Tribuna

Talento emergente

Este suplemento Marca Navarra que se publica con motivo del Día de Navarra tiene en este 2023 un objetivo muy especial: el de poner el foco en los valores emergentes de nuestra sociedad.

Sostener un alto nivel de desarrollo exige ya competir a brazo partido por atraer talento y por retenerlo
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Sostener un alto nivel de desarrollo exige ya competir a brazo partido por atraer talento y por retenerlo
Sostener un alto nivel de desarrollo exige ya competir a brazo partido por atraer talento y por retenerlo

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Miguel Ángel Riezu

Publicado el 03/12/2023 a las 05:00

Con diciembre ya iniciado, vamos camino de cerrar un año que ha aguantado en lo económico a pesar del ataque de fiebre muy alta que ha producido la guerra de Ucrania: alza de los precios de la energía, subida de la cesta de la compra, euríbor disparado. Un año que ha sido muy negativo en lo político, con unas elecciones que han eternizado la polarización política y entierran la búsqueda del entendimiento desde la centralidad.

Un año que sigue recuperando terreno en el campo de lo social tras la sacudida de la pandemia, donde el deterioro de la Sanidad con grandes listas de espera o la emergencia de la Salud Mental como prioridad siguen siendo las principales heridas sin cerrar. Y, que ha sido, en cambio, un año pletórico en el terreno cultural, con Pamplona convertida en territorio de atracción de grandes conciertos y actos deportivos que multiplican la oferta de ocio.

Jóvenes que aportan

Todo en una comunidad de 664.000 habitantes, con un buen nivel de vida, en un proceso de envejecimiento imparable, donde desde hace seis años se producen más defunciones que nacimientos y que sólo crece gracias al efecto de la inmigración exterior.

Por eso, este suplemento Marca Navarra que se publica con motivo del Día de Navarra tiene en este 2023 un objetivo muy especial. El de poner el foco en los valores emergentes de nuestra sociedad.

Ese que queda simbolizado en la portada de nuestro ilustrador, Alberto Erro, con un cerebro colectivo naciente. En jóvenes que aportan y despuntan. En las personas que nos recuerdan que una sociedad viva tiene que estar abierta a las nuevas generaciones que añaden talento al entorno.

En que tenemos la necesidad de escucharles, entenderles y hacer que sean protagonistas de su propio presente. Una idea que no es tan sencilla de ejecutar en una sociedad veterana que a veces deja pocos huecos para lo nuevo y que tiene que hacer el esfuerzo de adaptarse a los valores que trae la próxima generación. Por cierto, una generación joven, cada vez más reducida en efectivos y con mayores oportunidades en una sociedad global, que viven lo mismo en Tudela o en Turín, porque no hay fronteras que los retengan como antaño.

Cuarenta jóvenes, cuarenta valores emergentes, protagonizan este suplemento. De profesores a músicos, de ciclistas a ganaderos, de mecánicos a fiscales, de estudiantes a consultores, de investigadores a ayudantes de cocina. Cada uno con su historia. Lo que les une es el talento.

El efecto centrípeto

Porque esta es la nueva guerra desatada para mantener viva una comunidad. Sostener un alto nivel de desarrollo exige ya competir a brazo partido por atraer talento y por retenerlo. Una comunidad pequeña como Navarra se ve afectada de lleno por la tendencia a que la capital concentre servicios y atraiga población respecto a la periferia.

Es el efecto centrípeto de Madrid sobre Pamplona y sobre todas las ciudades medianas españolas. De igual modo es el mismo efecto de Pamplona sobre Tudela, Estella o Tafalla o la red de ciudades intermedias de Navarra. La población, los más jóvenes, acuden allá donde ven mejores oportunidades profesionales y servicios punteros (de la educación a la salud), incluida la oferta cultural y de ocio que gana enteros en las necesidades vitales. Y contra esta tendencia natural, que se produce, por supuesto, de forma muy similar en toda Europa, es muy difícil luchar.

Un reto pendiente

Del mismo modo que la amplísima colonia navarra repartida por el mundo, esa que se asoma a las páginas del periódico en la última de los lunes (“Navarros globales”) evidencia el desafío de atraer talento que se ha ido fuera buscando formación especializada, oportunidades y nuevos modos de entender la vida y el trabajo. Algunos buscan volver y no encuentran un hueco atractivo. Un colectivo de expatriados que puede aportar mucho a su comunidad de origen. Nerea Pérez, ex portavoz del Equipo Europa en Navarra y que hoy trabaja en el Parlamento Europeo ofrece en este suplemento sus consejos para facilitar la vuelta a casa.

Y eso de atraer el talento no es un reto que se resuelva con una medida. En absoluto. Requiere de una mirada mucho más amplia e integral. Los 40 testimonios de talento joven de este suplemento lo atestiguan muy bien. Porque suman sus reflexiones personales y sus recetas para avanzar en este debate.

Las respuestas de los jóvenes protagonistas se enfocan hacia la necesidad de contar con salarios competitivos, a la voluntad social de generar oportunidades, a crear un entorno atractivo para combinar los proyectos profesionales y personales y a redes de colaboración entre administración, universidades y empresas que sumen atractivo. Demandas desde la primera línea del talento que impactan no sólo en el Gobierno foral, que también, sino en las empresas, las universidades, la sociedad entera.

Porque el concepto Marca Navarra evoca las cosas que ya hacemos bien. Somos una comunidad con una alta calidad de vida, con un potente sector industrial y exportador, con servicios educativos y sanitarios, públicos y privados, que ofrecen calidad a sus ciudadanos; y un entorno natural rico y accesible.

Las reflexiones

Pero con ser mucho, no basta. De ahí la necesidad de las reflexiones ante ese fenómeno. El consejero de Industria, Mikel Irujo, recuerda en estas páginas cómo los destinos que van a prosperar para el talento son los “sostenibles, saludables y seguros” con un entorno atractivo y oportunidades de desarrollo personal.

Javier Taberna, presidente de la Cámara de Comercio, añade otros factores, como la fiscalidad, “que juega en contra nuestra” o la reducida conectividad de Navarra. Mientras, Diego Garrido, coordinador del SINAI, el sistema navarro de I+D+i, explica cómo este ecosistema puede ser una de las grandes fortalezas de Navarra para atraer capital humano.

Y los rectores universitarios aportan también su mirada en estas páginas. Ramón Gonzalo, rector de la UPNA, señala cómo la universidad actúa como catalizador de talento hacia el territorio que la acoge. Y María Iraburu, rectora de la Universidad de Navarra, comparte la reflexión y añade la necesidad de “apuestas bien definidas” entre nosotros y de “sumar” iniciativas de los sectores público y privado.

La realidad es que hace falta dar un salto ambicioso que conjugue el presente con las necesidades de las nuevas generaciones. Primero, apostar de verdad por el reto del talento. Es lo que piden todos los protagonistas de esta historia.

Eso sólo se puede conseguir trabajando todos juntos en una comunidad como la nuestra, con un tamaño reducido, que no puede permitirse el lujo de no ponerse de acuerdo sobre lo sustancial. Y, luego, sosteniendo en el tiempo las apuestas de consenso, la única manera de conseguir resultados. Con energía, perseverancia y también paciencia.

Y ahora, invitarles a que pasen y lean en estas páginas cuarenta ejemplos de talento emergente. Cuarenta razones para el optimismo y la esperanza.

Miguel Ángel Riezu es Director de Diario de Navarra

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