AECC

La Asociación Española Contra el Cáncer reúne al tejido empresarial navarro para avanzar en humanización e investigación frente al cáncer

Más de 100.000 personas reciben cada año un diagnóstico de cáncer en edad laboral y la AECC ofrece a las empresas un protocolo para acompañarlas desde el diagnóstico hasta su reincorporación

AECC
AmpliarAmpliar
Un momento de la jornada 'Humanización e Investigación: el compromiso de las empresas frente al cáncer'CEDIDA
AECC

CerrarCerrar

DN Management

Publicado el 24/09/2026 a las 15:55

La Asociación Española Contra el Cáncer en Navarra ha celebrado este jueves en la Cámara Navarra de Comercio e Industria, la jornada 'Humanización e Investigación: el compromiso de las empresas frente al cáncer', un encuentro dirigido al tejido empresarial navarro para abordar cómo las empresas pueden contribuir a mejorar la vida de las personas con cáncer desde tres ámbitos: el entorno laboral, la humanización de la atención y el impulso a la investigación.

La jornada ha reunido a representantes de empresas, instituciones y entidades colaboradoras y ha contado con la participación de profesionales de la Asociación, pacientes e investigadores.

El presidente de la Asociación en Navarra, Rafael Teijeira, ha sido el encargado de dar la bienvenida a los asistentes y ha destacado el papel de las empresas como agentes fundamentales para mejorar la vida de las personas y contribuir a construir una sociedad más comprometida y solidaria. “Cuando hablamos de humanización, hablamos de poner a las personas en el centro, escuchar sus necesidades y acompañarlas de forma integral durante todo el proceso de la enfermedad. Y en ese compromiso las empresas tienen también un papel fundamental”, ha señalado Teijeira.

El cáncer en el entorno laboral: pasar de la improvisación a una respuesta estructurada

El primero de los bloques ha estado dedicado a una realidad con un impacto creciente para trabajadores y organizaciones. Se estima que cada año alrededor de 270.000 personas son diagnosticadas de cáncer y un 38 % de ellas tienen entre 18 y 65 años, lo que supone que más de 100.000 personas reciben un diagnóstico en edad laboral. Una realidad que previsiblemente seguirá creciendo como consecuencia, entre otros factores, del aumento de la incidencia, la mejora de la supervivencia y el retraso de la edad de jubilación.

Marisa Villafranca, coordinadora de Atención a Pacientes y Usuarios de la Asociación Española Contra el Cáncer en Navarra, ha presentado el Protocolo de actuación para el entorno laboral ante una persona con cáncer, desarrollado por la Asociación junto con el Consejo General de la Psicología de España. La herramienta nace para ayudar a abordar las situaciones que genera un diagnóstico oncológico en una persona trabajadora y favorecer una cultura empresarial que sitúe en el centro su bienestar.

El diagnóstico puede generar dificultades para mantener la actividad y reincorporarse posteriormente al trabajo, necesidad de adaptar el puesto, impacto económico, incertidumbre o falta de flexibilidad. Pero sus consecuencias trascienden a la propia persona y pueden repercutir también en el equipo y en la organización, afectando a las relaciones, la organización del trabajo, la productividad o el clima laboral.

Las empresas quieren ayudar, pero muchas veces no saben cómo hacerlo. Este protocolo permite pasar de la improvisación a una gestión estructurada, ofreciendo directrices claras y acompañamiento para responder a las necesidades de la persona, del equipo y de la propia organización”, ha explicado Villafranca.

El protocolo plantea un abordaje integral desde el prediagnóstico hasta el retorno al trabajo, sustentado en dos pilares: sensibilizar y mejorar el conocimiento sobre el cáncer dentro de las organizaciones, y acompañar a la persona desde la empresa mediante una comunicación abierta y respetuosa, comprensión, cercanía y apoyo en las adaptaciones necesarias.

La jornada ha permitido, además, escuchar directamente la experiencia de personas que han afrontado un proceso oncológico durante su vida laboral. 

Una de las pacientes, Juana, ha comentado que: “Quería volver a la normalidad y retomar mi vida laboral en el punto en el que la había dejado, pero después de un cáncer eso no funciona así. La reincorporación me generó mucha ansiedad porque no sabía cómo íbamos a responder ni mi cuerpo ni yo. En mi caso, necesitaba estabilidad en los horarios y poder adaptarme poco a poco. Cuando finalmente pude contar con un horario estable, sentí que empezaba una nueva etapa.”

Durante la reincorporación eché en falta saber qué hacer y sentir que alguien me acompañaba en ese proceso. Mi empresa siempre intentó ayudarme y hubo empatía, pero faltaban formación y herramientas para saber cómo actuar. Con mis compañeros ocurrió algo parecido: me trataron con normalidad, algo que agradezco, pero faltó ese ‘si necesitas algo, estamos aquí’. Creo que muchas veces no es falta de sensibilidad, sino no saber cómo abordar una situación así”, ha concluido Juana.

La experiencia de Óscar, sin embargo, es algo distinta. “Mi vuelta al trabajo estuvo marcada por la incertidumbre. Después de seis meses, dos operaciones y un proceso de recuperación física y emocional, necesitaba adaptarme a una nueva normalidad. Decidí no compartir mi diagnóstico en la empresa, así que fui gestionando la reincorporación y mis necesidades con el apoyo de la Asociación”, comenta este paciente.

