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Volkswagen Navarra

El directivo discreto que creyó en Landaben

Bajo la dirección de Emilio Sáenz se ha logrado atraer a Pamplona hasta tres modelos de coche diferentes, lo que ha generado tranquilidad para la plantilla

Emilio Sáenz Grijalba, el pasado 7 de junio durante su última intervención pública en un foro sobre la Industria Navarra organizado por UGT
Emilio Sáenz Grijalba, el pasado 7 de junio durante su última intervención pública en un foro sobre la Industria Navarra organizado por UGTJosé Antonio Goñi
  • D.D.M.
Actualizado el 17/07/2021 a las 14:02
Poco amigo de los alardes, Emilio Sáenz Grijalba (Logroño, 27 de abril de 1962) ha pasado de puntillas por los elogios que se ha ido labrando a lo largo de su dilatada trayectoria profesional en el grupo Volkswagen. Lo ha hecho sin minimizar los éxitos de la planta de Landaben que en sus contadas intervenciones públicas siempre ha insistido en atribuir, sin excepción, “a toda la plantilla de VW-Navarra”. Una plantilla de la que tanto se hablaba en el consorcio -y no precisamente bien- antes de su llegada a la dirección de la planta. Una plantilla “motivada y comprometida, que viste la camiseta de VW-Navarra”, como le gustaba remarcar durante sus intervenciones antes los medios de comunicación. 
Ingeniero industrial por la Universidad de Zaragoza y máster en dirección de empresas por el IESE, su trayectoria profesional ha estado ligada a Volkswagen Navarra en varias etapas. La primera, de casi once años, se vio interrumpida cuando en mayo de 2000, el grupo le nombró director de su filial portuguesa, VW Autoeuropa, donde permaneció durante seis años. Regresó a Pamplona en 2007 como director en un momento convulso y tras un año de fuerte conflictividad laboral. Logró restablecer la paz social, lanzar el nuevo Polo en mayo de 2009, cifras récord de producción y recuperar la segunda línea de montaje de la factoría. 
Éxitos que lo terminaron colocando ante un nuevo reto: dirigir VW en Argentina y sus dos plantas ( Pacheco y Cordoba) desde noviembre de 2011. En febrero de 2014 regresó a Pamplona. En aquella ocasión la fábrica atravesaba por un buen momento tras la firma de un nuevo convenio, en pleno proceso de lanzamiento del rediseño de la quinta generación del Polo y con las inversiones aprobadas para la siguiente etapa de la factoría que pasó por un cambio de plataforma (común a otras plantas) y el futuro Polo A07. Bajo su dirección se ha logrado atraer a Pamplona hasta tres modelos diferentes, algo que nunca antes había ocurrido. Ahora, su marcha, tras insinuar el calendario de la electrificación de Landaben, deja importantes interrogantes aún por despejar. El reloj ya está en marcha.
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