Comercio internacional
MTorres quiere volver a fabricar en EE UU para sortear los aranceles de Trump
Yolanda Torres, vicepresidenta de la empresa, participó en una sesión sobre mujer, internacionalización y empresa, organizada por Gobierno foral y Amedna


Actualizado el 24/05/2025 a las 08:06
Las empresas han cambiado sus políticas internacionales para sortear los posibles perjuicios ocasionados por los aranceles anunciados por Trump. MTorres quiere volver a fabricar en EE UU. En este país cuenta con oficinas comerciales pero quiere dar un paso más y abrir una planta de producción. Fundada en 1975 por Manuel Torres, ya fallecido, la empresa de Torres de Elorz se dedica a fabricar máquinas y sistemas de ensamblaje para el sector del converting (papel, plástico, yeso...), aeroespacial e industria en general. Con más de 500 trabajadores, cuenta con una fábrica en Brasil desde 2011 que tiene 25 empleos. Además, dispone de oficinas comerciales en Alemania, Inglaterra y EE UU. En este último país, en Seattle compró una ingeniería en 2005 con producción, que vendieron en 2020 con la pandemia. Desde entonces mantiene en ese lugar una oficina comercial y de servicios. Pero ahora, con la amenaza de los aranceles de Trump pone la vista otra vez en EE UU. “ Nunca hemos dejado de estar en ese país. Ahora queremos instalar producción para minimizar el impacto de la geopolítica y para estar cerca de nuestros clientes”, explicó Yolanda Torres, vicepresidenta de MTorres y miembro del comité ejecutivo de la Confederación Empresarial de Navarra (CEN), durante su intervención en la jornada “Internacionalización, mujer y empresa”, celebrada recientemente en la CEN. La jornada, organizada por el Plan de Internacionalización de Navarra, del Gobierno foral, y por la Asociación de Mujeres Empresarias y Directivas de Navarra (Amedna), tenía como objetivo promover la participación de las mujeres y sus empresas en la internacionalización.
Torres señaló que su empresa ya está ya está preparando la maquinaria para su instalación en EE UU. “En dos años tenemos que estar ya produciendo. Ahora seguimos haciendo pequeños proyectos pero allí abordaremos otros de mayores dimensiones”; añadió.
Mirar a Australia
Por su parte, Maite Agüeros, fundadora y directora general de Innoup Farma, empresa de Pamplona dedicada al desarrollo de medicamentos innovadores basados en la nanomedicina, señaló que, como fabrican en diferentes países, los aranceles de EE no les afecta tanto como a otras. “Lo que sí repercute es la incertidumbre”, explicó en una jornada en la que diferentes empresarias contaron sus experiencias. Añadió que sí que están buscando otros destinos de sus productos como puede ser Australia. En esta misma línea se manifestó Laura Sandúa, propietaria y directora general de Aceites Sandúa, así como vicepresidenta de la Confederación Empresarial de Navarra (CEN) y presidente de la Federación de Asociaciones de la Pequeña y Mediana Empresa (FAPYMEN). “Ya puso Trump aranceles en su primer mandato. Y fue un caos. Porque vendemos mucho aceite en EE UU y otros países no sufrían esos aranceles. Pero esa situación nos llevó a buscar otros mercados, como Asia. Ahora, por suerte o por desgracia, nos han puesto a todos los mismos aranceles. Y los que lo van a pagar van a ser los americanos. No han bajado las ventas de aceite porque EE UU no se autoabastece. De todas formas, lo que más afecta a los precios son los conflictos internacionales”, explicó Sandúa.
Torres, en consonancia con su compañera de mesa, afirmó que “los aranceles nos igualan a todos”. “Vienen a reafirmar lo que vivimos en el primer mandato, el fin de la globalización. Hoy el mundo no es global, es un mundo dividido en bloques. Tenemos competidores en EE UU y esto sí que es una barrera importante. Nuestra oportunidad está en americanizar el producto. Los aranceles siempre han existido pero ahora son mayores”, apuntó.
Otro de los temas abordados por las participantes, fue la internacionalización de sus empresas. Sandúa contó a los asistentes que, aunque la empresa comenzó de la mano de sus padres hace 50 años, fue ella en 1997 cuando comenzó su internacionalización. “Cuando tuve mi primer hijo”; señaló. “Vi que se podía vender en Francia igual que en Madrid. Empecé a acudir a feria y en dos años se creó el departamento de internacionalización”, añadió. Y contó uno de los errores que cometió en los inicios de este proceso. “Al comenzar en India utilizamos una etiqueta negra, que para nosotros es sinónimo de elegancia. En India no les gusta. Es importante conocer la cultura del país destino”, apuntó.
Laura Sandúa (Aceites Sandúa): "Yo no he ido a cumpleaños a los que invitaban a mis hijos"
Las mujeres apenas están presentes en la internacionalización de las empresas. Fue una de las conclusiones de la jornada celebrada sobre internacionalización y mujeres, en la que participó Miren Ausín, directora del Servicio de Proyección Internacional del Gobierno foral, quien dijo echar de menos a más mujeres directivas.
Las participantes en la jornada abordaron las posibles barreras por ser mujer en la internacionalización de sus empresas. Y coincidieron en señalar que no se han encontrado en su profesión con barreras externas. “Yo nunca he tenido barreras como mujer. He estado en un mundo liderado por hombres, el del aceite. Y aposté por no tenerlas. Me planteé con la internacionalización que tenía que viajar muchísimo y meter muchas horas. Yo nunca he ido a cumpleaños a los que invitaban a mis hijos. Pero el tiempo que estaba con ellos se lo dedicaba totalmente. Las barreras nos las hemos puesto las mujeres por comodidad o por miedo. Salir de casa, ir de viaje, no saber cómo te van a atender...”, dijo Laura Sandúa, de Aceites Sandúa. Y reconoció: “Yo no he visto crecer a mi hijo y de eso sí me arrepiento un poco”. Posteriormente recordó que hoy hay herramientas que permiten tener más tiempo como la digitalización, las reuniones por videoconferencias que ahorran viajes, la rapidez en conseguir datos...
Por su parte, Yolanda Torres (MTorres), señaló que ser empresario es difícil, tanto hombre como mujer. “Pero la mujer lo tiene más difícil, conlleva estereotipos, tienes más condicionantes y el sentimiento de culpabilidad. Tienes que faltar mucho de casa y eso a veces te compensa y otras, no. Pero es una decisión propia no ponerse barreras. Sí que en las segundas generaciones no encuentro barreras por género”, añadió. “Lo que vemos es que son las propias mujeres las que se imponen las barreras”, aportó Maite Agüeros, fundadora de Innoup.