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Digitalizacion

Contec, ni gurús ni expertos para el salto digital

Lejos de los conceptos abstractos y los mitos sobre la capacitación especializada para afrontar la era digital, una pequeña empresa de Estella de ingeniería y arquitectura demuestra que basta con perder el miedo para ser competitiva al máximo nivel

Iván Pérez de Pipaón muestra el vuelo que realizó el dron para escanear con fotogrametría el terreno de una gravera en Los Arcos
Iván Pérez de Pipaón muestra el vuelo que realizó el dron para escanear con fotogrametría el terreno de una gravera en Los ArcosMontxo A.G.
  • C.L.
Actualizado el 22/07/2021 a las 16:47
El movimiento se demuestra andando. Una simple premisa convertida en leitmotiv para Contec, empresa de ingeniería y arquitectura radicada en Estella. Nada hace presagiar que en un bloque de viviendas situado en el paseo de la Inmaculada, en cuyo portal podría ambientarse un capítulo de Cuéntame en los setenta, tiene su sede una de las empresas de su sector más avanzadas del mundo en el ámbito de la digitalización. Con una plantilla de trece empleados, todos de perfil técnico, han incorporado una forma de trabajar en el que la experimentación forma parte del día a día para no perder el tren de la innovación.
Al frente de esta empresa familiar, Miguel Iriberri Vega insiste en que ninguno de sus trabajadores es un experto en macrodatos o un gurú de la inteligencia artificial. De hecho, solo utilizan aplicaciones comerciales, algunas gratuitas, que ya están disponibles en el mercado para todo el mundo. El valor diferencial que aporta Contec es la continua selección de las mejores aplicaciones y su combinación de forma que el cóctel obtenido resulta original y difícil de imitar. “Las herramientas y los datos se pueden reemplazar. Lo que cuenta es esto”, asegura apuntando con el dedo índice a su cabeza.
A sus 65 años, Iriberri rebosa un contagioso entusiasmo juvenil. Energía le sobra, como demuestran sus intensas sesiones diarias de una hora sobre la bicicleta estática. Una rutina que solo rompe el fin de semana para coger la bici de verdad y darse una vuelta con los amigos por los alrededores de su Estella natal. Tampoco tiene pelos en la lengua a la hora de denunciar el retraso para abrazar la digitalización de la mayoría de empresas y profesionales en toda España, Navarra incluida. Es el decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Navarra, presidente de la Fundación Industrial, presidente de los ingenieros industriales en España y también de todos los ingenieros superiores. Una atalaya que le permite tener una amplia visión del sector. “La gente está absolutamente en la higuera”, afirma sin paños calientes.
Parte de la culpa la achaca a la sobreinformación que rodea a la digitalización y un abrumador tsunami de tecnicismos que la acompaña, como los algoritmos, el aprendizaje automatizado, la inteligencia artificial o la computación en la nube. Gracias a una larga trayectoria profesional se permite el lujo de relativizar el momento: “Siempre hay palabras rimbombantes de moda. Hace unos años, todo tenía que ser electrónico y lo que no lo incluyera era de segunda línea. Después se impuso lo automático, que era algo fundamental, y ahora está lo robótico”.
Recomienda olvidarse de la palabrería y pasar a la acción. El primer paso es perder el miedo a adentrarse en el desconocido y vastísimo territorio de lo digital. Para ello resulta clave la figura del “vigía tecnológico”, que en el caso de Contec ejerce él mismo, siempre atento a las nuevas tendencias y capaz de traer ideas incluso de otros sectores. Después, no hay secretos. Todo consiste en “probar y probar” asumiendo riesgos calculados para que los inevitables errores no provoquen un destrozo en la cuenta de resultados. El objetivo final es asimilar lo que mejor funciona y desechar lo que distrae o ha quedado superado.
Iriberri quiere ser profeta en su tierra y no se cansa de poner a Contec como ejemplo a seguir por otras compañías. Creada en 1982, la empresa siempre tuvo una “vocación muy innovadora”. Fue de las primeras en incorporar el diseño por computadora (CAD), aunque su forma de trabajar en realidad no se alejaba mucho del modelo tradicional. Sin embargo, la crisis de la construcción en 2008 supuso “un antes y un después”. “Las cosas se pusieron tan mal que tuvimos que plantearnos con los empleados si merecía la pena seguir adelante”, confiesa.
CRISIS EXISTENCIAL
La familia junto con los empleados optaron por mantener abierto el negocio haciendo “importantes sacrificios”. Iriberri, su mujer e hijos, todos propietarios, tuvieron que aportar “mucho dinero” y dos tercios de la plantilla aceptaron un Expediente de Regulación de Empleo de mitad de jornada. Aprovecharon la falta de carga de trabajo para hacer todas las iniciativas para lo que antes no había tiempo. “A partir de ahí fuimos experimentando y aprendiendo”, recuerda.
Así pasaron de dibujar los clásicos planos a construir “maquetas electrónicas inteligentes”. Estas incluyen toda la información proveniente de bases de datos con millones de referencias. Cada uno de los elementos, ya sean puertas, ventanas, tuberías, ladrillos o cualesquiera otros, se eligen específicamente de un fabricante con unas características técnicas, material, precio o color únicos. “Eso nos permite conocer al instante las diferencias en la elección de unos u otros elementos en eficiencia energética, emisiones, consumos o cualquier otra variable”, presume. La combinación de diferentes programas y aplicaciones que han interconectado facilitan cualquier tipo de cálculo, ya sea de la estructura, incluyendo la evolución de un posible incendio o el colapso de la estructura, como del consumo de las instalaciones de fontanería o electricidad.
