Agrolimentación
Manuel Pimentel: "Estamos haciendo todo lo posible para que solo el rico pueda comer bien"
‘La guerra por la proteína animal’ es el título del libro del exministro Pimentel. En su visita a Pamplona para el IV Día de la Industria Agroalimentaria, critica que la UE reduce la ganadería y avanza que los ciudadanos “protestarán” por la carestía de los alimentos


Publicado el 02/05/2026 a las 05:00
“Nos hemos vuelto urbanos y hemos dejado de valorar la agricultura y ganadería”. “Cada vez que cierra una granja alguien aplaude”. Son frases de Manuel Pimentel Siles (Sevilla, 1961). El exministro de Trabajo y ahora editor y escritor habló en Pamplona de su nuevo libro ‘La guerra por la proteína animal’ en el marco del IV Día de la Industria Agroalimentaria, organizada por Diario de Navarra y CaixaBank.
Pimentel contó que la UE ha renunciado a producir proteína animal en su territorio. Esta dejación por mantener la soberanía alimentaria y delegarla en importaciones de terceros países, según vaticinó, provocará escasez de alimentos y, en consecuencia, un encarecimiento del carro de la compra. “La sociedad va a protestar por los precios de los alimentos. Los salarios medios son los que son...”, añadió. En ese contexto de escasez, Pimentel dijo que se avecina una nueva “guerra”. Subrayó que la distribución está “muy preocupada” por tener garantizado el suministro. “No son capaces de soportar una estantería vacía y esa necesidad de garantizar el suministro va a darle al sector productor una mayor fuerza”, afirmó.
¿Qué busca con este libro?
Generar debate. Tengo mucho respeto a los debates intelectuales y hablo sobre algo que creo que es negativo para la sociedad desde el respeto, con datos y un lenguaje que llegue a la gente. Según usted, Europa quiere reducir el número de granjas, renuncia a la producción de proteína animal.
¿Subcontratamos la alimentación a terceros países?
Sí. El sueño de Europa es que el campo sea para pasear, salir en mountain bike y hacer turismo rural y comprar los alimentos fuera.
Eso, disculpe, suena a disparate.
Sí, pero es así. ¿Y quién va a pagar todo ese disparate? Los ciudadanos, en forma de precio.
Cuesta creer que los políticos sean tan ciegos como para no dar valor estratégico a producir la comida. Ahí está la pandemia...
Es que la sociedad dejó de darle importancia a la alimentación y si la sociedad no se la daba, los políticos que la representan tampoco. No daba votos. Llevo diciendo lo mismo durante años y antes no me escuchaba nadie. Ahora, empieza a haber evidencias.
¿El consumidor es cómplice o es víctima?
Vivimos en una permanente paradoja como sociedad. Quiere comer, pero no quiere producción agraria en su entorno y eso hace que los precios suban. Por tanto, es víctima y verdugo a la vez.
Ha dicho que llenar un carro de la compra “con colmito” ha pasado de 125 en el año 2021 a 200 euros y que seguirá subiendo. ¿Hasta dónde?
Si no cambian las prioridades y la mirada, no tenga duda de que se pondrá en 300 o 300 y pico.
¿En qué plazo?
Dependerá de qué hagamos. Si seguimos limitando producción, limitando regadío, cerrando granjas, subirá. En realidad, el carro de la compra ya se ha duplicado.
¿La buena alimentación va a ser cuestión de poder adquisitivo, solo para rentas altas?
Estamos haciendo todo lo posible para que solo el rico pueda comer bien, pueda comer proteína animal sana, pueda tomar verduras; Lo bueno es que la gente empieza a inquietarse y el político a cambiar la mirada.
¿Por qué afirma tan rotundo que Europa no quiere que aquí se produzca carne?
Lo vemos con el acuerdo de Mercosur. El balance, en general, seguro que será bueno para Europa, pero me irrita la quiebra de la lógica. Me creo que la vaca aquí tenga sus derechos, pero la vaca argentina también tendrá derechos. Sin embargo, la argentina da igual como se críe. ¡Vale! Entonces, es que a Europa, en el fondo, le da igual la vaca.
Usa el término de “guerra”. En una contienda, siempre hay un ganador y un perdedor.
La fuerza base es la necesidad de alimento. Si se hace una estrategia para que el alimento fluya y satisfaga adecuadamente, gana el consumidor. Si la estrategia es limitar la oferta y castigarla, pierde el consumidor.
¿No ve que esto vaya a dar un giro de 180 grados?
Creo que va a haber un cambio a mejor, en el sentido de que la alimentación empezará a ponderarse más. A día de hoy todavía no, pero veo algunos síntomas de que el discurso cala: necesitamos producir alimento.
¿Qué signos positivos ve?
En los debates políticos en Bruselas comienza a aparecer la seguridad alimentaria, la idea de que necesitamos garantía de alimento. Aunque la visión ideológica dominante en la Comisión es, en ganadería, reducirla. En regadío, todavía abogan por disminuir la regulación de los ríos, es decir, menos regadío. A día de hoy, se quiere prohibir el trasvase, por ejemplo, al Levante de España, donde se produce una parte de hortaliza muy importante para Europa y España. Democráticamente, puedes cerrar o no, pero tenemos que ser coherentes. Si cierran el grifo, ¿qué ocurre? Las frutas y verduras se van a poner por las nubes. Lo que no puede hacerse es cerrar el grifo y querer que las frutas y verduras sigan baratas.
"Hay más tolerancia a la corrupción"
Imagine que Rajoy gana las próximas elecciones y le llama como ministro.
Fue bonitamente duro. No. Ahora me estimula más la vida intelectual y los libros.
¿Por qué cada vez hay más trabajadores pobres?
Perdemos renta. No tiene sentido que una persona que trabaje no pueda llegar al final de mes. Como país debemos ir hacia un sector más productivo, de más valor añadido. Nuestro modelo está mucho en hostelería. Hay otros que aportan empleo, pero de más valor añadido. Creo que hay un trabajo, no solamente laboral o económico, sino de mirada y estrategia como país.
Si volviera, ¿qué medida tomaría la política?
Por lo pronto, bajaría la agresividad política que hay, que es puramente de pose, falsa. Y facilitaría el consenso, rompería esos muros que ha hecho el bloque de derecha o el bloque de izquierda, que entre ellos no puede haber ningún tipo de relación. Están haciendo mucho daño.
Usted dimitió por principios éticos a raíz de unas listas electorales en Andalucía. ¿Siente que hay más tolerancia hacia la corrupción?
Sí. Las cosas que eran pecados antes ahora parecen bromas, como estamos viendo todos los días. Pero no quiero hablar de política.
¿La regularización de inmigrantes es necesaria, es solución?
Yo, que soy muy crítico con el Gobierno de Pedro Sánchez, estoy de acuerdo en que hay que regularizar. No tiene sentido que la falta de mano de obra esté aquí y no regularicemos. Luego, toda regularización es un fracaso porque no hemos sido, entre todos, capaces de crear un sistema legal de entrada de inmigrantes que nos hacen falta. Otra cosa es cómo se esté haciendo. Desconozco las tripas.