Emprendedores

Una joven emprende la revolución de las flores locales en una pequeña localidad navarra: "La naturaleza no espera"

Desde el Valle de Arce, en Saragüeta, una propuesta transforma el arte floral sostenible con talleres, cuadros y ramos únicos en Navarra rural

Kattalin Barber, recolectando varias flores
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Kattalin Barber, recolectando varias floresMADDI BARBER
Kattalin Barber, recolectando varias flores

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José Mari Belcos

Actualizado el 22/10/2025 a las 11:41

Un rincón de la Montaña de Navarra se ha convertido en el epicentro de una novedosa apuesta por el cultivo local de flores y la creación artística ligada a la botánica

En un entorno donde la despoblación y el abandono del paisaje rural han marcado la pauta durante décadas, un proyecto emergente en Saragüeta, Valle de Arce, plantea una alternativa vitalista y sostenible: flores de temporada cultivadas desde semillas y convertidas en obras de arte floral

Estos trabajos, que van desde ramos frescos hasta coronas secas o láminas botánicas prensadas, se conciben en armonía con los ciclos naturales, revalorizando así la belleza espontánea y la diversidad local.

Encabezada por la emprendedora Kattalin Barber, la iniciativa afronta el desafío de demostrar que es posible conciliar empresa, sostenibilidad y tradición en la España rural

Tras varios años de investigación y experimentación, la producción para 2025 se basa en el cultivo consciente y en talleres divulgativos que conectan a personas de todas las edades con el entorno natural. "El ciclo de la flor, de la semilla a la pieza acabada, se respeta en cada fase del proceso", afirma Barber, para quien la naturaleza es tanto aliada como maestra.

Mientras la mayor parte de las flores que se comercializan actualmente en España provienen de mercados internacionales y conllevan una elevada huella ambiental, la propuesta de Saragüeta busca impulsar una alternativa real: flores sostenibles sin químicos añadidos y con valor artesanal

La experiencia de "pasear, recolectar, prensar e identificar" cada ejemplar transforma el consumo de lo floral, dotándolo de conciencia ecológica y creatividad artística.

PROYECTO PIONERO EN EL CULTIVO ECOLÓGICO Y  LA REVALORIZACIÓN DEL TERRITORIO

El avance ha sido progresivo: desde la elaboración de pequeños herbarios silvestres a la implantación de más de veinte variedades de flor de temporada

La lista de especies incluye desde tulipanes, anémonas y peonias -las protagonistas en primavera- hasta zinnias, dalias, cosmos y statice en los meses de verano. Todo ello cultivado respetando los tiempos y características de la tierra local.

El proyecto no se limita a la producción: también se convierte en un espacio de formación y concienciación. Cada año, en la huerta de flores Landarte, se celebran talleres prácticos destinados a mostrar todas las fases del trabajo floral. Los visitantes pueden aprender a confeccionar ramos, a dominar la cianotipia botánica o a crear sus propias coronas vegetales utilizando flores propias del entorno.

ECONOMÍA RURAL, SOSTENIBILIDAD REAL Y DESAFÍOS

Los retos no son menores. Según explica Barber, emprender en el ámbito rural implica habitar la incertidumbre y encontrar el equilibrio entre los ritmos vitales y los del cultivo. "La naturaleza no espera. Aprender a gestionar el tiempo y respetar sus ciclos ha sido una de las claves para garantizar la viabilidad del proyecto". 

El desafío económico resulta también crucial: lograr que una explotación local sea suficientemente rentable para vivir dignamente sigue siendo una meta a alcanzar en este 2025.

Todas las flores cultivadas y transformadas se gestionan de manera íntegra en el taller local, cerrando así un ciclo completo y coherente. Desde la semilla, pasando por el cuidado diario y la recolección, hasta el secado y la composición final, cada etapa se realiza de manera artesanal, minimizando el impacto ambiental y apostando por la trazabilidad y el valor añadido.Arte floral, educación medioambiental y comunidad

Una parte fundamental de la iniciativa es la dimensión educativa. A través de visitas guiadas y talleres familiares o para escolares, se fomenta la sensibilización ambiental y la apreciación de la biodiversidad local. "El contacto con las flores nos ayuda a entender el valor del entorno y de la naturaleza que nos rodea", destaca Barber. 

En una sociedad acostumbrada a consumir flores perfectas importadas de miles de kilómetros, este proyecto demuestra que existe una vía alternativa, más consciente y natural. El impacto positivo se multiplica cuando las personas participan en la creación de arte botánico con sus propias manos y descubren la historia detrás de cada flor cultivada localmente.

En palabras de Kattalin Barber, "aspiramos a contagiar nuestro entusiasmo y demostrar que consumir flores de temporada, cultivadas con respeto, es posible y deseable". 

Para su puesta en marcha, este proyecto ha contado con el asesoramiento del Servicio de Apoyo al Emprendimiento de CEDERNA GARALUR, un servicio público y gratuito cofinanciado por Servicio Navarro de Empleo – Nafar Lansare disponible para cualquier persona emprendedora de la Montaña Navarra.

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