Telum Therapeutics
Roberto Díaz: “Navarra tiene que ser un referente en biotecnología”
El director de Telum anima a las empresas biotecnológicas a salir fuera convencido de que “con buena investigación, I+D+I y metodología” lograrán entre todos situar a la comunidad entre las diez primeras regiones a nivel europeo


Actualizado el 30/04/2021 a las 06:00
Roberto Díez Martínez, de 38 años, nació en Palencia pero reside en Pamplona desde 2015 con su mujer y sus dos hijos (tienen a otro en camino). Junto a su primo Rubén Díez Punzano, este licenciado en Bioquímica y doctor en Biomedicina decidió poner en marcha en 2019 Telum Therapeutics para explotar los conocimientos que había ido adquiriendo durante casi dos décadas de trayectoria.
En Telum buscan una alternativa a los antibióticos para resolver el problema de la multiresistencia de las bacterias, entiendo que por el uso excesivo del medicamento. ¿Cómo surge la idea?
Era algo que había empezado a trabajar durante la tesis doctoral que realice tanto en España como en Estados Unidos, en la Rockefeller University de Nueva York, de donde procede el director científico de Telum. Tanto Rubén como yo, que también somos socios en otra empresa (Ikan Biotech), decidimos dar el paso y montar Telum con el apoyo de Sodena y CEIN. Después, hablamos con inversores, primero nacionales como Clave, para acelerar unos procesos que hasta ese momento habíamos mantenido en el cajón.
¿Cuántas personas trabajan actualmente en Telum?
Somos nueve entre España y Estados Unidos, donde está parte de la compañía. En concreto, el director científico. Dentro de la dirección científica de la compañía está el laboratorio que nos permite hacer estudios preclínicos (de prueba de concepto). Lo que eso permite es ver si estamos dando en el clavo con nuestras soluciones o tenemos que hacer alguna modificación. Si funciona, seguimos adelante y nos metemos dentro del proceso.
Este reconocimiento les llega en plena ronda de inversión y con unos ensayos clínicos en humanos en ciernes. ¿Tienen ya fecha para esos ensayos?
Nuestra idea es cerrar esa ronda de inversión como muy tarde en el primer tramo de 2022 para acometer esos ensayos clínicos en humanos y seguir produciendo más compuestos. Pero esos ensayos no llegarán en 2022 sino más tarde.
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Este premio supone un paso más para la biotecnología.
Sin duda. Para la biotecnología y para herramientas innovadoras ante un problema que existe ya en este momento y que va a seguir existiendo en el futuro. El premio nos ayuda a poner en valor lo que está haciendo la compañía, dar más difusión a nuestro trabajo y tener más impacto en la sociedad para que conozca que existen soluciones a los problemas y que estamos trabajando en ello.
Telum nació como empresa regional, pero su alcance es ya mucho mayor.
Tras la primera ronda de inversión, con el apoyo de Clave e Invivo Capital, entre otros, Telum adquirió un alcance nacional y ahora con esta segunda ronda estamos ya en el proceso internacional. Todos nuestros contactos lo son. Farmacéuticas que están en la producción de vacunas y en boca de todos tras la covid y que afortunadamente (y desgraciadamente porque no lo tenemos aquí en España) es nuestra área de trabajo.
¿Qué ha supuesto la pandemia para su actividad?
Gracias a la pandemia hemos conseguido que se ponga en valor lo que hace la biotecnología. Siempre lo ha tenido, pero faltaba enseñar a la sociedad que a veces las inversiones en este tipo de tecnologías son de futuro y tardan tiempo. Pero como se ha visto con las vacunas, lo que tardaba años se puede hacer en meses. Si hay dinero se pueden sacar soluciones pensando en la salud de las personas. La pandemia a nosotros no nos ha repercutido negativamente como a otros sectores. De hecho, la biotecología es ahora el segundo valor después del oro. Nos ha venido ‘bien’ porque la sociedad ha puesto el foco en la biotecnología y sabe que puede dar una solución a problemas reales. Ahora es la pandemia de la covid, pero va a haber más.
¿Qué problemas puede generar a futuro esa resistencia a los antibióticos?
En 2050 está estipulado que haya 10 millones de muertes al año debido a la ineficacia de los antibióticos. Muchas personas han tenido infecciones después de una operación. Son bacterias que suelen ser resistentes y habrá mucha gente que no pueda solventar el problema. Eso se traduce en una muerte cada tres segundos. Es mucho peor que lo que estamos teniendo ahora con la pandemia.
¿Prevén realizar contrataciones en el corto plazo?
A corto plazo, quizá ya este verano, creceremos bastante en plantilla, aunque eso para nosotros igual son cuatro personas o cinco que en una plantilla de nueve es meter un 50% más. Serán puestos muy específicos y técnicos y creceremos en instalaciones sin salir de CEIN aunque nos encantaría poder tener unas instalaciones dentro de un parque tecnológico.
¿Echa en falta un mayor reconocimiento para el sector?
En Navarra se hace muy buena investigación de biotecnología y otro tipo de áreas y tenemos que salir más fuera porque somos muy buenos y tenemos muy buenas ideas. A veces somos nosotros mismos los que nos ponemos la piedra en el camino por cuestiones como el idioma pero no hay impedimento que valga. Con Telum aspiramos a situar a Navarra como un punto de referencia para nuestro sector a nivel de Europa. Cuando hay buena investigación, buena I+D y buenas soluciones empresariales y metodología, Navarra tiene que estar entre las diez primeras regiones a nivel europeo.
¿Con quién compite hoy Telum?
Los competidores son las propias farmacéuticas que hacen antibióticos pese a que ya empiezan a ser ineficaces, pero también tenemos competencia en EEUU. En Nueva York hay otra empresa que hace nuestro mismo tipo de tecnología y aunque cada uno va hacia un problema debemos acelerar para adelantar a los americanos por una vez en la vida.
Roberto Díez Martínez nació en Palencia hace 38 años, pero reside en Pamplona desde 2015 junto a su mujer y sus dos hijos, de 5 y dos años, aunque pronto serán uno más. Hizo Biología en la Universidad del País Vasco, Bioquímica en la de Salamanca y más tarde el Doctorado en Biomedicina entre la Complutense y la Rockefeller University de Nueva York.