Cursos Europeos de Verano
Francisco Gaztelu, director para el Norte de África de la Comisión Europea: "Dudo que aislar a Israel ayude a resolver la cuestión palestina"
La primera jornada de los VII Cursos Europeos de Verano se celebró este miércoles en el Colegio de Médicos de Pamplona


Publicado el 28/08/2025 a las 05:00
El optimismo a prueba de bomba del director para el Norte de África en la Dirección General para Oriente Medio y el Norte de África de la Comisión Europea, el navarro Francisco Gaztelu Mezquíriz, quedó demostrado durante los primeros compases de su intervención durante la jornada de los VII Cursos Europeos de Verano celebrada este miércoles en el Colegio de Médicos de Pamplona.
Los desbarajustes internacionales generados por Trump o Putin, así como las ambiciones de China, estaban creando “una panoplia de oportunidades enorme” para los europeos. A su juicio, la premura de responder cuanto antes a estos desafíos estaban obligando a “no perder tiempo y dinero en diatribas”.
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Su entusiasmo no le cegaba a la hora de reconocer los males que aquejan al Viejo Continente, como, por ejemplo, el desperdicio de recursos y las duplicidades en materia de defensa. “Hace cinco años había en marcha 21 programas distintos para fabricar vehículos blindados. Los países ponen un montón de trabas burocráticas para defender sus propios tejidos de la industria de defensa. No obstante, hay margen de maniobra en muchos de estos temas”, matizaba para dar un toque positivo a la situación.
La experiencia a la hora de impulsar muchos proyectos europeos le había enseñado a que estos fracasan frecuentemente por “falta de competencias y de voluntad de ir más allá”, así como por los “malentendidos”.
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Pasó a centrar su intervención en las migraciones, un problema que aseguró que era “solucionable” con un “mejor equilibrio entre la lucha contra la migración ilegal y el impulso de la migración legal”. Admitió que era necesario demostrar ante la ciudadanía la eficacia de las políticas para controlar los flujos migratorios y ganar así su confianza para seguir avanzando en esta materia.
Gaztelu reconoció que Bruselas había estado centrada muchos años en el este del continente olvidándose del flanco sur. No obstante, añadió que había voluntad para cambiar las cosas con una apuesta por un “pacto por el Mediterráneo”, que pasaría por encontrar materias de común interés entre los países ribereños europeos, africanos y asiáticos.
En referencia a este diálogo, confesó que las relaciones entre ambos lados del Mediterráneo se habían caracterizado hasta la fecha por “la falta de un mensaje claro y de coordinación”. La nueva estrategia pasaría por empezar con una “hoja en blanco” en la que plasmas “medidas pragmáticas y específicas”.
Por ejemplo, mencionó la posibilidad de formar anualmente a 300.000 jóvenes para trabajar en empresas europeas afincadas en los países de origen, lo que movilizaría así capital privado incentivándolo con préstamos a largo plazo y otras ayudas.
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Desde el público, se reprochó la falta de valentía de la Unión Europea para aplicar a Israel las mismas medidas de aislamiento que a Rusia. “Israel tiene que continuar siendo una democracia y respetar derechos y convenciones internacionales, pero no voy a entrar a calificar sus acciones en Gaza”, contestó cuando se planteó la represión a los gazatís como un genocidio.
Aunque coincidió en que eran necesarias “acciones urgentes para proteger a la población de Gaza y preservar la solución de los dos estados”, se mostró contrario a cortar las relaciones con Israel porque ello no contribuiría a solucionar la crisis humanitaria.