Maneras de emprender
Ebro Box, el proyecto de dos navarros que convierte el entrenamiento en comunidad
El tudelano Miguel Soldevilla y el corellano César Marcilla inauguraron en septiembre de 2024 un centro de entrenamiento de crossfit que ya cuenta con 300 socios


Actualizado el 29/05/2026 a las 23:24
Sentados en unos sillones azules —color de la casa— hechos de palés, el tudelano Miguel Soldevilla y el corellano César Marcilla conversan, como cada lunes, de los quehaceres con los que cualquier emprendedor arranca una semana de trabajo. A su lado, un grupo termina una clase de crossfit. La música les aúpa y unos ventiladores gigantes les dan un poco de tregua. Fuera ya marca 25 grados y son las 10:30 de la mañana. “Espera, me pongo la camiseta de Ebro Box para la foto”, pide César. “Eso, eso, la camiseta”, responden varios de los alumnos del entreno, entre risas. Ambos inauguraron hace año y medio en Tudela ‘Ebro Box’, un centro de entrenamiento de 900 metros cuadrados en el que cualquiera de los 300 alumnos que cruce la puerta se siente como en casa. Y eso se nota. “Aquí todo el mundo sufre junto, suda junto y disfruta también junto”, afirman, riendo.
La historia de Marcilla y Soldevilla tiene más de una década y se remonta a cuando eso del crossfit no lo había probado más de la mitad de la población. Soldevilla fue el primero al que le picó la curiosidad, “allá por el año 2012, en el garaje de mi casa, al ver al equipo de rugby de los All Blacks hacer circuitos que mezclaban levantamientos olímpicos con sprints”, rememora. Conoció a César mientras trabajaba ya como entrenador de esta disciplina en un centro en Tudela. Marcilla entró a hacer las prácticas del Grado Superior de Actividades Físico-Deportivas. “En ese momento jugaba a fútbol, así que lo hacía en verano y luego hacía las prácticas durante el año, pero sin competir ni hacer barbaridades, simplemente para conocer otro deporte”, cuenta. “Al cabo de los años hicimos amistad. Empezamos a quedar a entrenar juntos e hicimos alguna competición. Siempre hablábamos de lo chulo que sería para los dos montar algo, porque nos gusta mucho el mundillo del entrenamiento profesional y formar una comunidad de gente juntos”, añade César.
Y lo lograron en septiembre de 2024. “Nuestras ideas siempre han sido similares en este mundillo. Hay muchos centros de entrenamiento de crosstraining, crossfit o entrenamiento funcional, pero teníamos una idea muy afín de cómo tratar a la gente: sería un centro para todo el mundo, desde niños pequeños hasta gente mayor, con el objetivo de ayudar al bienestar y a la salud de las personas”, describe César. Y es real. La persona más joven que atraviesa la puerta del box tiene solo 8 años y la mayor supera los 60. “La barrera de entrada de un centro de CrossFit requiere cierta experiencia y ciertas capacidades; aunque se diga que es para todo el mundo, no lo es. Pero el entrenamiento funcional, como nosotros lo entendemos, sí es algo de lo que todo el mundo se puede beneficiar. Ahí está la clave de la gestión: intentar adaptar los entrenamientos a todo tipo de público. Y eso es lo que hemos hecho aquí”, añade Soldevilla.
Han diseñado un abanico de clases orientadas a los distintos tipos de deportistas que forman parte de su comunidad. “Desde el entrenamiento funcional, orientado a gente que lleva tiempo sin hacer deporte, a gente mayor o a quien quiere empezar algo nuevo y aprender estructura, técnica y ejercicios”, pasando por el crossfit, la fuerza, el hybrid —“dedicadas a carreras o a entrenamiento más aeróbico”—, la halterofilia, el yoga, hasta “la nueva zona de kickboxing y ring de boxeo”, enumeran. “Eso, yo creo, es la seña de identidad de Ebro: que todo el mundo, desde el más pequeño al más mayor, tenga su hueco, su espacio y sepa qué es lo que tiene que hacer, el cómo, y cómo, con el paso del tiempo, va a ser saludable, siempre que siga haciendo esas cosas bien hechas”, añade César.
ADAPTARSE PARA EMPRENDER
Explican ambos que el mayor reto de emprender es saber adaptarse a lo que necesita el negocio en cada momento. “Cuando abres, sientes mucha incertidumbre; hay muchos días sin dormir, preguntándote qué pasará. Abrimos una nave de 980 metros cuadrados y eso te lleva a preguntarte: ‘¿voy a llegar a lo que tengo que pagar en la inversión que he hecho aquí?’; te genera cierta ansiedad”, cuentan. “Confiamos en lo que hacemos, seguimos trabajando, pero también hemos cambiado cosas: mejoras en la instalación, reinventar las clases, añadir otras; hemos traído a especialistas en otros deportes como el kickboxing, que ahora está en auge”, explican. Saben que han apostado por una disciplina que “engancha”, pero que no deben dormirse. “El éxito del crosstraining, simple y llanamente, creo que es que siempre tienes un reto cada día de aprender algo nuevo”, dice Soldevilla. Y la comunidad que genera. “Aquí se deja el ego en la puerta, se entra sabiendo que eres uno más, que tienes a todo el mundo del que aprender y puedes enseñar y echar un cable a la persona nueva, porque todos hemos sido el primero que entró por la puerta y no sabía de qué iba esto”, añade Marcilla.
Terminan debatiendo sobre si las redes han popularizado este deporte, a lo que muestran sus dudas. “Más allá de los memes que todos hemos visto, las redes son una cosa buena y una mala. Porque a la gente le parece que lo que ve en las redes es algo normal, cuando realmente no es así. Esto puede ser un arma de doble filo, cuando realmente lo que se hace en el día a día en el box es muy diferente a lo que se hace en una competición de crossfit”. “La gente es consciente de que, si va a jugar una pachanga de fútbol sala, no puede hacer lo que ha visto el fin de semana por la tele, pero no sé por qué en el gimnasio les parece que no es así”, reflexiona Miguel. “Para ello, funciona y mucho que, aunque venga gente de todos los perfiles posibles, hay un intercambio social muy agradable”, termina César.