Foro 'DN en vivo'

El comercio navarro reclama menos cargas fiscales y una reducción de las trabas burocráticas para tener futuro

El sector pide a la Administración Foral que alivie de impuestos y papeleo a quienes ponen un pequeño negocio o hagan un traspaso

El foro ‘DN en vivo’ sobre el comercio celebrado el miércoles formó parte de la iniciativa ‘Desafíos de Navarra’
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El foro ‘DN en vivo’ sobre el comercio celebrado el miércoles formó parte de la iniciativa ‘Desafíos de Navarra’Jesús Garzaron
El foro ‘DN en vivo’ sobre el comercio celebrado el miércoles formó parte de la iniciativa ‘Desafíos de Navarra’

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 19/03/2026 a las 20:32

La presión fiscal y burocrática de las distintas Administraciones Públicas sobre el pequeño comercio, especialmente para aquellos que osan comenzar un nuevo negocio u optan a dar continuidad a una tienda que ya existe, está ahogando a un sector ya atosigado por la presión de las ventas online y la falta de relevo generacional.

En un momento en el que el tejido de los pequeños comercios afronta continuos cierres y una rentabilidad menguante, representantes de las asociaciones sectoriales y propietarias de tiendas han reclamado este miércoles 18 de marzo en la jornada ‘Presente y futuro del comercio: el alma de nuestras calles’ un golpe de timón que haga las cosas más fáciles. Ha sido durante el foro DN en vivo celebrado en una sala de la Cámara de Comercio e Industria de Navarra dentro de la iniciativa de Diario de Navarra ‘Desafíos de Navarra’, centrada este mes en el comercio.

Pablo Ezkurra, director general de Comercio y Consumo, ha planteado de inicio una radiografía del sector, que está compuesto por 7.000 locales comerciales y 22.000 personas ocupadas en Navarra, con un fuerte peso del autoempleo y una presencia mayoritariamente femenina. Este representante del Gobierno de Navarra ha detallado que 11.000 de las 16.000 personas asalariadas en el sector son mujeres.

Aunque el comercio sigue teniendo un peso relevante en la vida económica y cotidiana de la comunidad, Ezkurra ha admitido que esa presencia se distribuye de forma desigual. Ha advertido de que el 53% de los comercios se concentra en la Comarca de Pamplona y en cabeceras como Tudela, Estella y Tafalla, mientras que en zonas como el Pirineo y el Prepirineo la falta de tiendas empieza a convertirse en un problema de abastecimiento y de equilibrio territorial.

La gestora de la Asociación de Comerciantes de Navarra, Saioa Goñi, ha resumido esa visión al señalar que el comercio “da vida al barrio, a la zona”. A su juicio, los cierres vacían las calles y acaban generando “inseguridad”, un temor que reforzaron con sus testimonios las dos comerciantes invitadas. Marta Garayoa, al frente de la tienda de complementos ‘Adorno’ y segunda generación del negocio, ha explicado que su establecimiento funciona muchas veces “como una sala de estar”, con clientas que comparten conversaciones, risas y también problemas.

Sara Bellido, propietaria de ‘Damisela en apuros’, ha incidido en la misma línea y ha defendido que el pequeño comercio ofrece cercanía, acompañamiento y un asesoramiento que no encuentra en otros formatos. Ezkurra también ha hablado de ese papel como lugar de encuentro para las personas, la presencia de tiendas abiertas con calles más vivas, más transitadas y más seguras. Así, ha mencionado que un comercio de barrio o de pueblo funciona a menudo como “punto de apoyo para menores, mayores o vecinos con cualquier problema”, una idea que Marta Garayoa ha resumido en una frase breve: “Hacemos barrio, hacemos familia”.

AYUDAS PÚBLICAS

En el plano institucional, el representante del Gobierno de Navarra ha defendido las líneas de ayuda abiertas para mejorar la competitividad del sector. Ezkurra ha explicado que las subvenciones para pymes comerciales se han duplicado en los últimos años hasta alcanzar 1,4 millones de euros en 2026 y que financian obras, eficiencia energética, equipamiento y digitalización.

Goñi ha añadido que la asociación trabaja con el Gobierno foral y con el Ayuntamiento de Pamplona en programas para detectar con antelación negocios que pueden cerrar o traspasarse en los próximos años. También ha valorado el papel de las asociaciones como canal para “dar capilaridad” a las iniciativas gubernamentales y hacer llegar información, formación y apoyo técnico a negocios pequeños.

Esta buena sintonía del sector con la Administración Foral no han frenado las denuncias por los problemas que afrontan los comercios en temas como costes fijos, impuestos y burocracia. Bellido, que abrió su negocio hace cinco años, ha reclamado que la Administración alivie la presión al inicio de la actividad. “No vamos a pedir que nos ayuden, sino que no nos quiten”, ha planteado.

La comerciante ha descrito su propia experiencia, con pagos constantes desde el primer día, entre los que incluyó alquiler, autónomos, personal, impuestos y tasas, que se acumulan en un momento en el que todavía no hay ganancias, por lo que ha pedido “aflojar en los inicios”.

Ezkurra ha reconocido ese malestar y ha asegurado que el departamento intenta aligerar la carga administrativa y la presión impositiva. “Hacemos lo que podemos y nos dejan”, ha dicho deslizando que no hay tanta receptividad en otros departamentos del Gobierno de Navarra.

Ha citado como ejemplo de los cambios positivos la simplificación de aperturas mediante “declaración responsable”, siempre que no haya obras en el local, y ha defendido que también se está trabajando para hacer más comprensibles las convocatorias de ayudas. Asimismo, ha adelantado que algunas medidas más están incluidas en el anteproyecto de ley para el comercio que debería llegar al Parlamento “en septiembre u octubre”.

La discusión ha enlazado con los problemas de rentabilidad del pequeño comercio. Bellido ha negado la idea de que estas tiendas operen con grandes márgenes y ha recordado que muchas apenas se sostienen como autoempleo. El mensaje ha sido compartido por el resto de las participantes, que han insistido en que detrás del mostrador hay mucho trabajo invisible y una estructura de gastos que el cliente a menudo desconoce.

FACILITAR EL APARCAMIENTO

La peatonalización de las calles y las restricciones a la movilidad han sido otros de los factores que afectan a la actividad comercial. Ezkurra ha reconocido que sacar el consumo fuera de los centros obliga a coger el coche y debilita a los pequeños negocios. Por eso ha pedido combinar peatonalización, transporte y aparcamiento para mantener vivos los centros urbanos y los barrios.

Bellido ha llevado esa discusión al terreno diario: muchos clientes, ha dicho, desisten o compran menos tras pasar demasiado tiempo buscando dónde aparcar. Un problema que en otras ocasiones, cuando una clienta tiene la suerte de encontrar un hueco, puede convertirse algunas veces en una ventaja según ha confesado la propietaria de ‘Damisela en apuros’ refiriéndose a lo que le trasladan: “¡He conseguido aparcar y me voy a probar toda la ropa!”.

La seguridad ciudadana ha vuelto a aparecer ligada a esa misma idea. Menos comercios abiertos implica menos tránsito, menos luz de los escaparates y menos personas en la calle. Más comercios, por el contrario, supone más actividad y más control informal del espacio público. Esa visión se ha repetido varias veces a lo largo del encuentro, tanto desde el representante del Gobierno de Navarra como desde las asociaciones y las comerciantes.

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