Maneras de emprender
El carnicero que llegó a Caparroso por amor
Asier Pérez de Pipaón, pamplonés de 31 años, tomó en enero las riendas de la carnicería de Cristina Bengoa, ya jubilada


Actualizado el 28/03/2026 a las 08:08
La historia de Asier es la de un joven inquieto, hablador y decidido que, el pasado 2 de enero, abrió un negocio lejos de su Pamplona natal y a doscientos metros de la casa a la que le llevó el amor, en Caparroso. “Me parece un trabajo muy bonito y agradecido. Me gusta relacionarme con el cliente, soy hablador y dicharachero”, asegura desde el otro lado del mostrador de la carnicería Pipaón, en honor a su apellido Pérez de Pipaón. Pero, hasta llegar a este punto, han pasado más de diez años.
La trayectoria laboral de Asier Pérez de Pipaón Alzueta (Pamplona, 1994) comenzó hace más de diez años, tras realizar un curso de Jardinería y trabajar en el sector una temporada sin mucho éxito. “Me enteré, gracias a unos vecinos de mis padres que eran carniceros, de que iba a salir un curso en el Gremio de Carniceros”, recuerda, explicando que lo cursó y, después, empezó en la carnicería Pedroarena de Mendillorri. “Tuve al mejor maestro, que fue mi primer jefe: Eusebio Pedroarena”, reconoce, asegurando que le enseñó “todo”. “Hasta latín casi”, dice entre risas.
Tras la jubilación de Eusebio, Asier siguió trabajando en el mismo local bajo el nombre de Chuleteros, donde aprendió más en lo relativo a la parte empresarial. “Aprendí la parte de gestión, pedidos...”, enumera, destacando la cercanía con la gente como una de las partes que más le gustan de su oficio, aunque no se olvida de la parte práctica con el cuchillo en mano. “Me gusta mucho deshuesar, el tema del fresco. También me gusta el de elaborados”, matiza, informando de que, en estos casi cuatro meses de andadura, tienen éxito sus hamburguesas, los cachopos de todo tipo y pizzas.
Aunque también le gusta hacer chistorra -3.º en el concurso navarro de 2023-, de momento vende la que elabora Felipe Bengoa en Mélida, hermano de Cristina, anterior dueña de la carnicería que ha adquirido Asier. En un futuro, cuando se adapte del todo, será él quien genere este producto.
“Más adelante quiero meter maquinaria para hacerlo yo”, añade, reconociendo que también está pensando en la incorporación de un armario madurador para meter chuletas de vaca. “Quiero pensar en carnes maduradas para diferenciarme de lo demás y tener un stock más amplio en este género”, adelanta sobre una idea que llegará más pronto que tarde.
TOMAR UN RELEVO DE 25 AÑOS EN UN PUEBLO
Este joven carnicero llegó a Caparroso para vivir con su pareja y, al poco tiempo, se enteró de que Cristina iba a dejar su carnicería después de 25 años. “Lo que más me motivó a cogerla fue el hecho de pensar que la gente del pueblo se podía quedar sin un servicio bastante esencial”, reflexiona. “Quiero seguir dándole el servicio durante muchos años más a la gente del pueblo”, añade, reconociendo que ya ha adquirido un cariño especial hacia Caparroso.
“La gente es muy acogedora y hacen sentirte en familia”, apunta, reconociendo que ha notado un cambio en el trato con el cliente en comparación con Pamplona. “En la ciudad el trato es más frío. Llegan, piden y se van. Aquí dialogas más con ellos y notas el calor de la gente”, explica este pamplonés, que abre todas las mañanas de lunes a sábado y el viernes un rato por la tarde para no saturar mucho las horas de trabajo del fin de semana.
Antes de arrancar su andadura en solitario, Asier estuvo unas semanas haciéndose al local con Cristina, justo durante la Navidad. “Creo que la gente está muy contenta. Se fijan sobre todo mucho en la presencia del mostrador, de lo bien que está colocado, muy bien apañado y limpio”, apunta, viendo en la rapidez de su servicio una virtud.
En cuanto a las dificultades, Asier apunta a la gestión del negocio y de las cuentas. “Lo más complicado es lo que no pasa cara al público”, asegura, detallando también cómo coordina los pedidos del género y destacando la ayuda del Gremio de Carniceros. Este joven carnicero tiene contacto fluido con esta entidad, a la que también acude para seguir formándose.
Lo siguiente será ir evolucionando y abrir perfil en redes sociales, tarea pendiente para llegar al público más joven. “Quiero atraer a gente joven, que se animen a venir aquí y no a las grandes superficies”, sentencia de forma clara el pamplonés. Asier, el carnicero que seguirá dando en Caparroso un servicio esencial.
Asier Pérez de Pipaón Alzueta nació en Pamplona el 10 de octubre de 1994 y tiene raíces en Muneta, una localidad perteneciente a Allín, en Tierra Estella. Es hijo de Juan y Rosa, ya jubilados, y tiene una hermana que se llama Uxue, arquitecta cinco años mayor que él. Asier estudió Jardinería y no consiguió encontrar trabajo estable. Después hizo el curso de Carnicería en el Gremio de Carniceros de Navarra, una formación de tres meses con otro práctico en la carnicería Pedroarena de Mendillorri, en Pamplona. Tras las prácticas, Pérez de Pipaón se quedó a trabajar en el negocio hasta que en 2023 se jubiló Eusebio Pedroarena y el local pasó a ser Chuleteros, otra carnicería en la que Pérez de Pipaón trabajó de encargado. En 2025, Asier se fue a vivir a Caparroso junto a su pareja y a finales de año vio la oportunidad de tomar las riendas de la carnicería de Cristina Bengoa, jubilada. En enero abrió Carnicería Pipaón, en la calle Julián Gayarre de Caparroso. Lleva 10 años de carnicero.