Banco Sabadell ultima un nuevo ajuste que afectaría a más de 1.200 empleados
La entidad presenta su nuevo Plan Estratégico 2021-2023 con un objetivo de rentabilidad del 6% y de 670 millones de beneficio


Actualizado el 29/05/2021 a las 06:00
Quien pensara que la sangría laboral en el sector bancario terminaría este año con los procesos abiertos tras las fusiones y la crisis, nada más lejos de la realidad. Banco Sabadell será el siguiente en anunciar un fuerte ajuste de empleo en España, que la entidad tiene intención de aplicar a partir del primer triemstre de 2022.
Durante la presentación de su nuevo Plan Estratégico 2021-2023, que aspira a elevar la rentabilidad del banco del 1,25% actual al 6%, el consejero delegado, Césa González-Bueno confirmó que "el detalle de personas y oficinas" se conocerá en los próximos meses. Evitó dar cifras concretas pero, sacando la calculadora, ya se puede hacer una estimación aproximada del número de afectados en el proceso, que llegará tras la reciente salida de 1.800 empleados que se completó en marzo mediante bajas incentivadas y prejubilaciones.
Teniendo en cuenta que el recorte pactado el pasado año con los sindicatos implica una reducción de gastos de 140 millones, y que con el planteado ahora se aspira a una cifra de 100 millones de euros, las salidas tendrían que rondar las 1.285 para cumplir con el objetivo.
Desde la entidad insisten en que esos 100 millones de ahorro esperado corresponden a "orientaciones generales", por lo que la cifra final podría variar arriba o abajo. En todo caso, se moverá en esos niveles. "Tendremos que esperar a la propuesta del banco, pero es un cálculo inaceptable tras las recientes salidas", critican fuentes sindicales.
Lo que más temen desde la representación de los trabajadores es que Sabadell opte en el nuevo ajuste por la fórmula del ERE en vez de por salidas pactadas que han marcado los últimos recortes en el banco. La entidad seguiría así los pasos de CaixaBank y BBVA, que aún negocian sus respectivos planes, con 7.791 salidas previstas en el primero y otras 3.331 en el segunda, según las últimas propuestas sobre las mesas de negociación. Unos procesos se suman a la reciente y larga lista de recortes con los acuerdos alcanzados en 2020, por ejemplo, en Banco Santander, que afectaron a 3.572 trabajadores, o Ibercaja, con otros 750.
Solo teniendo en cuenta los más recientes, el sector habrá dado salida este año a unos 15.500 trabajadores, a los que habría que sumar los que finalmente detalle Sabadell... y los que vendrán. Así lo advertía el propio gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, durante una reciente comparecencia en el Congreso de los Diputados: "A pesar de la reducción de sucursales en los últimos años, el número por cada 100.000 habitantes sigue duplicando la media europea", insistiendo en que la rentabilidad sigue siendo el talón de Aquiles del sector. Es decir, hay que seguir ajustando capacidad. Nuevas condiciones Los sindicatos advierten, además, de que los nuevos procesos serán mucho más duros que los anteriores. Primero, porque el Gobierno lleva semanas inmerso en una cruzada para limitar los despidos masivos en el sector. El último en pronunciarse, este mismo viernes y durante la celebración del 145 Aniversario de Ibercaja, ha sido el secretario general del Tesoro, Carlos San Basilio, que alertaba del riesgo de que los ERE echen por tierra la mejora de la reputación lograda por la banca durante la crisis.
Segundo, porque la idea del Ejecutivo de endurecer las prejubilaciones provocará que los nuevos procesos no tengan tanta flexibilidad para favorecer que las salidas sean voluntarias.
Esta avalancha de despidos no solo afecta al sector bancario. Grandes empresas como Naturgy, El Corte Inglés, Nissan o Endesa también han anunciado severos ajustes. Solo teniendo en cuenta los grandes ERE, hay más de 35.000 afectados. Y la cifra seguirá engordando con sectores como turismo y hostelería sin recuperar niveles de actividad previos a la crisis hasta, al menos, bien entrado 2022. Ante esta evidencia, la consultora Grant Thornton prevé una "avalancha de concursos" a partir del próximo año, una vez que termine la prórroga de los ERTE. El presidente de la firma, Ramón Galcerán, advertía ayer de que con estos procesos en ciernes se prevé una "cadena aguda" de ERTE que acabarán en ERE.
