Economía
Cambios de sede social: estas son las razones que alejan los centros de decisión de Navarra
Frente a la tracción que ejerce Madrid para las empresas, el saldo negativo que arrastra la Comunidad foral muestra que los contrapesos que ofrece, entre ellos el fiscal, son hoy por hoy insuficientes para captar y retener compañías


Publicado el 29/12/2024 a las 05:00
Los cambios de domicilio social de las empresas de una comunidad autónoma a otra son habituales en el mundo empresarial. En Navarra, el saldo entre las compañías que trasladan su sede y las que la fijan lleva varios años siendo negativo, pero en el habitual goteo de los últimos ejercicios, se han colado este 2024 los traslados de grandes compañías como Acciona Generación Renovables, Cristalbox, Monbake -el grupo panadero que integra las marcas de Berlys-Panasa-Taberna y Bellsolà- o la constructora ACR que han puesto en la picota y dado notoriedad a un fenómeno que encierra decisiones técnicas y de índole jurídica pero también fiscales. No hay que olvidar, como recuerdan en los despachos consultados, que estos cambios suelen conllevar en el caso de Navarra que varíe el Impuesto de Sociedades que se aplica a los beneficios. Normalmente el cambio de domicilio social de una empresa lleva aparejado el cambio de domicilio fiscal, salvo que la empresa tenga su dirección efectiva en otro lugar diferente al del domicilio social.
A pesar de que en el corto plazo esos cambios de sede pueden no tener implicaciones en el día a día para clientes y plantilla, es una decisión que las empresas no toman por casualidad aunque es habitual que resten trascendencia a la misma hablando de traslado “simbólico” o defendiendo que no implica la mudanza de los centros de producción. Y es que la sede social es el centro de operaciones de una compañía, el lugar desde el que toman las decisiones de gestión y administración y, por tanto, su estructura productiva y servicios no tienen por qué moverse.
Pero entonces, ¿qué lleva a las empresas a cambiar esa sede social? La respuesta no es sencilla y la casuística muy diversa. Hay desde cambios de propiedad, a reorganizaciones corporativas, pasando por nuevos proyectos de crecimiento. Pero lo que todas las empresas buscan son las mejores condiciones posibles para sus negocios. Ninguna se va a mantener en un territorio donde no le den las cuentas.
Fuera de toda discusión está, por un lado, que el mando de una empresa, su administración, radica en el lugar donde se encuentra su domicilio social. Por el otro, lo que afecta a parte del pago de impuestos porque el lugar donde reside una empresa determina las normativas que se le aplican. Y, en principio, dejando al margen los incentivos a los que puedan tener derecho, para las empresas grandes la normativa del Estado, donde se paga un tipo general del 25% sobre los beneficios, es más favorable que la navarra, con un tipo tres puntos superior (28%).
El clima empresarial y la política fiscal pueden inclinar la balanza
Las razones por las que una empresa toma la decisión de cambiar el domicilio social pueden responden a diferentes casuísticas, pero en los contrapesos que ayudan a inclinar la balanza hacia un territorio, los especialistas consultados coinciden en que ni el clima empresarial ni la política fiscal pueden sacarse de la ecuación. “No todas las empresas se van por los mismos motivos, pero la mitad de las que trasladan su sede social se van a Madrid y el País Vasco que tienen un sistema fiscal más favorable y atractivo que el de Navarra y les hace ser más competitivos”, asevera Javier Taberna, presidente de la Cámara Navarra de Comercio. Desde la Confederación Empresarial Navarra, su presidente Manuel Piquer Martín-Portugués, defiende que Navarra “debe apostar por una política fiscal que, sin perder de vista su contenido social, concentre sus esfuerzos en la actividad productiva, ajustando y equiparando sus impuestos con las comunidades vecinas con las que compite y que nos garantizaría magníficas oportunidades de negocio, focalizándose y apoyando la innovación, digitalización y emprendimiento. Si además conseguimos minimizar y flexibilizar la gestión administrativa, podremos concitar el interés de quien invierte y aportar lo necesario para que la juventud vea en la empresa un referente de aplomo y seguridad donde confiar y desarrollarse”.
Fin régimen transitorio en Sociedades. ¿Qué implica y a quién afecta?
