Maneras de emprender

Un navarro y su app para residencias: "Logramos un ahorro del 20% en el desperdicio alimentario"

Adrián Pop, joven vecino de Viana, ha creado desde cero RESItool, una aplicación ya implementada en cinco centros

Adrian Pop, creador de la apliación
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Adrian Pop, creador de la apliacióncedida
Adrian Pop, creador de la apliación

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Lucas Domaica

Publicado el 29/11/2025 a las 05:00

Hay aplicaciones para cubrir casi cualquier necesidad imaginable, pero la diseñada por un joven vecino de Viana destaca por la forma en que la desarrolló y por el objetivo que persigue. Un día, Adrián recibió la petición de un conocido que necesitaba una app que “hiciese unas funcionalidades mínimas para gestionar un centro con un número elevado de usuarios”. Un espacio con estas características atiende, por ejemplo, a una residencia de estudiantes, colegios mayores o personas mayores. Adrian escuchó, dejó reposar la idea durante un tiempo y, después, reflexionó. Detectó una posible oportunidad.

“Al principio no le di mucha importancia, pero luego, tras una búsqueda en el mercado, encontré el nicho”, reconoce Adrian Gheorghe Pop, rumano de 21 años, quien añade que finalmente tomó la decisión de desarrollar una plataforma que cumpliera con las necesidades mínimas que le había solicitado ese conocido, que después terminó convirtiéndose en cliente.

Sin embargo, aquello que en un principio se diseñó para resolver unas necesidades básicas evolucionó con el tiempo y el trabajo de Adrian hasta transformarse en algo mucho más amplio, capaz de reducir el desperdicio alimentario de residencias hasta en un 20%. 

RESItool EN LA PRÁCTICA

“La plataforma, llamada RESItool, conecta a los usuarios de un centro grande, como una residencia de estudiantes o un colegio mayor, y los divide en tres categorías o roles”, explica sobre el funcionamiento de la app. Estas categorías incluyen a los administradores de la residencia, los cocineros y, por último, los estudiantes (comensales). Cada grupo dispone en la app de sus propias funciones. Por ejemplo, administradores y cocineros controlan la asistencia de los comensales o la gestión de incidencias, entre otras tareas. Por otro lado, los usuarios pueden apuntarse a los menús, registrar sus ausencias o alertar incidencias.

“Todas estas funcionalidades cuentan con el respaldo de inteligencia artificial, que monitoriza la actividad dentro de los centros y aporta información y métricas en tiempo real para optimizar las tareas administrativas y aumentar la eficiencia”, detalla Adrián en referencia a la última versión de la app, la 4. “Gracias a esta tecnología logramos un ahorro considerable en el desperdicio de alimentos, con una media del 20% en los clientes actuales”, añade, e informa de que ya colaboran con cinco centros, entre clientes activos y espacios en periodo de pruebas.

Uno de los aspectos que más llaman la atención de este proyecto reside en que este graduado en Diseño Industrial y en Diseño para la Fabricación Mecánica desarrolló la plataforma de manera autodidacta. La primera versión, la más simple, le llevó cinco meses de trabajo. “Día y noche. El proceso consistió en aprender la plataforma de desarrollo por mi cuenta, integrar la funcionalidad que quería conseguir, probarla, recibir feedback...”, recuerda.

“El proceso resultó complejo porque buscaba una plataforma muy bien desarrollada en un tiempo relativamente reducido”, añade, y reconoce que el siguiente paso apunta a lanzar el proyecto en Europa o incluso internacionalmente, al tratarse de un producto completamente digital. “Quiero consolidar la plataforma hasta lograr presencia en todos los centros con las características idóneas”, comenta.

En su caso, Adrian explica que lo más complicado de trabajar como autónomo —desde enero de este año— radica en “tener la mentalidad definida para poder hacer frente a los retos que te van surgiendo”. “El hecho de confiar en el proceso, aunque a corto plazo todo pueda resultar muy incierto y ‘oscuro’, no rendirse a pesar de posibles errores o rechazos por parte de clientes potenciales...”, señala. “No hay que tener miedo a seguir el camino, aunque socialmente pueda juzgarse o catalogarse como distinto o anormal”, concluye.

El desperdicio alimentario también encuentra espacio dentro de las aplicaciones digitales, y un navarro ya impulsa soluciones para reducirlo.

Adrian Gheorghe Pop nació en Rumanía el 11 de abril de 2004 y es vecino de Viana. Estudió Bachillerato tecnológico y, posteriormente, Grado Superior en Diseño Industrial y en Diseño para la Fabricación Mecánica. Después de este periodo como estudiante, que finalizó en 2024, trabajó durante un año en Fervilor Michels diseñando piezas estructurales metálicas. Después comenzó a desarrollar RESItool, aplicación para mejorar el servicio de comedores, entre otros, en residencias de estudiantes o colegios mayores.

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