Navarros Globales
El bioquímico pamplonés que vive en Francia, trabaja en Suiza y hace la compra en Alemania
Aritz Charles Nieto lleva desde 2018 en Basilea, una ciudad trifronteriza donde trabaja en la compañía farmacéutica Novartis. "Creo que si no hubiera salido de Navarra mi vida hubiera sido bastante más rutinaria"


Actualizado el 28/09/2025 a las 23:11
Había dejado un empleo anterior y Basilea (Suiza) se presentó como una oportunidad ante la que no dudó. Corría febrero de 2018 cuando Aritz Charles, bioquímico por la Universidad de Navarra, aterrizó en su nueva vida. Al día siguiente le esperaba su primer día en Novartis, una de las compañías farmacéuticas líderes a nivel mundial. “Amaneció con una nevada tremenda que dejó más de 30 cm, y tenía que coger el tren. Nunca se me olvidará”, recuerda el susto inicial.
Lo que a priori iban a ser 9 meses se han convertido ya en siete años y medio en esta ciudad trifronteriza que permite que sus habitantes transiten por tres países en su día a día. El pamplonés, por ejemplo, vive en Francia, aunque a sólo 10 minutos del centro de Basilea, trabaja en Suiza y hace la compra y otros plantes en Alemania. “Uno se acostumbra, pero es muy curioso”.
Siete años y medio y sin visos de regresar a corto plazo. El pamplonés está casado con la ingeniería colombiana Ana María Gil, a la que conoció hace seis años en Barcelona en un fin de semana de escapada con compañeros del trabajo. “Vivir aquí nos está permitiendo desarrollar proyectos de vida muy bonitos. Pero la vida da mil vueltas, así que nunca se sabe”, deja la puerta abierta.
DNI
Nombre: Aritz Charles Nieto (Pamplona, 1993)
Familia: Está casado con la colombiana Ana María Gil Herrera, ingeniera de producto. Es hijo de Alfredo Beltrán Charles Chevannes (médico jubilado) y María Jesús Nieto Irastorza (administrativa jubilada). Tiene dos hermanos y tres hermanas.
Trayectoria académica: Estudió en el colegio San Cernin y cursó el grado de Bioquímica en la Universidad de Navarra (2011-2015). Hizo un Erasmus en Bruselas. “Siempre había sido muy casero pero aquella experiencia me abrió los ojos”.
Trayectoria laboral: Trabajó durante casi dos años en 3P Biopharmaceuticals (a día de hoy 3P BIOVIAN ) en Noáin. Desde febrero de 2018 trabaja en Novartis con el rol de Expert Scientist.
Charles ejerce como Expert Scientist en el departamento de físico-química de Control de Calidad (QC) de Novartis, cuya sede central está en Basilea. “Mi trabajo combina ciencia, gestión y comunicación. Me permite estar en contacto con tecnologías analíticas avanzadas, y participar en proyectos que tienen un impacto directo en la salud de los pacientes”, describe. Un puesto que le ha permitido “crecer en lo profesional” de modo “innegable”. “Salir fuera te obliga a adaptarte, a aprender rápido y a abrir la mente”.
DEL RIN A LOS ALPES
Trabaja de 8.30 a 17 horas habitualmente, aunque cuenta con un horario flexible. “Puede parecer una tontería, pero si cojo un vuelo el fin de semana y regreso el lunes por la mañana, mientras llegue antes de las 9.30 no hay problema”, agradece. Por las tardes aprovecha para jugar con el equipo de fútbol de la empresa, hacer la compra, salir a pasear o disfrutar del río Rin, que atraviesa la ciudad.


Los fines de semana el ocio está marcado por la estación del año. “En los meses cálidos nos encanta ir a algún lago con amigos, llevar las barcas hinchables y hacer barbacoas o acampar. En invierno solemos ir a esquiar a los Alpes suizos y también disfrutamos de los mercadillos de navidad”, explica. Construir un círculo social ha sido “un proceso largo y difícil”, pero con el tiempo han formado un grupo “cercano y bonito”. “Eso sí, la gran mayoría somos españoles o latinos. Al final, la cabra tira al monte”.
Basilea, la tercera ciudad más poblada del país con sus 200.000 habitantes, es una ciudad “amable”, que se puede atravesar en bicicleta en 30 minutos. Al mismo tiempo es una urbe “eficiente y cara”, donde todo funciona “rápido y bien”, en consonancia con el carácter “estricto” de los suizos. “No entiende de excepciones ni de contextos”.
Aunque el pamplonés añora “la chispa característica de la Península”, también se reconoce impresionado por algunas virtudes suizas, como “la honradez”. “Es habitual ver comercios con autoservicio sin vigilancia, confiando en que cada persona pague lo que le corresponde. Es una actitud muy bonita que contagia al extranjero”, sostiene.
Los 1.200 kilómetros que le separan de Navarra no le parecen una distancia inasumible. “Hoy en día es muy fácil coger un vuelo y escaparse para un fin de semana largo, no es como antes. También los hemos recorrido varias veces en coche”. Aunque haya momentos en los que duela estar fuera, “si en San Fermín no puedo ir prefiero salirme de los grupos de Whatsapp, porque ver las fotos y los vídeos me genera una mezcla de nostalgia y frustración”, el bioquímico valora que marcharse le permite “ver ciertas cosas con más perspectiva”. “Creo que si no hubiera salido mi vida hubiera sido bastante más rutinaria, porque es más fácil quedarse estancado, tanto a nivel laboral como personal. Salir me ha ayudado a abrir horizontes”.

