VW Navarra tendrá una desventaja respecto a Martorell de 45 millones al año sin fábrica de baterías
Es el coste extra por externalizar estos trabajos a la empresa coreana Hyundai Mobis


Publicado el 31/07/2023 a las 06:00
La controversia sobre la ubicación de la fábrica de ensamblaje de paquetes de baterías dentro de Volkswagen Navarra o fuera, mediante un proveedor externo, ha ganado intensidad en los últimos días tras la confirmación oficial de que Seat Martorell sí contará con estas instalaciones. Los socialistas navarros, con María Chivite a la cabeza, hace tiempo que dan crecientes muestras de hartazgo cada vez que se les menciona el tema. Insisten en que la localización de la fábrica para ensamblar los paquetes de baterías es una “decisión empresarial”, dando a entender que no queda margen para persuadir al grupo en un sentido favorable.
Desde el Ejecutivo foral defienden que han hecho lo posible para presentar al gigante automovilístico todas las ventajas, en forma de ayudas y desgravaciones, que obtendría si colocara estas instalaciones dentro de Volkswagen Navarra. Pero también consideran que lo importante está logrado, ya que Landaben ensamblará coches eléctricos a partir de 2026 y la fábrica de ensamblaje de paquetes de baterías, que se traduce en empleo e inversiones, se quedará en Navarra ya sea como proveedor externo o dentro de la propia empresa.
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Este punto de vista dista un abismo del que tiene el comité de Volkswagen Navarra, que no quiera dar la batalla por perdida de ninguna de las maneras. A la parte social le resulta sorprendente que el Gobierno de Navarra no supiera “oficialmente” de la existencia de una propuesta para ubicar la fábrica de paquetes de baterías dentro de Volkswagen Navarra hasta abril de este año.
Se trata de algo difícil de creer para el comité cuando el proyecto para sacar las vías del tren que dividen el recinto en dos, con un coste para las arcas forales de 40 millones de euros y que se firmó al finalizar 2022, se viene cocinando desde hace tiempo. Y, sobre todo, porque dicho proyecto pretendía hacer espacio dentro de la planta de Landaben, según se daba entonces por descontado, para albergar la fábrica de paquetes de baterías. Para el comité, las explicaciones del Gobierno foral al respecto traslucían una “preocupante” falta de seguimiento de un asunto “crucial” que afectaba a la empresa industrial más importante de Navarra.
La dirección de la planta de Landaben también ha demostrado estar convencida de las bondades de contar con estas instalaciones dentro de la propia empresa, una iniciativa que definía en abril como “viable y rentable”, pero añadía que la decisión final quedaba fuera “de sus competencias” y que no contaba con financiación para llevarla adelante. Las señales de alarma se dispararon días antes de que la dirección de Volkswagen Navarra desvelara esta falta de recursos. Llegó a oídos del comité a finales de marzo que el Gobierno de Navarra trabajaba activamente para facilitar el aterrizaje de Hyundai Mobis en terrenos cercanos a Noáin como proveedor externo encargado del ensamblaje de paquetes de baterías.
Desde entonces, el comité ha trabajado unánimemente, con Alfredo Morales (UGT) a la cabeza, para darle la vuelta a un asunto que casi se ha dado por zanjado. El último capítulo de esta lucha sin cuartel se ha producido hace pocos días. Tras mucha insistencia, Morales ha logrado hablar con Santos Cerdán, hombre de confianza del presidente Pedro Sánchez y cabeza de lista de los socialistas navarros al Congreso, para trasladarle la importancia de lograr que la fábrica de paquetes de baterías se quede en Volkswagen Navarra. Cerdán se ha comprometido, según explicó después Morales, a trabajar para conseguir ese objetivo y que iba a planteárselo al ministro de Industria, Héctor Gómez.
La parte social esgrime dos razones principalmente para defender a toda costa que la fábrica esté dentro del recinto de Landaben: competitividad y empleo. No hay cifras oficiales, pero se calcula que el sobrecoste de externalizar el ensamblaje de los paquetes de baterías rondaría los 300 euros por coche. Es una cantidad que puede parecer poco relevante en vehículos cuyos precios partirán de unos 25.000 euros, pero en una economía de escala puede suponer un importante handicap.
Está previsto que la mitad de los coches que fabrique Volkswagen Navarra sean de baterías a partir de 2027, lo que debería acercarse a unos 150.000 coches al año. Una simple multiplicación eleva hasta 45 millones de euros al año la desventaja que la factoría de Landaben tendrá que enjugar de otras partidas para competir con las producciones de Martorell, lo que se convierte en una gran losa.
En cuanto al empleo, el peligro viene de la progresiva simplificación de los trabajos de ensamblaje de los coches eléctricos. En esta primera generación, los vehículos de baterías puede que incluso supongan un incremento de la carga de trabajo, pero el sector sabe que los futuros modelos serán más simples de construir. En la medida que haya más contenidos que hacer en Volkswagen Navarra, tanta mayor cantidad de puestos de trabajo se retendrían. Además preocupa que las condiciones laborales de los trabajadores de un proveedor externo serían sensiblemente peores.