PLAN ESTRATÉGICO
César González-Bueno lleva meses trabajando en la nueva hoja de ruta del Sabadell para convencer al mercado de que la entidad puede seguir su camino en solitario tras la ruptura de las negociaciones el pasado año para fusionarse con BBVA.
Sin dudal, la entidad ha recuperado el favor de los inversores, con un rebote del 80% en lo que va de año. Pero su cotización se hundía este viernes un 6,5% hasta los 0,63 euros por acción ante las dudas de los analistas sobre un plan que para algunos se ha quedado corto en términos de ahorro de costes y sin detallar cómo y cuándo se recuperarán los dividendos.
Pese a todo, el directivo se ha mostrado "muy optimista con el futuro del Sabadell" y su capacidad para alcanzar el 6% de rentabilidad al cierre del plan. Con estas estimaciones, la entidad calcula que el beneficio para 2023 rondaría los 670 millones de euros. Unas previsiones "conservadoras" que se han llevado a cabo con una estimación de un euríbor en el -0,34% al final del plan.
El grupo prevé alcanzar su pico de morosidad en 2022, con un nivel controlado en el entorno del 5%. "Son niveles gestionables, que se reducirán en 2023, con una cobertura estable en los dos años", ha explicado durante la presentación a analistas el director financiero del banco, Leopoldo Alvear. El plan contempla en este sentido una reducción del coste de riesgo hacia un nivel de 45 puntos básicos para el total del Grupo (55 puntos básicos exTSB).
Con toda esta batería de medidas, el banco aspira a llegar al final de su nuevo plan estratégico con una ratio de capital CET 1 'fully-loaded' (el de máxima calidad) superior al 12%.
DIGITALIZACIÓN
González-Bueno ha confirmado que su hoja de ruta estará centrada en la digitalización. Todo en un momento en el que desde la entidad confirman una fuerte reducción en la demanda experimentada en servicios como ingresos en efectivo (-68%), reintegros (-68%) o actualización de libretas (-55%).
Solo en el primer trimestre del año se redujo en un 20% los empleados en oficina dedicados a banca de particulares, "con potencial de reducción adicional", según explican desde la entidad.
Respecto a la posibilidad de elevar las comisiones a los clientes menos rentables, una tendencia que se ha extendido en todo el sector, reconocen que están revisando la estrategia de aquellos menos "leales".
Pero lo dejan claro: "No queremos aumentar las comisiones de mantenimiento, sino más vinculación para aumentar los ingresos por comisiones en los productos de valor añadido". En este sentido, la entidad se esforzará en ganar cuota de mercado en el negocio de fondos de inversión durante los próximos trimestres. Tres palancas para el cambio Acompañando al nuevo proceso de reducción de costes, tres pilares marcarán la línea de negocio del banco a partir de ahora: afianzar el liderazgo en empresas, donde ya tiene una penetración del 40%, la transformación del negocio minorista y la renovada apuesta por su filial británica TSB.
En el segmento de empresas, la entidad pretende crecer con "la especialización de la red, aportando soluciones y acompañando en la internacionalización de las empresas españolas y en su programa de especialización vertical por sectores actualmente en marcha".
El segundo eje, la "revolución" del cliente retail, se basará "en un modelo de negocio totalmente digitalizado para los procesos de préstamos al consumo, medios de pago y cuentas corrientes". Y la comercialización de hipotecas, productos de ahorro, inversión y seguros contará con un modelo mixto de distribución, a través de canales remotos y el soporte personal de gestores especializados en oficinas.
El tercer pilar será ese 'empujón a TSB' a través del negocio de hipotecas. "No hay ahora ningún plan de desinversión porque tenemos capital suficiente para ejecutar este plan", ha explicado González-Bueno, dejando claro que la filial británica, y también el negocio en México, no se vende. Al menos de momento.
