. Y abandonó de forma repentina la corporación.

AUNAR EQUIPOS DIVERSOS

Tras un breve paréntesis en el que buena parte de la banca le daba por finiquitado, volvió a tomar las riendas de otra entidad repleta de fusiones sin completar: Bankia, un puzzle de cajas cuya gestión marcó una década de su carrera. Cuando accedió a una de las Torres KIO de Madrid, donde se encontraba la sede de Bankia, ya se percató de que, o ejercía como presidente o acabaría como florero, su mayor temor profesional. Cada vez que le llegaba algún documento interno con el membrete de alguna de la decena de cajas integradas en Bankia -una especie de símbolo del reino de taifas que conformaban la corporación- él reaccionaba desechándolo. "Somos una entidad", recordaba a los gestores. Impuso una nueva cultura. Porque se jugaba, como recuerda, el dinero del Estado: 22.000 millones en ayudas.

Su carácter afable y la capacidad de aglutinar equipos han hecho ganar a Goirigolzarri elogios de uno y otro lado del ring político: dos Gobiernos de signo distinto han gestionado el poder accionarial del grupo sin que ningún cliente o inversor haya notado el más mínimo cambio.

Ahora se va, con 70 años, de forma voluntaria. Se dedicará, según apunta su círculo más cercano, a su familia y sobre todo a sus nietos. Y quién sabe si algún día aspira a liderar la organización que le ha marcado de por vida: la presidencia del Athletic Club de Bilbao.

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