Opinión

El precio europeo del “America First”

Adriana Ruiz Adán, de Equipo Europa
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Adriana Ruiz Adán, de Equipo Europa

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Adriana Ruiz Adán

Publicado el 18/12/2025 a las 13:15

Donald Trump vuelve a golpear a Europa una vez más, esta vez, a través de su Estrategia de Seguridad Nacional publicada el pasado 5 de diciembre. En un documento que destaca por lo superlativo de su discurso, algo así como una estrategia de marketing en la que resuenan los eslóganes, los competidores y la venta de una hoja de ruta envuelta en patriotismo y legado histórico, la Administración Trump elige mirar por el interés americano por encima de todo. “Nuestras élites americanas realizaron apuestas tremendamente erróneas y destructivas a favor del globalismo y del supuesto “comercio libre” que vaciaron la clase media y la base industrial de la que dependen la economía y supremacía estadounidense”. Así sentenciaba el Presidente Trump el multilateralismo y el aperturismo económico para ceder el paso al proteccionismo que él mismo impulsó a través de la guerra arancelaria.

Poniendo el foco una vez más en la causa migratoria, la ESN presenta la inmigración como amenaza en lo que respecta al mercado laboral, la cohesión social, el incremento de la violencia y el crimen o el agotamiento de recursos domésticos y determina que la era de la migración masiva ha llegado a su fin. Como ya es habitual en su discurso, Trump alude al enemigo exterior para crear un sentimiento de cohesión y pertenencia interno que fomenta a través de sus ya conocidos lemas nacionalistas “America First” o “Make America Great Again”. Pero la inmigración no es el único elemento sociopolítico que este documento pretende eliminar. También expresa la necesidad de “erradicar los presuntos “DEI” (en español: diversidad, equidad e inclusión) y otras prácticas discriminatorias y anti-competitivas que degradan y suponen un lastre para sus instituciones”, y reniega de “las desastrosas ideologías sobre el “cambio climático” y “neutralidad climática” que tanto han dañado a Europa, amenazado a los Estados Unidos y subvencionado a sus adversarios”.

Sin embargo, no solo las causas sociales se han visto altamente perjudicadas por la publicación de esta estrategia. Parece que la cooperación, el respeto por el derecho internacional y la promoción de vínculos multilaterales que contribuyan a un orden internacional más justo, más libre y más pacífico también han sufrido las consecuencias de un unilateralismo hegemónico que no hace más que crecer. “El mundo funciona mejor cuando las naciones priorizan sus intereses”. Con esta afirmación, la ESN alegaba la importancia de “preservar y proteger la soberanía de los Estados Unidos de la erosión que sufre por parte de organizaciones internacionales y transnacionales”.

En relación con Europa, el titular es claro: Estados Unidos no está dispuesto a seguir cargando con el coste de la seguridad y defensa europea. Por ello, Trump reiteraba en varias ocasiones la necesidad de elevar el presupuesto destinado a este ámbito por parte de Europa y hacía referencia a la meta del 5% del PIB acordada en La Haya este mismo año. El diagnóstico de Trump identificaba dos principales problemas que conciernen a Europa: en primer lugar, un gasto militar insuficiente y, en segundo, un “estancamiento económico en parte ocasionado por regulaciones nacionales y transnacionales que debilitan la creatividad y la diligencia”. No obstante, esto es solo la superficie. Según Trump, la verdadera cuestión viene dada por la labor de la Unión Europea y otras entidades transnacionales que desautorizan las libertades políticas, de expresión y de soberanía de los ciudadanos europeos, y que, a través de sus políticas migratorias, han llevado a la pérdida de las identidades nacionales. La Administración Trump se pregunta qué será de Europa en los próximos años, y enfatiza la necesidad de mantenerla como aliada de los Estados Unidos por su fortaleza en sectores de producción, energía o tecnología, así como su innovadora investigación científica e instituciones culturales. Con respecto a Ucrania, la ESN aboga por una desescalada del conflicto que favorezca la restauración del país, la mejora de las relaciones comerciales con Rusia y la reducción de dependencias europeas externas como consecuencia.

Europa debe encajar un nuevo revés por parte de la Casa Blanca, que afirma públicamente que no seguirá asumiendo el coste de su defensa, que critica su situación económica y de ella hace responsable a una excesiva regulación normativa, y que duda de su capacidad para enfrentar los retos del orden mundial actual por sí misma. Referentes de la política europea como Josep Borrell, Kaja Kallas, António Costa o Friedrich Merz, entre otros, ya se han pronunciado en este respecto desde perspectivas divergentes, pero compartiendo la premisa de que los asuntos europeos deben quedar en Europa y no en manos de Washington.

Adriana Ruiz Adán es socia de Equipo Europa

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