Siemens Energy anuncia un "ahorro de costes" para Gamesa sin precisar sus consecuencias en el empleo

El consejero delegado de Siemens Gamesa, Jochen Eickholt, ha anunciado un ahorro de 400 millones hasta 2026 con "una simplificación de la organización y la optimización de los costes generales"

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Oficinas de Siemens Gamesa en la Ciudad de la Innovación de Sarriguren 
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Carlos Lipúzcoa

Actualizado el 21/11/2023 a las 17:23

Muchos miles de ojos y oídos han estado pendientes esta mañana de la conferencia para accionistas que Siemens Energy, matriz de Siemens Gamesa, tenía programada a partir de la una del mediodía. Tras anunciar el miércoles de la semana pasada una pérdidas netas récord de 4.588 millones de euros en su ejercicio fiscal 2023, seis veces más que en el anterior, hoy se esperaba conocer el plan de choque con el que la multinacional germana prevé enderezar el rumbo. En juego están los 5.000 empleados que la rama terrestre del negocio eólico de Siemens Gamesa en España, de los que 1.800 están en Navarra.

Según un comunicado remitido por la empresa al comienzo de Capital Market Day, "la filial eólica Siemens Gamesa ha sufrido graves contratiempos que han impactado en el sólido rendimiento de los demás negocios". "El negocio eólico se estabilizará y alcanzará el punto de equilibrio en 2026, seguido de un crecimiento rentable, gracias a un plan claro, una cartera de producto simplificada, la optimización de la huella industrial y unos procesos y control reforzados", reza la nota de Siemens Energy.

La multinacional alemana ha identificado tras una "revisión técnica" las "deficiencias con mayor impacto en el negocio onshore (terrestre)" frente a las que se están "preparando medidas correctivas". También ha destacado que la parte terrestre del negocio de Siemens Gamesa se guiará por "una mayor selectividad comercial y la aplicación de medidas de ahorro de costes aumentarán la rentabilidad". No obstante, el comunicado no ha detallado nada en relación con un ajuste de empleo que, hasta hace pocos días, se daba por inevitable. La directora financiera de Siemens Energy, Maria Ferraro, ha indicado que se aplicará una "racionalización de la organización" en el negocio terrestre de Siemens Gamesa.

Según ha explicado el consejero delegado de Siemens Gamesa, Jochen Eickholt, está previsto un ahorro de 400 millones de euros hasta 2026 mediante "una simplificación de la organización y la optimización de los costes generales". También ha comentado que la rama terrestre del negocio "ajustará su capacidad según la demanda y la evolución del mercado". Eickholt ha indicado que la empresa prevé una "reducción del portfolio de productos" y que se centrará en Europa como "mercado principal". Asimismo, ha añadido que la compañía se centrará en aquellos procesos que más valor aporten y se externalizarán determinados componentes que hasta la fecha se hacían internamente.

Los avales comprometidos por el gobierno alemán y el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo español, por un montante conjunto que supera los 10.000 millones de euros, han sido determinantes para evitar una catástrofe en términos empresariales y de destrucción de empleo, aunque está por ver la concreción que tendrán para la plantilla en España las "medidas correctivas" y el "ahorro de costes".

DEFICIENCIAS EN LA GESTIÓN

Los primeros datos de que algo malo se estaba cociendo en Siemens Gamesa llegaron a finales de junio de este año, cuando la compañía avisó que no iba a cumplir su previsión de beneficios para este año fiscal. Aquella comunicación oficial puso las orejas tiesas a los sindicatos, que tardaron poco más de un mes en confirmar sus sospechas. Fue el 7 de agosto cuando la matriz, Siemens Energy, anunció que acumulaba unas pérdidas netas atribuidas entre octubre y junio de 3.632 millones, una cifra escalofriante que quintuplicaba los números rojos del mismo periodo del año anterior. Y lo que es peor, la multinacional alemana atribuía este mal comportamiento fundamentalmente al "incremento sustancial" de fallos en las piezas de turbinas eólicas fabricadas por Gamesa.

Con estos malos presagios, los sindicatos no tardaron en dar la voz de alarma con el objetivo de movilizar a los poderes públicos antes de que la situación derivara en algo irreversible. Semejantes pérdidas achacadas a Siemens Gamesa y culpabilizando expresamente a la parte terrestre del negocio, que es la que se desarrolla en España, no permitían descartar ningún escenario, incluso el cierre total y la pérdida de los 1.800 empleos que hay en Navarra. Las consecuencias sobre los proveedores en la Comunidad foral, entre los que Siemens Gamesa gastó cerca de 300 millones en 2022, serían igualmente catastróficas.

Los sindicatos siempre han imputado la dificilísima situación a la que ha llegado Siemens Gamesa a una "negligente" gestión que comenzó en 2017 con la fusión entre ambas compañías. Fue una operación empresarial que pronto demostró que, lejos de ser un intercambio accionarial entre iguales, era en realidad una absorción pura y dura. Quedó demostrado en los meses siguientes con la purga de directivos españoles, que fueron sustituidos por otro de distintas nacionalidades y que, según señalan los sindicatos, entraron como elefante en cacharrería tomando decisiones sin un conocimiento pleno de las particularidades del sector eólico terrestre. Las prisas y los continuos cambios de rumbo marcaron una gestión que no podía conducir a nada bueno.

La progresiva pérdida de confianza de la plantilla en los gestores de la compañía ha estado aderezada estos últimos años por la complicada situación del conjunto del sector eólico en Europa, muy presionado por la implacable competencia china y la falta de rentabilidad del negocio pese a contar con enormes carteras de pedidos por la necesidad de avanzar en la transición energética verde. Un sistema de subastas de nuevos parques de producción expresamente diseñadas para presionar los precios a la baja redujeron a mínimos los márgenes de las empresas del sector. Estos márgenes se volatilizaron con los efectos de la inflación de las materias primas provocada por la pandemia y la invasión rusa de Ucrania, ya que los aumentos de precios no podían trasladarse a unos clientes que habían cerrado sus pedidos en firme mucho antes de la escalada de costes.

Bruselas ya era consciente hace meses de que no podía dejar caer a un sector estratégico y el pasado 24 de octubre presentó su paquete de ayudas para reflotar a una industria de la que dependen decenas de miles de empleos. Los responsables de Siemens Energy urgieron inmediatamente después a materializar cuanto antes esas promesas, una petición que se suma a las negociaciones con el gobierno alemán que se han sustanciado en 7.500 millones de euros en garantías para evitar el cierre. Este plan de rescate también ha implicado al Gobierno central, que recientemente ha firmado con Siemens Gamesa un línea de avales bancarios que, según fuentes sindicales, rondan los 3.000 millones de euros.

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