El proceso de trabajo en Contec es similar a una cadena de montaje de una fábrica. Todo comienza con el encargo de un cliente. Primero hay que comprobar toda la parte normativa y administrativa, luego viene la toma de datos sobre el terreno y el diseño informático de las estructuras y todos los elementos. Cada paso permite ir construyendo la maqueta electrónica inteligente. Finalmente, se afronta la dirección de obra, cuya ejecución puede controlarse “al milímetro” gracias a esa maqueta.
Iván Pérez de Pipaón, técnico delineante de 42 años, muestra como ejemplo de la toma de datos el proyecto de una gravera en Los Arcos para la que hicieron un modelo 3D del terreno. “Programamos el vuelo automático del dron siguiendo un patrón en zig-zag para sacar cientos de imágenes. Mediante fotogrametría, esas instantáneas permiten extraer las coordenadas de cada punto del terreno para crear un modelo virtualizado tridimensional”, resume. Ese mismo trabajo con la topografía tradicional hubiera costado 3.000 euros, pero las nuevas tecnologías lo recortan a solo 150 euros.
Para la siguiente fase en la construcción de la maqueta electrónica inteligente, Jorge Iriberri Romero, ingeniero de edificación de 29 años e hijo pequeño del fundador de Contec, hace una demostración simplificada de la construcción de una pequeña casa. Va dibujando en el PC con rapidez: solera, paredes, puertas, ventanas, tejado... Y para enseñar las capacidades del proceso de trabajo va cambiando los materiales y componentes que se alimentan de diferentes bases de datos. “Así se puede comparar en un momento las diferencias estéticas, costes o propiedades físicas. Podemos saber el número de baldosas necesarias para alicatar la pared de un baño, por ejemplo”, presume.
Una vez completado el diseño, Andrés Aramendía Alfaro, empleado de 29 años, es capaz de extraer un presupuesto con un detalle que roza lo demencial en cuanto al detalle. Cada codo de tubería, cada metro de cable e interruptor, toda la maquinaria o la pintura necesarias, todo puede ser desglosado para configurar un presupuesto que se ajustará sin mucho margen de error a la realidad. “Se acabó aquello de que lo que iba a costar 5 termine suponiendo 25”, asegura Iriberri. Y lo mejor es que la maqueta electrónica inteligente está viva, por lo que cualquier cambio posterior en alguno de sus elementos se refleja inmediatamente en los consumos y la eficiencia de la construcción.
Finalmente, la maqueta electrónica inteligente permite un exhaustivo control en la ejecución de la obra. Conforme el bloque de viviendas o la instalación industrial va tomando forma en la realidad, los elementos ya terminados se van descontando del proyecto lo que facilita “todo el proceso de las certificaciones”, relata Borja San Martín Echávarri, ingeniero de edificación. En su conjunto, este proceso digital para la concepción y desarrollo de edificaciones aporta grandes ventajas en relación con lo que se hacía hasta hace pocos años: “Con el cliente, todo es más fácil porque ve directamente los beneficios. Puede pasar que incluso se venga demasiado arriba”.
Por contra, constructores y contratistas “están en la edad de piedra” y siguen trabajando “como en los tiempos de Babilonia”. Dentro de las posibilidades de una pequeña empresa como Contec, se esfuerzan por hacer una labor divulgativa para que toda la cadena de valor se vaya subiendo al tren de las nuevas tendencias. Según alerta Iriberri, “se van a quedan fuera del mercado” aquellos fabricantes que no faciliten los modelos 3D y características de sus productos. La resistencia al cambio también llega de algunos contratistas, especialmente los pequeños, porque aprovechaban la nebulosa que se producía con la antigua forma de trabajar para sacar tajada por la dificultad para hacer un seguimiento exhaustivo de la construcción. “Ese margen desaparece con este sistema y, de hecho, la Administración ya exige que se trabaje así”, apunta Iriberri. Pese a las dificultades, las cifras de contratación de Contec hablan por sí solas del éxito del modelo de trabajo digital. Cuenta en cartera con más de 300 proyectos y las perspectivas apunta a que, en dos o tres meses, “entren otros 200 proyectos”.
Y como la digitalización no es una meta sino un proceso continuo, esta pequeña empresa ya tiene preparado el siguiente paso para seguir en el brecha. “A esa maqueta electrónica inteligente le enchufamos toda la gestión interna de una empresa. Lo llamamos el gemelo digital”, explica Iriberri con evidente orgullo. De esa forma, a la simulación de los elementos estructurales y los servicios de una fábrica se suma también toda la maquinaria productiva, el personal o la gestión de las existencias. Este “gemelo digital” es capaz de replicar virtualmente la actividad de una empresa gracias a las series estadísticas con macrodatos sobre el funcionamiento de las máquinas y el rendimiento de los empleados: “Es un clon de la realidad en la que se integran todos la información de recursos humanos, procedimientos de mantenimiento, consumos, averías... Se pueden plantear varias alternativas para saber cuál es la mejor disposición de las líneas”.
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