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Energías renovables

El David que acertó al Goliat del petróleo

Esteban Morrás, el visionario de la energía eólica, comparó ayer lo logrado por Navarra en un mundo que funcionaba sobre energías fósiles como la victoria bíblica de David

Esteban Morrás pronunció ayer la conferencia de cierre del I Encuentro de proveedores navarros del Sector Eólico.

Esteban Morrás pronunció ayer la conferencia de cierre del I Encuentro de proveedores navarros del Sector Eólico.

Actualizada 01/11/2018 a las 16:16
  • Iñigo Salvoch
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Partimos del podio. Si en estos momentos una empresa quiere hacer un proyecto eólico en el mundo y quiere captar talento, las ciudades en las que se podrían plantar serían Pamplona, Copenhague y Hamburgo. En menor medida, Shangai. Pero probablemente Pamplona sea la que tenga el talento más generalizado, además del modelo con el que las energías renovables se hicieron escalables a nivel mundial”.

 

Quien así habló ayer en el I Encuentro de Proveedores navarros del Sector Eólico fue Esteban Morrás Sesma. Impulsor de una de las apuestas más exitosas de la economía navarra de las últimas décadas de la mano de la compañía EHN y hoy al frente de la empresa DAS-Nano. Morrás regaló al público que llenó la sala Luneta de Baluarte, desde cuyas primeras filas le acompañaron su mujer e hijos, noventa minutos de la historia “con la que Navarra asombró al mundo”, como parafraseó al rey Fernando en la comedia Trabajos de amor perdidos de William Shakespeare. Una historia en la que eludió cualquier protagonismo y cuyo éxito atribuyó a miles de trabajadores, partidos políticos y sociedad navarra en general.

 

Morrás echó la vista al sistema energético mundial de los años 90, dominado por los combustibles fósiles. Un Goliat al que Navarra se enfrentó cual David. “Teníamos una sola piedra, pero acertamos a dar entre los dos ojos al gigante del petróleo”. Recordó que en los noventa la Agencia Internacional de la Energía pronosticaba que la contribución de las energías renovables en 2020 sería “marginal”. Lo cierto es que por aquel entonces sólo un 1% de la inversión energética mundial se dirigía a las renovables, frente al 45% de la actualidad. Gracias al actual ritmo de inversiones, “en 2050 el 64% de la energía eléctrica mundial provendrá de fuentes renovables, con la solar y la eólica a la cabeza”, subrayó Morrás.

 

¿Y qué hizo Navarra en aquel escenario? La potencia eólica instalada en el mundo en 1995 eran 4.000 megavatios y la Comunidad foral aprobó un plan para instalar en su territorio 1.000. “Suponía incrementar en un 25% la potencia eólica mundial”. Morrás sonrió al recordar cómo el presidente del gigante eólico danés Vestas le dijo que aquello era una “locura”. “No había precedentes en el mundo de objetivos de ese nivel”.

 

DE PEREGRINOS Y BUITRES

La empresa que hizo posible todo aquel milagro eólico y que facilitó las cosas a un nuevo sector industrial en Navarra se llamó EHN y contaba con nueve empleados en sus inicios. Morrás salpicó de anécdotas aquella singladura.

 

Como la necesidad de subir los parques eólicos a las montañas en un territorio en el que el mapa de aprovechamiento eólico era cero. La primera montaña elegida fue la sierra de El Perdón, un escaparate para Pamplona y cuyas instalaciones visitaron 300.000 navarros en poco tiempo. El emplazamiento fue denegado inicialmente por pasar el Camino de Santiago y el asunto se solventó encargando una escultura a Vicente Galbete que aprovechó materiales de deshecho de los propios aerogeneradores.

 

La aceptación social fue ganada. Y a ello también contribuyó el 2,5% de la facturación de los parques que recaía en las arcas municipales. Más tarde fueron los buitres los que chocaban contra las aspas de los molinos. “La solución fue establecer comederos alejados”. No voy a decir que hayamos sido nosotros, pero al inicio de la apuesta eólica en Navarra había 400 parejas de buitres hoy son más de seis mil, apuntó Morrás.

 

No es tan anecdótico que para financiar su expansión por Castilla La Mancha, otros mil megavatios, se unieran 53 bancos mundiales para formalizar un crédito de 963 millones de euros. Tampoco fue anecdótico el desarrollo industrial que posibilitó EHN en Navarra, con el desembarco de Gamesa y la creación de varias plantas , la posterior creación de Acciona Windpower, y todo un tejido industrial que ha acompañado este proceso desde entonces con miles de empleos.

 

RETOS DEL FUTURO

Con el mismo entusiasmo que hace veinte años, Morrás siguió soñando ayer en voz alta. Insistió en que Navarra debe dar el paso “de ser el primer destino formativo-educativo en energías renovables. Más de 130 países del mundo van a necesitar la experiencia de Navarra. Podemos ser el Harvard de las renovables”, deseó.


No se acabaron allí sus apuestas, apuntó al coche eléctrico y al coche autónomo e invitó a las autoridades y a la sociedad navarra a tomárselo como lo hizo hace 20 años con la apuesta eólica.

 

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