II Congreso de Construcción Avanzada

La construcción industrializada precisará de avales públicos para poder despegar

La falta de tamaño de un sector todavía en pañales impide el acceso a la financiación bancaria barata para poner en marcha sus proyectos

En el estrado, Fernando De Casso, Jon Gurutz, Belén Galindo y Luis Martínez Muñoz
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En el estrado, Fernando De Casso, Jon Gurutz, Belén Galindo y Luis Martínez MuñozMIGUEL OSÉS
En el estrado, Fernando De Casso, Jon Gurutz, Belén Galindo y Luis Martínez Muñoz

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 22/04/2026 a las 05:00

El futuro de la construcción está íntimamente ligado a su industrialización. Todos los ponentes que han participado este martes 21 de abril en la sesión de tarde del II Congreso de Construcción Avanzada, organizado por Diario de Navarra y ATEC en Baluarte, lo han dejado meridianamente claro.

Se trata de una realidad con la que profesionales y empresas del sector conviven a diario de forma creciente, un proceso que les exige una rápida readaptación de la forma de trabajar y hacer negocios. Sin embargo, aunque imparable, esta transición se ha topado con un obstáculo que solo puede tener respuesta desde el ámbito público: la financiación.

Ha sido el tema que han abordado Fernando De Casso, jefe de departamento de vivienda y financiación especializada del ICO; Luis Martínez Muñoz, director de riesgos inmobiliarios de Banco Santander; y Jon Gurutz Muñoz, director de banca de empresas-negocio inmobiliario de CaixaBank, durante una mesa moderada por Belén Galindo, responsable de comunicación del grupo La Información (editora de Diario de Navarra). La clave del problema radica en las garantías para responder ante el riesgo que tiene que asumir la banca.

Tradicionalmente, las entidades financieras prestaban el dinero en la medida que el proyecto avanzaba, de forma que lo ya construido constituía en sí mismo la garantía de lo aportado al formar un todo indivisible con el solar sobre el que se levantaba la edificación.

Esto cambia completamente con la construcción industrializada, ya que la mayor parte del valor del edificio se hace en una fábrica, donde es preciso que llegue anticipadamente el grueso de la financiación para producir los elementos prefabricados. “El crédito promotor no termina de enganchar por un problema de garantías”, ha resumido De Casso. 

No es que falte voluntad por parte de la banca tradicional para prestar dinero a los proyectos de construcción industrializada, tal como han defendido Gurutz y Martínez Muñoz, sino que este tipo de financiación barata exige un riesgo muy bajo, algo que el sector no está en condiciones de ofrecer.

“No podemos asumir riesgos con activos que no sabemos muy bien lo que valen. Tiene que haber primero una industria de construcción solvente”, ha expuesto Martínez Muñoz dando a entender que el sector carece actualmente del tamaño y la trayectoria para avalar la financiación necesaria. En definitiva, el sector de la construcción industrializada no puede despegar por falta de financiación y la banca no puede prestar el dinero necesario mientras el sector no despegue.

La única fórmula para romper este círculo vicioso, según han razonado los ponentes, pasaría por introducir avales públicos como garantía para la banca tradicional. El dinero comenzaría a fluir en cantidad suficiente para que las empresas del sector se desarrollaran hasta alcanzar el volumen suficiente con el tiempo y lograr la financiación de forma autónoma para sus nuevos proyectos.

‘HACKER’ EL SISTEMA PARA RECORTAR LOS PLAZOS

“La industrialización es un medio, no un fin”, ha afirmado el director gerente de Nasuvinsa, Javier Burón, durante la ponencia sobre las nuevas estrategias para construir viviendas asequibles en la que también ha intervenido la directora del departamento de vivienda de Nasuvinsa, Berta Úriz.

Javier Burón y Berta Úriz durante la ponencia de Nasuvinsa
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Javier Burón y Berta Úriz durante la ponencia de NasuvinsaMIGUEL OSÉS
Javier Burón y Berta Úriz durante la ponencia de Nasuvinsa

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El máximo responsable de la empresa pública ha reconocido que habían tenido que aprender sobre la marcha con los proyectos industrializados abordados en los últimos años. Un conocimiento que les ha llevado a combinar “todas las tecnologías disponibles”. “Cada proyecto tiene su propio mix tecnológico”, ha dicho para explicar que había múltiples factores que hacen imposible construir industrialmente en todas las parcelas.

Burón también ha culpado a las cargas burocráticas como uno de los factores que más ralentizan la puesta en marcha de nuevas promociones y atender adecuadamente la demanda de vivienda asequible. “Los proyectos industrializados, hay que realizarlos dos veces. Una, durante la fase de diseño y otra cuando el constructor elige a  otro industrial”, ha mencionado en referencia a la normativa que obliga a sacar en convocatoria pública sus proyectos.

En ese sentido, ha añadido que Nasuvinsa asume cargas burocráticas “mucho peores” que los promotores privados, por lo que ha abogado por encontrar fórmulas alternativas para “hackear el sistema” y recortar  unos plazos demasiado largos.

Ese concepto informático ha tenido eco en la mesa sobre el futuro de la construcción, en la que han participado Carlos Naya (Universidad de Navarra), José V. Valdenebro (Universidad Pública de Navarra), Santiago Iribarren (Colegio de Arquitectos Vasco Navarro) y María Turrillas (Colegio de la Arquitectura Técnica de Navarra).Naya ha confesado que le ha gustado la idea de “hackear el sistema” para explicar la necesidad de simplificar el papeleo: “No puede ser que una licencia se tramite en 14 meses. Hay que transformar el sistema y el funcionamiento de las Administraciones Públicas”.

En parecidos términos se ha expresado Iribarren, que ha criticado que es necesario presentar 3.000 páginas de cada proyecto y que 2.800 de ellas “no sirven para nada”. “Hemos creado un monstruo administrativo terrible que no aporta nada”, ha censurado.

Víctor Otero, a la izquierda, moderó la mesa en la que intervinieron Carlos Naya, José V. Valdenebro, Santiago Iribarren y María Turrillas
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Víctor Otero, a la izquierda, moderó la mesa en la que intervinieron Carlos Naya, José V. Valdenebro, Santiago Iribarren y María TurrillasJ.C.CORDOVILLA
Víctor Otero, a la izquierda, moderó la mesa en la que intervinieron Carlos Naya, José V. Valdenebro, Santiago Iribarren y María Turrillas

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Turrillas ha apuntado que la industrialización va a contribuir a acelerar todo el proceso constructivo, pero iba a aumentar el trabajo de diseño. Valdenebro ha incidido en lo mismo al explicar que los proyectos de construcción industrializadas requerirán una mayor compenetración y coordinación de todos los profesionales involucrados.

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