Por último, el bloque de entorno laboral ha contado con el testimonio de Paloma, secretaria de dirección. “Pensé que estaba preparada para volver a trabajar, pero me di cuenta de que me había precipitado. Físicamente podía hacerlo, pero psicológicamente todavía necesitaba tiempo. A veces pensamos que estar recuperados significa poder volver a nuestra vida de antes, pero el cáncer y sus tratamientos tienen un impacto que va mucho más allá de lo físico”, afirma Paloma.

Sí ha querido hablar de su buena experiencia con una reincorporación progresiva y adecuada. “He tenido la suerte de contar con una empresa muy sensibilizada con el cuidado de sus empleados. Durante mi baja reorganizaron mis funciones y, cuando regresé, pude recuperarlas poco a poco gracias al apoyo de la empresa y de mis compañeros. Para mí, poder reincorporarme de manera progresiva y sin presión ha sido fundamental”.

La Casa de la Vida, un proyecto de humanización construido desde la colaboración

La segunda parte de la jornada ha puesto el foco en la humanización y en la necesidad de abordar el cáncer desde una mirada integral que, junto a las necesidades médicas de los pacientes, tenga presentes sus necesidades emocionales, sociales y familiares.

María Laviña ha presentado el Espacio Abierto AECC Navarra, la Casa de la Vida, un proyecto concebido como lugar de acogida, encuentro, acompañamiento y apoyo para las personas con cáncer y sus familias, y como una expresión tangible del modelo de humanización que promueve la Asociación.

En torno a este proyecto se ha celebrado un diálogo con Juan Mari Ayechu, director de Acción Social de Caja Rural de Navarra, y Alicia López de Ocáriz, directora médica de CINFA, dos organizaciones que colaboran con la Asociación. La conversación ha abordado el valor de las alianzas entre entidades sociales y empresas, la importancia de acompañar a las personas con cáncer más allá del tratamiento y la necesidad de atender también a quienes ejercen los cuidados durante la enfermedad.

Proyectos como la Casa de la Vida nos recuerdan que los espacios también pueden cuidar. Humanizar significa escuchar y acompañar, pero también crear entornos capaces de reducir la incertidumbre y dar respuesta a las necesidades de las personas con cáncer y sus familias”, ha señalado Laviña.

La Asociación ha destacado en este punto que hacer realidad proyectos de estas características requiere sumar capacidades y establecer alianzas entre entidades sociales, administraciones, profesionales y empresas, de manera que el compromiso empresarial pueda traducirse en un impacto directo en el bienestar de pacientes, familiares y personas cuidadoras.

La Casa de la Vida, para Navarra, es un proyecto muy importante, porque es el camino que hay que seguir. El Espacio Abierto – La Casa de la Vida es un referente a nivel nacional, es fundamental. Además, es universal, es para todas las personas, pacientes, familiares… y lo más importante de todo: es gratuito, como todos los servicios que ofrece la Asociación Española Contra el Cáncer”, ha declarado Juan Mari Ayechu.

Por su parte, Alicia López de Ocáriz, ha comentado que: “Llevamos más de una década trabajando en iniciativas sociales con pacientes, partiendo de una idea fundamental: una enfermedad o una discapacidad no define a una persona. En ese camino entendimos también la importancia de reconocer a quienes acompañan y cuidan. No basta con escuchar, visibilizar y poner en valor los cuidados, hay que actuar. Por eso establecemos alianzas con entidades sociales con experiencia y capacidad para generar impacto. Nuestra colaboración con la Asociación nace de ese compromiso compartido por ofrecer una atención integral a las personas con cáncer y también a quienes las acompañan”. 

La investigación convierte el conocimiento en proyectos de vida

El último bloque ha estado dedicado a la investigación en cáncer, coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Investigación en Cáncer. José Antonio Páramo, vicepresidente primero de la Asociación Española Contra el Cáncer en Navarra, ha introducido una conversación centrada en cómo los avances científicos se traducen en nuevas oportunidades de diagnóstico, tratamiento y supervivencia y, en definitiva, en la posibilidad de que las personas con cáncer puedan continuar desarrollando sus proyectos de vida.

La Asociación Española Contra el Cáncer mantiene como objetivo contribuir a superar el 70 % de supervivencia en cáncer en 2030, impulsando una investigación de calidad y favoreciendo que sus resultados lleguen a los pacientes.

Han participado en este espacio las investigadoras Carmen Berasain, investigadora principal del grupo de Hepatología: Biopsia Líquida y Carcinogénesis del Cima Universidad de Navarra; María Arechederra, investigadora principal Ramón y Cajal del grupo de Hepatología: Diagnóstico y Respuesta Terapéutica del Cima Universidad de Navarra; e Ibone Labiano, investigadora de Navarrabiomed, junto con Manuel Garro, paciente.

La jornada ha concluido poniendo en valor el compromiso de la sociedad navarra con las personas con cáncer y sus familias.

La Asociación Española Contra el Cáncer en Navarra cuenta con más de 13.000 personas socias, más de 150 empresas colaboradoras y más de 350 personas voluntarias. Solo durante 2025, más de 2.000 personas recibieron apoyo de la Asociación en Navarra a través de sus servicios gratuitos. “Nada de esto sería posible sin el compromiso de la sociedad navarra. Las empresas forman parte de ese esfuerzo colectivo y pueden ayudarnos a seguir mejorando la vida de las personas con cáncer y de sus familias”, ha concluido Rafael Teijeira.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora