El sector eólico pide estabilidad fiscal y normativa para mantener su fortaleza
Este martes se celebró en Baluarte la jornada para analizar los retos a los que se enfrenta el tejido empresarial navarro
Actualizado el 31/10/2018 a las 20:10
Con una facturación anual de 6.500 millones de euros y alrededor de 13.000 empleos, el sector eólico en Navarra hace tiempo que dejó de ser una promesa de futuro y ya es uno de los pilares del bienestar social y el desarrollo económico. Y aunque esta industria en la Comunidad foral está “bien posicionada” de cara al futuro, según expresó este martes Markus Tacke, consejero delegado de Siemens Gamesa, el mensaje más repetido por los expertos que este martes participaron en la jornada que analizó las perspectivas del futuro del sector, de cara a conservar la buena salud del tejido empresarial desarrollado en las tres últimas décadas, fue la petición a los responsables públicos de que eviten vaivenes impositivos y regulatorios.
Más de 300 profesionales y directivos de 130 empresas asistieron al evento organizado por Enercluster, agrupación de empresas navarras cuya actividad está relacionada con el sector eólico, y celebrado en Baluarte con el respaldo del departamento de Desarrollo Económico. La importancia que el Gobierno de Navarra da a este sector quedó clara con la recepción de la presidenta Uxue Barkos a Markus Tacke, consejero delegado de Siemens Gamesa, Rafael Mateo, consejero delegado de Acciona Energía y José Luis Blanco, consejero delegado Nordex Acciona, las tres empresas del ramo con mayor peso en Navarra. El propio vicepresidente de Desarrollo Económico, Manu Ayerdi, también participó en la apertura de la jornada con un discurso en el que reiteró la apuesta de la Comunidad foral por las energías renovables.
Aunque no faltaron referencias a Navarra, los ponentes de las tres mesas redondas, dos por la mañana y otra por la tarde, centraron sus intervenciones en los desafíos globales a los que se enfrenta esta industria. Todos coincidieron en reconocer las grandes oportunidades de negocio que se presentan a corto, medio y largo plazo ante el sector eólico tanto en Europa como en otros mercados internacionales. Como ejemplo, se mencionó varias veces la intención del Gobierno central de aumentar la producción de energías renovables en 50.000 megavatios hasta 2030, un objetivo similar al proyectado por otros países europeos para dejar de depender de los combustibles fósiles y conocido como estrategia de descarbonización.
Y de cara a aprovechar al máximo esas oportunidades, los ponentes reclamaron que se diseñe una estrategia industrial y fiscal a largo plazo que no esté sometida a los vaivenes políticos. “Es necesario diseñar una senda clara hacia las renovables y de reducción en el uso de energías fósiles”, reclamó el consejero delegado de Acciona Energía, Rafael Mateo, una de las voces que más claramente habló de la cuestión. A su juicio, la transición hacia las energías renovables la liderarán aquellos países “que quieran y estén atentos”, una “oportunidad” para generar empleo y riqueza que requiere un marco de estabilidad para plantear inversiones a largo plazo.
En la misma línea, Blanco mencionó la importancia de las decisiones que se toman desde Navarra, donde se ha desarrollado buena parte de la tecnología que ahora permite a Nordex Acciona competir en todo el mundo. En ese sentido, destacó la trascendencia que tuvo en el pasado el “plan de experimentales”, una apuesta en la que también jugaron un papel importante las instituciones navarras y cuyos frutos pueden ahora recogerse. Gracias a esta apuesta, el sector eólico es una “industria madura” que lo único que necesita es “un campo limpio” para desarrollar todo su potencial. En relación con ello, mencionó expresamente la importancia de no modificar con brusquedad el “status quo” impositivo a las empresas, que planifican sus inversiones a largo plazo. E igualmente recordó la necesidad de disponer de un régimen fiscal “adecuado” para fomentar la I+D. “Necesitamos un marco estable”, sintetizó Blanco.
