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Opinión

El trabajo en el entorno global

Marcos Alberto FernandesCedida
  • Marcos Alberto Fernandes
Publicado el 07/09/2021 a las 17:29
La actual interacción en el mundo laboral, facilitada por las nuevas tecnologías de la comunicación, hace que cada vez sea más frecuente trabajar en entornos multiculturales y no presenciales debido al teletrabajo. ¿Qué hay que hacer para tener éxito en un entorno multicultural? ¿Cómo liderar en este nuevo entorno? ¿Para qué tenemos que hacerlo? ¿Cómo afecta la productividad del trabajo?
La crisis sanitaria causada por el virus COVID-19 ha intensificado el teletrabajo. En algunos casos, esto ha implicado colaborar con nuevas personas con las que antes no habíamos trabajado presencialmente y que probablemente no lleguemos a conocer en persona debido a las constantes restricciones a los viajes. Estos nuevos compañeros de trabajo están en cualquier parte del globo y tienen idiomas, costumbres y apariencias distintas a las de nuestro entorno habitual. Lo que nos une es el conocimiento y la necesidad de trabajar juntos para realizar una tarea. Para que una adecuada comunicación entre empleados, proveedores y clientes de diversas procedencias fluya positivamente y los objetivos de negocio sean alcanzados, es necesario que las empresas fomenten maneras adecuadas de abordar la multiculturalidad. Las empresas multinacionales fueron las pioneras en implementar la diversidad multicultural debido a su presencia internacional y hoy el teletrabajo ha añadido un nuevo reto.
COMPAÑÍAS Y PROFESIONALES EN UN NUEVO ENTORNO
Con el avance del teletrabajo y de las nuevas tecnologías, las pequeñas y medianas compañías, aún en el caso de que no dispongan de una sede internacional, también necesitan acoger la senda de la diversidad multicultural para así encontrar mano de obra experta, reducir costes, colaborar con otras compañías y sobrevivir.
Como consecuencia de esto, los profesionales, actualmente, compiten en un mercado global. Esto ha hecho necesario pasar de nuestra zona de confort a una zona de aprendizaje, en la que tendremos que conocer nuevos idiomas, otras culturas y modificar hábitos de trabajo. Este proceso permite entrar en una nueva zona de confort, donde se establezca una nueva normalidad.
ATERRIZANDO LA DIVERSIDAD MULTICULTURAL EN LA PRÁCTICA EMPRESARIAL 
Hay personas a las que les encanta orbitar en la zona de aprendizaje, a otras les provoca miedo y sensación de peligro. Sin embargo, con un poco de curiosidad y conocimiento, el trabajo en un entorno diverso y en muchos casos en remoto, puede transformarse en una tarea agradable.
Quitar los filtros innecesarios, cambiar el prisma, asegurar que los interlocutores se sientan cómodos, no transmitir tensión o sorpresa es un buen inicio. La fluidez de la comunicación no es la misma que con las personas de nuestro país o entorno y durante algún tiempo estaremos en la zona de aprendizaje, que nos ayudará a ampliar la zona de confort.
Nuestros países son una referencia para nosotros, sin embargo no significa que los demás tengan que encajar en este modelo. Evitar interpretar la apariencia, vestimentas, movimientos, corte de pelo o procedencia, ayuda a concentrarse en lo que importa. Nadie es menos y tampoco más que nadie. Estar reunidos con compañeros de trabajo de otra cultura, nos permitirá compartir conocimiento y aprender algo diferente.
Para construir relaciones de trabajo multiculturales y muchas veces a distancia, es importante reunir previamente información sobre las personas con las que vamos a trabajar, relativa a su procedencia, trayectoria profesional y hobbies. Para conseguir esta información podemos utilizar las redes profesionales de trabajo, por ejemplo Linkedin. Esta información siempre nos ayudará en el momento inicial a romper el hielo y esquivar los filtros. Los profesionales con una carrera similar, tienen inquietudes parecidas, con independencia de su país, región, política y religión, de hecho estas personas tienen mucho más en común con nosotros que personas de nuestra propia familia. Todos los profesionales, en cualquier lugar del mundo, aman a los suyos, quieren tener una vida confortable y ser en definitiva felices.
Es importante entender cómo las personas de cada cultura estructuran el pensamiento. Por ejemplo, los profesionales de los países asiáticos necesitan partir de ejemplos concretos para poder construir una idea genérica. Por el contrario, los occidentales suelen empezar a partir de un modelo general para ir aterrizando hasta llegar a la concreción. Conociendo esta simple información, cuando trabajemos con personas de los países asiáticos, ya sabremos que hablar con ejemplos, hará la comunicación más eficiente y será la mejor manera de explicar un concepto general.
Cuando se habla un idioma extranjero, se debe evitar la autoexigencia de expresarse con exactitud y sin acento, además de traducir jergas o expresiones locales. Los idiomas no tienen traducciones perfectas y muchas palabras que existen en un idioma, no existen en el otro. Las ideas se transmiten por conceptos, contextos y las palabras desconocidas se puede sustituir con una simple explicación. Los profesionales, cuando trabajan juntos, tienen una gran capacidad intuitiva porque conocen el tema y muchas veces se entienden incluso sin palabras.
El sentido del humor es definitivamente la clave para la comunicación multicultural. En lugar de generar tensión, ser natural y reírse de uno mismo es fundamental. Cuando las palabras no salen, una sonrisa, un gesto gracioso o una anécdota rápida pueden transformar positivamente la comunicación. El sentido del humor genera empatía y las personas se sienten más a gusto trabajando y construyendo relaciones a largo plazo.
Cuando tenemos que gestionar equipos multiculturales a distancia, debemos estar atentos al liderazgo adaptativo. Las culturas demandan diferentes tipos de liderazgo como por ejemplo, liderazgo directivo, coercitivo, participativo, afiliativo entre otros. Conocer cómo los equipos trabajan en sus culturas nos dará pistas de cómo gestionar mejor. Por ejemplo, si se aplica un liderazgo participativo en una cultura de liderazgo directivo, el líder será interpretado como un líder perdido. Por otro lado, aplicar un liderazgo directivo en un entorno participativo, el líder será interpretado como autoritario. Un líder global debe tener en su mochila diferentes recursos para poder usarlos en el momento que corresponda, no hay modelos únicos sino la constante adaptación y flexibilidad.
Trabajar en entornos diversos multiculturales y globales nos ayudará a salir de nuestra zona de confort y a través del aprendizaje, alcanzar nuestra nueva zona de confort. Vencer nuestros miedos y tener curiosidad, nos permitirá ampliar nuestro horizonte, disfrutar del proceso, mejorar como profesionales y ser más productivos y competitivos globalmente.
Marcos Alberto Fernandes. Senior Ejecutivo, ha trabajado para multinacionales en Alemania, Brasil, China, México y España. Experto en programas transformacionales en áreas como I+D & Tecnología, Sostenibilidad e Industria Digital 4.0.
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