Foro 'DN en vivo'
Dependientas convertidas en 'influencers': así sobreviven los comercios de barrio a Temu y las rebajas online
Sara Bellido y Marta Garayoa son propietarias de sendas tiendas de moda y complementos en Pamplona que se han convertido en referencia para muchas mujeres por sus directos en Instagram


Actualizado el 20/03/2026 a las 08:04
Uno de los mayores desafíos al que se enfrenta el pequeño comercio es el cambio de hábitos de consumo, cada vez más orientados a las compras a través de internet y la búsqueda del precio más bajo posible. Se trata de un problema creciente, tal como han admitido este miércoles 18 de marzo las dos propietarias de sendas tiendas que han participado en la jornada ‘Presente y futuro del comercio: el alma de nuestras calles’, Sara Bellido y Marta Garayoa, que han podido combatir hasta la fecha gracias al trato personalizado que dan a sus clientas.
Sin embargo, ello no es suficiente para atraer a las nuevas generaciones y darse a conocer más allá de un círculo muy fidelizado gracias a esta labor de asesoramiento. Tanto Bellido, propietaria de la tienda de moda y complementos ‘Damisela en apuros’, situada en el cruce entre las calles Paulino Caballero y Castillo de Maya, como Garayoa, al frente de la tienda de complementos ‘Adorno’, ubicada en la galería comercial del mercado de Ermitagaña, han dado el salto a las redes sociales para transformarse en auténticas 'influencers'.
Las dos han reconocido la importancia que ha tomado una plataforma como Instagram para convertirse en el nuevo escaparate donde dan a conocer sus dotes en el asesoramiento personalizado y las novedades que llegan a sus tiendas. Ambas son expertas en acompañar a la persona que entra en sus tiendas, orientarla y ayudarle a elegir más allá de vender una prenda o un complemento. “En el comercio presencial sigue existiendo un roce con la clienta que no puede reproducirse en la compra digital”, ha explicado Garayoa.
Ello no significa que hayan dado la espalda a la digitalización, sino que han buscado la forma de darle la vuelta a la tortilla para potenciar su mejor baza. Bellido tiene 13.000 seguidores en Instagram y realiza directos para enseñar producto, resolver dudas y conversar con la clientela en tiempo real. Aunque ese contacto no siempre termina en una compra por la web, sí genera visitas a la tienda y ventas posteriores. Garayoa ha coincidido en esa idea y ha asegurado que muchas clientas llegan al establecimiento después de haber visto antes el producto en redes.
Ha explicado que el escaparate tradicional sigue existiendo, pero su alcance ya no es comparable a la de una publicación en una plataforma social, que circula en segundos entre cientos de personas. En su caso, ha definido las redes como una herramienta que ha dado “vida” al negocio, aunque obliga a pensar cada día qué mostrar y cómo hacerlo.
“Te preguntan cosas como ¿qué tienes para mí?, ¿cómo combinarías? o ¿qué metal? Después de un buen asesoramiento virtual, seguramente se cierre una venta”, ha dicho Bellido en relación con sus directos en Instagram. Eso sí, la propietaria de ‘Damisela en Apuros’ ha admitido que la tienda online exige mucho trabajo para mantener al día el catálogo de productos, un esfuerzo que no se traduce en la visibilidad que dan las redes.
Los días y horarios de cierre ha sido otra adaptación necesaria a los nuevos tiempos. Tradicionalmente, los sábados por la tarde eran uno de los mejores momentos para vender, pero ahora la gente prefiere el tardeo y otras alternativas de ocio como el fútbol o las escapadas de fin de semana y han optado por cerrar. El tiempo que ahorran por un sitio, lo emplean en otro y cada vez es más frecuente lanzar un directo el domingo, algo que se convierte en otro trabajo que hay que preparar a conciencia y que no se puede improvisar.
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Pasión por el comercio para engrasar el relevo generacional
Los ponentes que han intervenido este miércoles 18 de marzo en el foro 'DN en vivo' titulado ‘Presente y futuro del comercio: el alma de nuestras calles’ han mostrado, pese a todas las dificultades, una visión esperanzada sobre el futuro del sector en Navarra. Sin negar que muchas tiendas afrontan dificultades para encontrar continuidad, también han destacado que el comercio local sigue teniendo un papel necesario si es capaz de ofrecer un valor diferencial respeto a las ventas online de las grandes plataformas.
La fórmula para dar ese toque especial a un comercio de proximidad está íntimamente ligada a la vocación de la persona que impulsa el negocio. Marta Garayoa, propietaria de la tienda de complementos ‘Adorno’, ha explicado que ella representa la segunda generación del negocio familiar y ha vinculado su trayectoria a la pasión que le transmitió su madre por el comercio. Aun así, ha reconocido que esa transmisión actualmente ya no se está produciendo con la misma facilidad. “Es complicado”, ha admitido en relación con la cantidad de tiempo y esfuerzo para sacar una tienda adelante.
El director general de Comercio y Consumo, Pablo Ezkurra, ha abogado por trasladar a los jóvenes que el comercio minorista puede ser una salida profesional valiosa, aunque exigente. Ha señalado que se estaba trabajando con la Formación Profesional para reforzar esa percepción: “Hay que conseguir que las nuevas generaciones no vean el pequeño comercio solo como una actividad dura o con poco recorrido, sino como una profesión que aporta conocimiento, autonomía y relación directa con las personas”.
Precisamente, la falta de relevo generacional ha sido una de las preocupaciones recurrentes que han puesto sobre la mesa los ponentes del foro DN en vivo. La gestora de la Asociación de Comerciantes de Navarra, Saioa Goñi, ha confirmado que es una de la principales inquietudes compartidas por las asociaciones sectoriales. La preocupación no se limita a la apertura de nuevos negocios, según ha dicho Goñi, sino a la continuidad de establecimientos con años de trayectoria cuyos propietarios se acercan a la jubilación sin tener asegurada una sucesión.
La representante de la Asociación de Comerciantes de Navarra ha explicado que están trabajando con el Gobierno foral y con el Ayuntamiento de Pamplona en programas para detectar con antelación negocios que puedan traspasarse en los próximos años. “La intención es identificar posibles cierres y buscar a tiempo personas interesadas en tomar el relevo”, ha dicho. Esa vía se plantea como una fórmula para evitar que desaparezcan comercios viables por falta de continuidad más que por falta de clientela o de actividad.
Junto a esa preocupación, todos los intervinientes han planteado también que la sociedad debería replantearse sus hábitos de consumo y hacerlos más reflexivos. Se ha cuestionado que el precio sea el único criterio de compra y se ha recordado que detrás de cada producto hay materiales, diseño, mano de obra y condiciones laborales dignas. Sara Bellido, propietaria de la tienda de moda y complementos ‘Damisela en apuros’, ha advertido de que a menudo se minusvalora todo ese proceso y se termina juzgando solo el importe final. Marta Garayoa ha defendido su apuesta por “lo hecho aquí” y por los proveedores artesanos, pero ha alertado de que también en ese ámbito falta relevo.