Maneras de emprender

La joven que hace arte con flores para mantener vivos los recuerdos: "Cuando más nervios siento es cuando una novia me pide un ramo, pero una vez me dice que es precioso, me relajo"

Fruto de su inquietud creativa y de su pasión por los lirios, Nahia Campo Martínez fundó hace dos años Lilia, su negocio de arte floral

Nahia Campo Martínez, en el cobertizo de su casa que en febrero de 2024 convirtió en un taller de arte floral, sede de Lilia
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Nahia Campo Martínez, en el cobertizo de su casa que en febrero de 2024 convirtió en un taller de arte floral, sede de LiliaEduardo Buxens
Nahia Campo Martínez, en el cobertizo de su casa que en febrero de 2024 convirtió en un taller de arte floral, sede de Lilia

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Javier Estévez

Actualizado el 20/02/2026 a las 23:34

Su tía es dueña de un supermercado, sus padres regentan un restaurante y Nahia Campo Martínez (Funes, 2002) se sumó hace un par de años, cuando tenía 21, a la ola emprendedora familiar. Lo hizo con una idea que llevaba barruntando desde hacía un par de veranos, cuando, durante unas vacaciones en Galicia, se topó con una tienda repleta de flores secas —las que pierden toda su agua, se decoloran y se rompen al doblarse— y preservadas —aquellas que son tratadas con glicerina para detener su descomposición y conservan su color y elasticidad—.“Esto es interesante. Por mi zona no lo he visto”, pensó. Una reflexión que ya no puede pasar por su cabeza, porque es ella misma quien reconvirtió en febrero de 2024 un cobertizo de su casa en un taller de arte floral, sede de Lilia. “Significa ‘lirio’ en latín. Me gustan mucho los lirios, me parecen superbonitos”, afirma.

La empresa de Campo —que habitualmente compra las flores ya secas o preservadas, aunque ella completa el proceso en las “más fáciles” de conservar, como el eucalipto o la hortensia— es el resultado de su inquietud creativa y de su incesante búsqueda de “ideas de negocio”, que le ha llevado a ampliar su gama de productos, todos personalizados, desde jarrones hasta coronas, letras y, por último, ramos de novia. “Siempre estoy pensando: ‘¿Y si vendemos esto? ¿Y si hacemos tal cosa y la ponemos a la venta en Internet?’”, cuenta. Es una capacidad de iniciativa que, dice, ha heredado de su padre: tras haber fundado “un montón de empresas a lo largo de su vida”, en 2009 inauguró junto a su mujer el restaurante Halconeras de Sancho IV, en Funes. “Tiene casi 60 años y sigue pensando en crear cosas nuevas, y yo soy igual”, reconoce la menor de sus tres hijas.

JORNADA LABORAL DE SIETE DÍAS A LA SEMANA

Es precisamente el negocio familiar uno de los mayores expositores del trabajo de la artesana, desde la entrada al establecimiento hasta el comedor. “Todo está lleno de flores. Los jarrones de las mesas están hechos con mis flores, las coronas que hay en la pared están hechas con mis flores...”, explica Campo, camarera en el restaurante de mediodía del jueves a domingo. El resto de la semana, de lunes a jueves por la mañana, lo dedica de lleno a Lilia. “Es un poco duro [trabajar siete días a la semana] para hacer planes con tus amigas, con tu pareja... porque, claro, cuando ellos están de fiesta, tú estás trabajando”, lamenta.

Aunque una de las “cosas buenas” de dirigir su propia empresa y que nadie dependa de ella es la flexibilidad de la que dispone. “Puedes llevar tus horarios y tener vacaciones más o menos cuando tú quieres, y si algún día estoy mala y no puedo ponerme a trabajar, pues me quedo en la cama y al día siguiente hago lo que tengo que hacer”, detalla. No obstante, su trabajo también “requiere disciplina” para reducir el impacto de las “cosas malas”; entre ellas, la dificultad para desconectar. “Todas las responsabilidades recaen sobre ti, estás todo el día nerviosa”, asegura.

Esta agitación se acentúa en primavera, cuando el volumen de encargos es mayor: a los regalos que vende durante los doce meses se añaden las numerosas bodas y la celebración de casi todas las comuniones y graduaciones previstas para el año. “Lo paso mal. Cuando más nervios siento es cuando una novia me pide un ramo, selecciona las flores, le mando foto del ramo y no sé cuál va a ser su contestación. Una vez me dice que es precioso, me relajo”, sostiene Campo. Después, cuando ya lo tiene en sus manos, la clienta es responsable de mantener el producto en buenas condiciones, sin humedad ni incidencia directa del sol, para extender su duración lo máximo posible, concluye la artesana: “Si ha habido una buena noticia y te regalan un ramo, qué mejor manera de recordarla que ver ese ramo todos los días”.

DNI
​Nahia Campo Martínez (Funes, 22 de julio de 2002) es hija de Óscar Campo Castillo (58 años) e Inmaculada Martínez Olea (55) y hermana de Alba (31) y Anaïs (27). Estudió en el Colegio Público Elías Terés, en la localidad donde vive, hasta que se cambió al IES Ribera del Arga, en Peralta, para cursar Secundaria y Bachillerato. En la Universidad de Burgos se matriculó en Educación Especial, y una vez terminado el grado trabajó durante seis meses en la sede de Anfas en Tafalla, hasta que en febrero de 2024 fundó Lilia, su negocio de arte floral. Además, desde los 16 años forma parte del equipo del restaurante Halconeras de Sancho IV, fundado por sus padres en 2009 y ganador esta misma semana de un Sol Repsol.

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