Concurso
Dos ganaderos navarros, premiados por sus prados
Ovejas latxas y caballos Burguete aseguran en Villanueva de Arce y Muskitz (Valle de Imotz) prados y pastizales de alto valor natural


Publicado el 31/08/2026 a las 18:06
Ahora que el verano avanza hacia su ocaso y se recuerda el papel fundamental del ganado en la prevención de incendios a lo largo del año, su función en la conservación de la biodiversidad que es propia de cada territorio es objeto de reconocimiento. Así lo ha hecho Orekan, la sociedad pública de Gestión Ambiental, con el II Concurso de Prados Floridos de Navarra.
El domingo, en el marco del Artzai Eguna, de Uharte Arakil, dos fueron los ganaderos agasajados por el “alto valor natural” obtenido en la conservación de sus prados y pastizales. Luismi Montoya, de Agroturismo Mari Cruz (Villanueva de Arce) y Oier Garbisu (Muskitz, valle de Imotz) recibieron el primer y segundo premio respectivamente “por la gran riqueza florística y el alto valor paisajístico de sus prados y por el manejo ganadero llevado a cabo acorde a los principios de la agroecología y el verdadero bienestar animal”.
Para comprender el alcance del reconocimiento y el trasfondo del certamen, basta con detenerse en la explicación que ofrecen los responsables de su convocatoria desde su condición de entendidos. “La forma de manejar los prados para obtener forraje y alimentar a los animales en invierno y las razas de ganado adaptadas a las condiciones del lugar en el que se establece, abren paso a la valiosa biodiversidad y paisaje que conocemos en nuestros valles”, aprecian.
“Los usos tradicionales son los principales valedores de la conservación de una biodiversidad propia del territorio”, concluyen.
En esta ocasión, los prados Bordal del Porcasio y Aldigor conservan “especies florísticas, como malvas, centaureas, consueldas, nomeolvides y diversas especies de orquídeas”, en parte, por pastar ovejas latxas (en el caso del terreno de Villanueva de Arce) y caballos Burguete (Muskitz). En lo que pudiera parecer una sentencia de perogrullo, la comunión entre agricultura y ganadería es perfecta. Pero es así. Además, los galardonados podrán etiquetar sus productos con un sello que acredita que su consumo ayuda a “la conservación de la biodiversidad, el paisaje y el patrimonio”. Hoy son 60 los ganaderos navarros que velan por el cuidado de sus prados, acogidos a una ayuda institucional. Todo por el bien común.