El consejero de Economía y Hacienda, José Luis Arasti, apuntó hace unos días un aspecto importante que debe tenerse en cuenta a la hora de analizar los cambios de domicilio de empresas que tenían su sede social en Navarra. El hecho de que este 2024 finaliza el régimen transitorio en el Impuesto de Sociedades que se estableció en 2015 para los grupos fiscales mixtos (integrados por compañías bajo normativa navarra y de territorio común) tras una modificación del convenio. La regulación que determina qué empresas pueden tributar bajo el régimen de consolidación fiscal en Sociedades se modificó hace ya unos años para adaptarla a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre este régimen fiscal especial y el principio de libertad de establecimiento. En Navarra el cambio se plasmó en una modificación del convenio que se aprobó en 2015 (en el concierto vasco la modificación se hizo en el 2002). Lo que se buscó fue unificar la normativa que se aplica a todas las sociedades que forman parte de un grupo fiscal. Sin embargo, como el cambio conllevaba la exclusión de muchas sociedades navarras (sujetas a normativa foral en régimen individual) de grupos fiscales sometidos a normativa del Estado, se introdujo un régimen transitorio (que deja de tener efectos en 2025) que ha permitido todos estos años que los grupos fiscales que estaban sometidos a normativa común antes del 1 de enero 2015 hayan podido mantener en su perímetro a entidades dependientes sujetas a normativa fiscal navarra del Impuesto de Sociedades. Algo que a partir de 2025 ya no podrán a hacer y que explicaría algunos de los cambios conocidos de empresas que habrían podido optar por pasar a estar bajo la normativa de territorio común para evitar su exclusión de los grupos fiscales en los que han venido tributando. Aunque la consolidación es algo voluntario para los grupos empresariales lo normal, según los asesores consultados, es que se acojan a esa opción para compensar rendimientos entre las compañías y aprovechar determinados incentivos fiscales. “Cuando una empresa del grupo invierte la matriz es la que consolida y se aplica la reinversión o la deducción”, explican desde un despacho.
La normativa del Estado, más favorable que la de Navarra
Un aspecto importante a tener en cuenta es que, al margen de donde tenga una empresa el domicilio social, las grandes compañías (las que facturen más de 10 millones de euros) tributan en Navarra y en el Estado según el reparto de su cifra relativa de negocios en cada territorio, tal y como se establece en el convenio. Es decir, que cada territorio ingresará lo que le corresponda en función de ese reparto. Si el domicilio social (/y fiscal) de la empresa pasa de Navarra a Madrid lo normal es que la empresa pase de aplicar la normativa del Impuesto de Sociedades de Navarra a todos sus beneficios, a aplicar la del conjunto del Estado, también a todos sus beneficios lo que en principio será más favorable para sus intereses. Mientras que el tipo general, lo que se paga a Hacienda, es el 28% sobre los beneficios en Navarra, en el resto del Estado es el 25% y en el País Vasco un punto inferior, el 24%. Los asesores recuerdan los esfuerzos que lleva tiempo haciendo el País Vasco para mejorar la fiscalidad de las empresas con un Impuesto de Sociedades que tiene importantes incentivos a la inversión y al emprendimiento y que resulta más competitivo que el de Navarra donde tampoco ayuda la evolución de Sucesiones y Donaciones que provoca que gente que esté planificando su sucesión también se termine trasladando.
De los impuestos a una industria por transformar
“La fiscalidad es la piedra filosofal, la varita mágica que tiene Navarra para volver a ser lo que fue con un sistema fiscal atractivo. Cuando traes empresas o consolidas las que tienes sigues manteniendo o aumentando el empleo que es lo más importante porque con empleo tienes vivienda y bienestar”. Taberna incide en que además del problema fiscal, Navarra se enfrenta al vertiginoso cambio de la industria. “Ha cambiado la forma de producir y también los sectores estratégicos. Si queremos afrontar el futuro con cierta posibilidad de éxito debemos seleccionar los sectores que pueden sustituir a los que vayan quedando obsoletos y atraerlos con un sistema fiscal favorable”, defiende. En la misma línea el presidente de CEN aboga por que Navarra utilice "de forma inteligente" su capacidad fiscal para conseguir no solo el mantenimiento de las empresas radicadas en esta comunidad sino nuevas inversiones que renueven y amplíen la cartera empresarial en sectores cruciales como el farmacéutico, tecnológico y/o agropecuario, entre otros, en este último caso, concluyendo el recorrido del Canal de Navarra.
Sin contrapesos a la tracción de Madrid para las empresas
Los especialistas consultados aseguran que para grupos empresariales con negocios en varias comunidades y el extranjero, puede resultar más “eficiente” tener la sede social en Madrid que en Pamplona a no ser que entren en juego incentivos como el de la fiscalidad que hagan de contrapeso. “Madrid tiene una fuerza tractora muy importante para las empresas. Antes había cierto freno a salir de Navarra porque la fiscalidad de la comunidad era más competitiva y había una buena atmósfera para invertir y hacer negocios pero ahora eso ha desaparecido y de entrada la gente no piensa en Navarra que ya no tiene el suficiente atractivo ni para atraer ni sobre todo para retener”. Apunta el especialista de un despacho que asegura que no sólo entra en la ecuación la fiscalidad para las empresas. También para las personas físicas. Es decir, para los directivos y consejeros de esas empresas. “Una de las claves para saber dónde está el domicilio social de una empresa es ver dónde están sus consejeros. Si se van a Madrid es porque la fiscalidad de las personas físicas es mejor y, también, la fiscalidad de Patrimonio y la de Sucesiones y Donaciones. Si dirigen la empresa desde Madrid lo natural es que esa empresa acabe en Madrid. Los propietarios hacen sus cálculos y si deciden el cambio de sede social es porque saben que van a ahorrar impuestos”. Perder centros de dirección no es baladí porque con esos traslados las empresas pierden también vinculación y arraigo con el territorio.
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