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Energía

Crece la demanda para instalar paneles solares en edificios de viviendas de Navarra

El autoconsumo colectivo se abre hueco en Navarra con 77 instalaciones registradas

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Paneles solares en la comunidad de vecinos de Mutilva Plaza ElobideCedida
Publicado el 13/08/2022 a las 06:00
El autoconsumo lleva ya meses ganando potencia y hueco en el sistema energético navarro y ahora es el colectivo, el que se comparte por más de un usuario, el que se abre paso. El encarecimiento del precio de la energía está llevando a los navarros a subirse literalmente al tejado en busca de electricidad más barata o para que, al menos, su factura no suba. Instaladores y administradores de fincas constatan que la demanda para instalar paneles solares en los edificios de viviendas está aumentando de forma muy notable y empieza a ser un tema recurrente en las juntas de vecinos. Los datos que figuran en el registro autonómico de autoconsumo recogen a fecha de junio 77 instalaciones colectivas, prácticamente el triple que hace un año.
El recorrido que el autoconsumo colectivo puede tener en la región es enorme. Como explica Luis Torres Irungaray, de Metallbauen Solar, especializada en instalaciones fotovoltaicas sobre cubiertas industriales, agrícolas, de servicios y residenciales, casi todas las cubiertas de los edificios son susceptibles de albergar este tipo de instalaciones. “Principalmente tiene que haber superficie útil”, remarca asegurando que muchas cubiertas de bloques colectivos, sobre todo los más antiguos, tienen mucha superficie ocupada con chimeneas y antenas. Con estas instalaciones de autoconsumo colectivo lo que se busca es, por un lado, cubrir una parte de las necesidades energéticas de los espacios comunes (portales, garajes, calderas...) y por el otro y siempre que haya espacio disponible en la cubierta ofrecer a los vecinos que estén interesados la opción de participar y autoconsumir para sus pisos pudiendo llegar a conseguirse ahorros de hasta un 50%. “La energía que genera esa instalación va a la red pero previamente se coloca un contador y sobre lo que dice ese contador que se ha generado se aplican unos porcentajes. De ahí que se denomine autoconsumo virtual porque no hay un cable para cada casa”, detalla el responsable de Metallbauen Solar.
Según un estudio que llevó a cabo idealista/energy, la gran mayoría de edificios de viviendas plurifamiliares de España tiene la capacidad de instalar placas solares en sus tejados y conseguir el autoconsumo energético compartido entre los vecinos. En el caso concreto de Navarra, algo más de 94.000 edificios serían, según dicho estudio, aptos para la instalación de paneles solares lo que tendría una impacto muy notable sobre el consumo del sector doméstico. Según los datos facilitados desde el departamento de Desarrollo Económico y Empresarial, el consumo final de energía eléctrica en el sector doméstico ascendió en 2020, último ejercicio completo con datos disponibles, a 75.692 TEP (tonelada equivalente de petróleo).
El ejemplo de Mutilva
La comunidad de Mutilva Plaza Elobide, con 12 portales y 130 vecinos, fue pionera en apostar por el autoconsumo colectivo. Los primeros pasos los dio ya en 2018, tras derogarse el llamado impuesto al sol, y cuando todavía no estaban en vigor las subvenciones para fomentar el uso de estas instalaciones. El interés de un grupo de vecinos sumado al apoyo del administrador de la comunidad, Unai Mendia, fue clave a la hora de empezar a buscar opciones. En un principio, además de la fotovoltaica, se analizó la unificación de los contadores de luz de todos los portales para rebajar gastos aunque, según cuentan, la solicitud terminó siendo desestimada por el Gobierno de Navarra.
Aunque el camino no ha estado exento de dificultades, los 20 vecinos que decidieron apuntarse al autoconsumo con un kilovatio cada uno para compensar su electricidad terminaron consiguiendo meses después, la instalación fotovoltaica se puso en marcha en septiembre de 2020, que abrir el sobre de la factura de la luz no suponga hoy sobresalto alguno. La comunidad, por su parte, ha conseguido reducir el consumo de las zonas comunes. El éxito de la iniciativa ha llevado a plantear una segunda fase ampliando la instalación actual, de 60 kilovatios, todo lo que sea posible. El coste de la primera instalación la amortizarán en cuatro años ya que aunque los vecinos no pudieron optar a las subvenciones hoy vigentes sí han tenido derecho a una desgravación fiscal en la renta.
Cambios en la normativa
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“Lo que se necesita es agilizar el proceso”, sostiene Luis Torres de Metallbauen Solar

Desde Metallbauen Solar, especializada en instalaciones fotovoltaicas sobre cubiertas Industriales, agrícolas, de servicios y residenciales, Luis Torres asegura que el gran problema que están teniendo con las instalaciones de autoconsumo colectivo son los plazos. “Desde que terminas de montar una instalación hasta que se pone en marcha pueden pasar fácil cuatro meses, sino más”. Un problema, asegura, que exige que distribuidoras y administración trabajen de la mano a fin de estandarizar el proceso y agilizarlo para poder aprovechar las importantes ayudas que están en marcha con cargo a los fondos Next Generation. “Con los precios actuales de la energía, son inversiones muy interesantes. Lo que antes se amortizaba en 7 u 8 años hoy puede llegar a costar cinco o menos en función de la ayuda recibida”.

“Algunos vecinos todavía hoy ponen trabas, pero por desconocimiento”, dice Unai Mendia

Para que se pueda poner en marcha una instalación de autoconsumo compartido en una comunidad de propietarios se requiere el apoyo de 3/5 partes de los vecinos y aunque, sobre el papel, parece fácil de conseguir no siempre es así. El temor infundado de algunos de ellos a que la instalación de autoconsumo pueda ocasionar ruido o filtraciones en la azotea ha terminado dando al traste con la iniciativa en más de una comunidad. “La gente pone problemas cuando algo no le interesa y también por desconocimiento del rendimiento y beneficio económico que dan estas instalaciones”. Así lo asegura Unai Mendia, que en 2018 promovió de la mano de un grupo de vecinos una instalación fotovoltaica en la comunidad Plaza Elobide de Mutilva, un proceso, admite, “que no fue fácil” y les llevó a dar “muchos palos de ciego”, pero que hoy gracias a los buenos resultados que está dando están exportando el modelo a muchas otras comunidades. Mendia forma parte de la asociación Cugec, integrada por una veintena de administradores colegiados, mayoritariamente de Pamplona, que se han unido para la compra de electricidad y gas en las comunidades y que le está permitiendo dar a conocer los beneficios que aportan las instalaciones de autoconsumo colectivo. “Empezamos a promover todo esto antes de que estallara el problema energético que estamos viviendo y ya tenemos en marcha unos cuantos proyectos”, detalla.
En Mutilva, cada uno de los vecinos que participaron en la instalación tuvieron que pagar 995 euros por kilovatio cuando en estos momentos el kilovatio está entre 1.100 y 1.300 euros. Las subvenciones, lamenta Mendia, lo único que han hecho ha sido aumentar el trabajo. “Quizá el beneficio se lo estén comiendo los fabricantes de placas y los instaladores”, desliza. El coste de una instalación de 10 kilovatios ronda los 12.000 euros y el requisito para el autoconsumo compartido es estar a una distancia máxima de 500 metros de donde se instalan las placas.
Autoconsumo energético
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