Maneras de emprender

Fundas de almohada de seda: el negocio navarro que quiere ser referencia en España

Las hermanas pamplonesas Ana y Sonia de Miguel han dado vida a Onisa Coté, empresa digital de productos de seda para el  autocuidado capilar y facial

La pamplonesa Ana de Miguel posa en una cama con varias fundas de almohadas de seda que vende a través de su negocio digital Onisa Coté
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La pamplonesa Ana de Miguel posa en una cama con varias fundas de almohadas de seda que vende a través de su negocio digital Onisa CotéCEDIDA
La pamplonesa Ana de Miguel posa en una cama con varias fundas de almohadas de seda que vende a través de su negocio digital Onisa Coté

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Begoña Goitiandia

Publicado el 23/05/2026 a las 05:00

Su historia es curiosa. Una azafata, un farmacéutico y una graduada en ADE que se lanzan a vender productos de seda para el autocuidado capilar y facial. La parte financiera de este trío, la pamplonesa de 27 años Ana de Miguel Pérez, cuenta que hace ya un año que este tejido le conquistó y decidió unirse a su hermana Sonia —azafata y aficionada al autocuidado como ella— y a su cuñado Adrián Martínez —farmacéutico— para dar vida a la empresa digital Onisa Coté. Aun así, siguen teniendo que explicar, “incluso entre amigas”, por qué venden fundas de almohadas de seda, reconoce entre risas.

Con la tarea pendiente de saber comunicar cuáles son los beneficios de utilizar seda, esta joven emprendedora navarra describe que se trata de “un tejido termorregulador y no es alergénico”. “Por lo suave que es y por cómo está confeccionada, también elimina la fricción. Y eso lo hace bueno para el pelo, que no se electrifica ni se rompe, y para la piel, que actúa como antiarrugas”, dice. “Con el auge que existe ahora de emplear muchos productos para el cuidado de la cara, luego vamos a la cama y utilizamos cualquier almohada que no transpira y que absorbe las cremas”. “Es una forma de desperdiciar esa inversión en la rutina de la piel”, afirma.

Ellos han apostado por un catálogo de productos que van desde fundas de almohadas, turbantes, antifaces hasta coleteros hechos de seda de morera. “Se llama así porque viene del gusano que se alimenta de la hoja de morera y, dentro de las calidades de la seda, es grado 6A, que es cómo se mide la calidad de la seda: hay un escalón de la A a la C (la A es la máxima) y del 1 al 6 (el 6 es el máximo). El 6A es el premium”, explica.

Eso sí, también reconoce que antes de embarcarse en este proyecto no tenían ni idea de sedas. “Lo más duro fue encontrar proveedor”, narra Ana. “Por el camino aprendimos muchas cosas sobre la seda y nos hemos acabado convirtiendo en expertos, pero eso fue lo que más quebraderos de cabeza nos dio y lo más desmotivante: hallar el material y todo el proceso burocrático que implica crear un negocio”. Al final optaron por importarla desde China, país famoso por este material. “También hemos aprendido sobre aduanas e importación, y todo lo que una guerra puede afectar al comercio internacional”, cuenta.

SER UNA MARCA DE REFERENCIA EN ESPAÑA

La afición de los tres por el autocuidado les llevó a dar con este sector, “que todavía no está muy desarrollado en España, pero que, gracias a las redes sociales, cada vez es más conocido”, y lanzarse para conseguir hacerse un hueco. “Fuera existe, pero no hay una competencia muy fuerte. En España falta una marca que encabece el sector, que sea referencia”, afirma. “Ahora que hemos probado, gusta, funciona y poco a poco nos conocen, tiene sentido invertir en marketing. Esa sería la siguiente fase del negocio: conseguir posicionarnos como una marca de referencia de belleza en España”, aclara.

Las redes sociales les sirven no solo como termómetro de las tendencias, sino también como palanca para su negocio. “Hemos lanzado la marca tanto en Instagram, TikTok como en Facebook; aunque, de las tres, Instagram sigue siendo la reina en el terreno del autocuidado. Es cierto que también es una tendencia en auge en TikTok, pero es una plataforma orientada a gente más joven”, describe. “Nuestro cliente es algo más mayor porque tiene más poder adquisitivo”, dice. Y es que, según cuenta Ana, su cliente potencial es “mujer, de entre 30 y 65 años, con un poder adquisitivo medio-alto”, aunque recalca que sus productos son unisex.

Fuera de la venta a particulares han alcanzado dos colaboraciones con un hotel de lujo y con una aerolínea de jets privados mexicana. “Es un producto que encaja muy bien ahí. En el sector del lujo tienes que ofrecer estas cosas para diferenciarte”, añade.

Lo que sí tienen claro es que se trata de un negocio en auge. “Hay una tendencia hacia este tipo de productos. Y creo que lo estamos haciendo bien porque marcas como Zara o H&M están empezando a lanzar productos de seda”. “Si ellos lo han visto como oportunidad, es que existe”, termina.

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