Maneras de emprender

El joven que crea alta costura desde un taller en Gallipienzo

Asier Ferrer, de 21 años, que ya ha presentado dos desfiles, sueña con emprender desde su pueblo

Asier Ferrer Samonete posa en el taller que tiene en Gallipienzo junto a uno de los diseños de su último desfile, 'Adagio'.
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Asier Ferrer Samonete posa en el taller que tiene en Gallipienzo junto a uno de los diseños de su último desfile, 'Adagio'.
Asier Ferrer Samonete posa en el taller que tiene en Gallipienzo junto a uno de los diseños de su último desfile, 'Adagio'.

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Begoña Goitiandia

Actualizado el 01/02/2025 a las 10:33

El joven diseñador Asier Ferrer nos recibe en el taller que alberga la bajera de su casa familiar en Gallipienzo. “Siempre digo que de lunes a jueves estoy en Bilbao estudiando y de jueves a domingo estoy aquí, en Navarra”, afirma como una retahíla que ha explicado muchas veces. Colgada de una pared hay una fotografía en la que se le ve junto a varias modelos. “Eso fue mi primer desfile: 'Quimera'. Lo hicimos aquí, en Gallipienzo, en septiembre de 2023”, cuenta con orgullo. Un vestido azul centra la atención de la estancia. Se trata de uno de los diseños que formó parte de su segundo desfile, 'Adagio', tan solo un año después. Para Asier, Gallipienzo tenía que ser el punto de partida de su trayectoria. “Siempre hago una broma cuando vuelvo de Bilbao y veo el cartel de ‘Bienvenido a Navarra’. Pienso: ya se puede estropear el autobús que estoy en casa, ya estoy en Navarra”, explica.

Cuenta este joven de 21 años que aunque siempre ha sido “muy artista” y ha probado a hacer teatro – en Butaca 78 - o bailar – en la escuela Le Bal- , ha cosido desde que era niño. Empezó confeccionando la ropa de sus muñecas con los retales de sábanas que le daba su abuela, “porque el pack de ropa extra era muy caro”, y se puso a modelar. “Hacía lo que se llama modelar, que no es otra cosa que poner la ropa sobre el cuerpo”, explica. “Al principio la cosía sobre la propia muñeca y no la podía quitar, pero comencé a ver tutoriales en Youtube, donde te explicaban cómo poner velcro, no me vi capaz y acabé haciéndolo con automáticos”, recuerda.

Y así, mientras cosía la ropa de sus muñecas y veía en la televisión 'Maestros de la Costura', llegó la hora de decidir cómo continuar sus estudios y se dijo a sí mismo: “Qué me gusta hacer? Coser. Pues adelante”, rememora. Y dio con la Escuela de Alta Costura de Javier Berroeta en Bilbao. “No fue una decisión fácil porque faltan referentes en este sector. Se ve el final de la carrera, pero no el principio”, reflexiona.

Y llegaron sus primeros desfiles. “Empecé a tomar prestado los patrones de la escuela. Los calcaba sin decir nada en mi casa y los devolvía. Después, los montaba”, cuenta. Y así se lanzó a cumplir el sueño de ese niño de 5 años que cosía la ropa de sus muñecas. “La gente del pueblo me empezaba a preguntar: ¿pero tú que haces? Así que llamé a mis amigas que había conocido en teatro o danza y les dije: tenéis que venir a mi pueblo a desfilar y a actuar”, recuerda. En cuanto la noticia se corrió por el pueblo, todo el mundo se volcó. “Todo el mundo te dice que hay que irse a Madrid para hacer algo, pero a mis 21 años creo que lo que vas a hacer en Madrid lo puedes hacer aquí”, afirma. “En Navarra hay talento. Me gustaría motivar a la gente a que haga cosas aquí”, anima. “Cuando solo llevaba un año estudiando organicé mi primer desfile y me encontré con que la gente estaba a la espera de que se hiciera algo en el pueblo”, cuenta. Para su segundo desfile ‘Adagio’, escogió el Hotel Villava, en la localidad del mismo nombre. Y ha vuelto a sentir el mismo apoyo.

EMPRENDER EN EL PUEBLO

Mientras da forma al Trabajo Final de Grado de sus estudios, que tendrá Navarra y su cultura como base de inspiración, cree que el camino pasa por potenciar lo local. “Aspiro a poder vivir en Gallipienzo, a tener una casa en el pueblo, porque creo que se pueden hacer cosas aquí”, dice. “Lo que falta son ganas, atrever a arriesgarse y vencer el miedo”, continúa. “El mayor ejemplo que tengo son Patxi y Ramón, los dueños del Hotel Heredad Beragu, en Gallipienzo Viejo”. “Son un ejemplo de que si quieres, puedes emprender en un sitio pequeño”, valora.

Y eso pasa por recuperar los oficios de toda la vida. “Antiguamente existía la modista del pueblo a la que la gente acudía a hacerse la ropa a medida o a arreglársela. Ahora hay una revolución; queremos ropa nueva cada día, que además compramos en plataformas que potencian el 'fast fashion'”, explica. Él apuesta por reorientar esta tendencia. “Hay que cambiar de chip y dejar de buscar primero en Internet lo que puede que encuentres en el negocio de tu pueblo”, afirma.

Otro de los pilares de su discurso es su firme apuesta por hacer comunidad para mantener vivos los pueblos. “¿Cómo cosiendo puedo aportar a mi comunidad?. No lo sé, pero quiero que el proyecto del TFG vaya en esa dirección: buscar la manera de aportar lo que tengo al pueblo y que otra persona haga lo mismo. La clave es apoyarnos”, explica.

Todo porque cree que su labor es hacer el camino más fácil al que venga después. “Me encantaría que dentro de unos años la gente que quiera hacer moda o que quiera emprender me pueda tener como referente”, imagina. “Que alguien le diga: en el pueblo de al lado hubo un chico que empezó a hacer moda y le ha ido bien”, termina.

Asier Ferrer Samonete nació en Gallipienzo el 4 de enero de 2004. Es hijo de Arantxa y Juan Manuel, y tiene un hermano que se llama Iker. Estudió en el colegio de Sangüesa y de ahí se trasladó a Plaza de la Cruz a estudiar bachillerato artístico. Termina este año sus estudios de Alta Costura en la Escuela de Javier Berroeta.

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