La esencial labor del mensajero
El mensajero o repartidor es una figura esencial en estos tiempos de crisis y confinamiento. El parón de la actividad ha reducido el volumen de trabajo entre empresas. Pero ha crecido el cliente particular que solicita lo que el estado de alarma le impide.


Actualizado el 19/04/2020 a las 18:16
La crisis del coronavirus ha establecido sus propios rituales de homenaje para quienes están en primera línea de la lucha contra este enemigo invisible que ha volteado nuestro mundo. Los aplausos diarios a las 20 horas son para ellos, para el personal sanitario, que a diario tiene que lidiar con la enfermedad y, en el peor de los casos, con la muerte.
Pero hay toda una red de servicios que han seguido activos, los llamados “esenciales” -recogidos en el decreto del pasado 31 de marzo-, y que permiten que nuestra vida durante el confinamiento pueda parecer algo normal, sin carencias básicas. Uno de los sectores que ha experimentado un repunte en su actividad es el de los mensajeros y repartidores a domicilio. Incluso muchos comercios que continúan abiertos han incorporado este servicio no exento de peligro y que resulta esencial para personas mayores y para la población de riesgo.
Eneko Astigarraga, pamplonés de 53 años, es uno de los socios fundadores de la empresa Oraintxe (ahora mismo), radicada en corazón del Casco Viejo pamplonés y que tiene en la sostenibilidad una de sus señas de identidad. Gran parte de su flota de vehículos son bicicletas, al estilo de los riders neoyorquinos, o triciclos eléctricos. “Nosotros tenemos un volumen de trabajo comparable a antes de las crisis. Muchos de nuestros clientes, que son empresas, han tenido que parar. Por contra, han crecido mucho lo servicios para particulares. Podríamos decir que han cambiado las necesidades”, resume este experto en movilidad y devoto usuario de la bicicleta.
Así es. Mensajeros y repartidores se han convertido en figuras clave durante la crisis. “Ahora hacemos muchos repartos de compras de alimentación, algo que ya hacíamos antes de la crisis. Y también estamos haciendo muchos repartos de material sanitario, productos de salud personal, incluso estéticos y dietéticos. También nos piden servicios puntuales para llevar unas llaves o aparatos eléctricos”, continúa.
SEGURIDAD ANTE TODO
Evidentemente, el trabajo de mensajería se hace de acuerdo a las medidas de seguridad sanitaria para que cliente y trabajador minimicen las situaciones de riesgo. Hay que tener en cuenta que los servicios básicos de esta empresa pamplonesa tienen un coste de entre 3 y 4 euros, las mismas tarifas de antes de la crisis. “En Oraintxe desinfectamos los vehículos después de cada jornada y los repartidores reciben a diario guantes y mascarillas. También ha cambiado la forma de entrega. El paquete ya no se da en mano”, asegura Astigarraga.
Borja Carroza, pamplonés de 40 años, es uno de los repartidores de Oraintxe, testigo de una realidad dura y conmovedora, la de las personas mayores que están viviendo esta crisis en soledad, a veces con miedo e incertidumbre. “Hay bastantes personas que están solas. Desde la distancia, intentamos darles algo de conversación. Es mucho tiempo para estar solo”, reflexiona.
Algunos negocios han lanzado ofertas pensadas en exclusiva para los compradores mayores, como la cadena de supermercados BM, que ofrece realizar la compra por teléfono a personas mayores de 70 años. Luego se la llevan a casa. “Se trata de compras superiores a 80 euros. Estaremos haciendo unos 30 servicios de este tipo al día, a los que se suman las compras online”, explica Víctor Tamayo, encargado de uno de los supermercados de la cadena en Pamplona.
Frente a estos nuevos servicios surgidos con el estado de confinamiento, las grandes empresas de mensajería han visto reducir el volumen de su trabajo con el cierre de muchos negocios. Es el caso de la multinacional holandesa TNT. “Pero aquí se mantiene el trabajo igual que antes. Somos una empresa internacional que puede aguantar en esta situación”, dice la jefa de operaciones en Navarra,Vanessa Fernández García.
CARNE A DOMICILIO Y CLIENTES QUE TOMAN LA TEMPERATURA DEL REPARTIDOR
Varias carnicerías de Pamplona también han introducido y, en algunos casos, han mantenido un servicio a domicilio que ya venían realizado desde años anteriores. Este periódico intentó hablar con dos de ellas, pero ambas rehusaron hacer declaraciones debido a la gran carga de trabajo de estos días. Como cabe esperar, las carnicerías mantienen todas las medidas de precaución sanitaria tanto para el repartidor como para el cliente. Algo que ya ocurre en las grandes empresas de mensajería, como la multinacional TNT, que se ha encontrado con clientes especialmente recelosos o cuidadosos ante un posible contagio. La cirbonera Vanessa Fernández García, de 32 años, es la jefa de operaciones de esta mensajería internacional. “Nosotros mantenemos el servicio de puerta a puerta. Pero nunca entramos en los domicilios. Sí que nos hemos encontrado con clientes que recogen directamente del camión su paquete o incluso una empresa que tomó la temperatura al repartidor. Tenía 37º y no le dejaron bajar”, relata.